Washington advierte estar listo para lanzar una ofensiva militar unilateral contra los carteles de la droga en Latinoamérica, al tiempo que impulsa un acuerdo de cooperación regional para combatir el “narcoterrorismo”, generando controversia y debate sobre la legalidad y efectividad de sus acciones.
El secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, anunció la disposición de Washington a actuar por su cuenta si fuera necesario, aunque instó a los países latinoamericanos a unirse en una lucha conjunta contra los “narcoterroristas”. Esta declaración se materializó en un acuerdo formal firmado este jueves en la conferencia inaugural de las ‘Américas contra los carteles’, celebrada en Miami. La ausencia notable de representantes de México, Colombia y Brasil, países clave en la lucha contra el narcotráfico, ha levantado interrogantes sobre la verdadera representatividad y alcance del acuerdo.
Hegseth enfatizó que el acuerdo “reafirma las relaciones” entre Estados Unidos y sus vecinos, “respetando la soberanía” y “reconociendo la importancia estratégica del hemisferio”, con el objetivo de “promover la paz a través de la fuerza”. La declaración conjunta compromete a las naciones a ampliar la cooperación multilateral y bilateral en áreas como la seguridad fronteriza, la lucha contra el “narcoterrorismo” y el narcotráfico, y la protección de infraestructura crítica.
El acuerdo busca abordar futuras amenazas al interés mutuo y unir a los países del Hemisferio Occidental en la lucha contra el “narcoterrorismo” y otras amenazas compartidas. La conferencia, liderada por Hegseth desde la sede del Comando Sur de Estados Unidos (Southcom) en Doral, Florida, congregó a representantes de casi 20 países de Latinoamérica y el Caribe, incluyendo Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú, Honduras y República Dominicana.
La reunión, descrita como un encuentro de gobiernos “con ideas afines”, se produce como preludio de la cumbre ‘Escudo de las Américas’ que el presidente Donald Trump albergará el sábado en Miami con mandatarios de la derecha latinoamericana. Stephen Miller, asesor de seguridad nacional de Trump, ha abogado por tratar a los narcotraficantes como grupos terroristas como ISIS o Al-Qaeda, y ha calificado la inmigración ilegal como una “forma de terrorismo”.
La iniciativa estadounidense se intensifica tras la primera operación militar conjunta con Ecuador contra organizaciones “narcoterroristas”, luego de una visita del comandante del Southcom, Francis Donovan. Además, la Administración Trump ha bombardeado 44 embarcaciones presuntamente ligadas al narcotráfico en el Pacífico y el Caribe desde septiembre pasado, en el marco de la operación ‘Lanza del Sur’, con un saldo de al menos 150 muertos.
Hegseth justificó estas acciones argumentando que buscan “establecer disuasión frente a los narcoterroristas que han podido traficar casi sin obstáculos”. Criticó a los líderes latinoamericanos que, según él, han aceptado el statu quo o se han limitado a un enfoque policial que no ha logrado desmantelar las amenazas. También responsabilizó a la administración anterior de Joe Biden por una “negligencia colectiva” que ha resultado en la muerte de más de un millón de estadounidenses por sobredosis de fentanilo, cocaína y otras drogas.
El secretario de Guerra aseguró que Trump ha logrado “detener la invasión de los cárteles y otros actores criminales” en la frontera sur y exhortó a los países latinoamericanos a “pasar a la ofensiva contra los narcoterroristas”.
Sin embargo, la insistencia de Washington en calificar a los grupos criminales como “narcoterroristas” ha generado controversia, ya que no ha presentado pruebas concretas que vinculen las embarcaciones atacadas con el narcotráfico. Expertos en derecho internacional y organizaciones de derechos humanos denuncian que los ataques podrían constituir ejecuciones extrajudiciales.
La escalada de la presencia naval estadounidense en el Caribe, con ataques a lanchas, confiscación de petroleros y la reciente captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, trasladado a Nueva York para ser juzgado por narcotráfico, ha exacerbado las tensiones en la región.
La estrategia de Washington, que combina la amenaza de una intervención unilateral con la búsqueda de una alianza regional, plantea interrogantes sobre el futuro de la lucha contra el narcotráfico en Latinoamérica. La exclusión de países clave como México, Colombia y Brasil, así como las acusaciones de violaciones al derecho internacional, sugieren que la iniciativa estadounidense podría generar más conflictos que soluciones. La comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de estos acontecimientos, temiendo una escalada de la violencia y una mayor inestabilidad en la región. La efectividad de la estrategia de “paz a través de la fuerza” de Trump, y su impacto en la soberanía de los países latinoamericanos, serán temas centrales en la cumbre ‘Escudo de las Américas’ y en los debates futuros sobre la lucha contra el narcotráfico. La pregunta clave es si esta nueva ofensiva logrará realmente desmantelar los cárteles o simplemente agravará la crisis de seguridad en la región.


