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Hallan en Italia un bebé de 200 años con tejidos blandos y cabello intactos

Los investigadores indican que la temperatura, la humedad y el entorno ayudaron a que el contenido aún se mantenga en buen estado de conservación.

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Hallan en Italia un bebé de 200 años con tejidos blandos y cabello intactos
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Un hallazgo extraordinario en San Fiorano, Italia, ha sorprendido a la comunidad científica tras el descubrimiento de un bebé recién nacido de hace 200 años en un estado de conservación excepcional. El cuerpo, hallado en un ataúd de madera en las criptas del cementerio de Mortorino, conserva tejidos blandos, cabello y telas, un evento extremadamente raro que ofrece una ventana única al pasado. Para preservar la integridad de los restos momificados, los expertos utilizarán tomografías computarizadas no invasivas. Este estudio permitirá analizar la mortalidad infantil y las costumbres funerarias de principios del siglo XIX, proporcionando datos valiosos sobre una época con documentación limitada. El descubrimiento ocurrió durante las obras de restauración de las criptas afectadas por la humedad. Una vez concluidas las investigaciones científicas y los trabajos de conservación arquitectónica, los restos serán devueltos a su lugar de origen.

En la localidad de San Fiorano, ubicada al norte de Italia, un equipo de antropólogos ha realizado un hallazgo bioarqueológico que ha capturado la atención de la comunidad científica. Durante las labores de exploración en las criptas del cementerio de Mortorino, los expertos descubrieron un ataúd de madera en estado de conservación notable, el cual contenía los restos de un bebé recién nacido con una antigüedad aproximada de 200 años.

La relevancia de este descubrimiento radica en la excepcional preservación de los restos. Por lo general, los materiales orgánicos y los tejidos blandos tienden a degradarse rápidamente con el paso del tiempo, desapareciendo mucho antes de que transcurran dos siglos. Sin embargo, en este caso particular, el cuerpo del neonato ha mantenido características físicas que son sumamente inusuales en hallazgos de esta naturaleza.

Nataša Šarkić, investigadora de AITA Bioarchaeology, explicó en declaraciones para Newsweek que, si bien el descubrimiento de restos infantiles ocurre ocasionalmente en excavaciones de este tipo, encontrar un ataúd casi completamente conservado que preserve tejidos intactos es un evento extremadamente raro. Según la experta, la presencia de telas, cabello y otros materiales orgánicos es lo que otorga a este hallazgo una importancia científica fundamental, calificándolo como uno de los descubrimientos bioarqueológicos más raros de los últimos años.

El análisis preliminar reveló que el recién nacido se encontraba envuelto en telas que han resistido el paso del tiempo, y que su cabello se mantiene en buen estado de conservación. Esta situación ofrece a los investigadores una oportunidad única para profundizar en el estudio de la infancia y las costumbres funerarias predominantes a principios del siglo XIX, un periodo donde la documentación detallada sobre estas prácticas puede ser limitada.

Los científicos señalan que este hallazgo permitirá analizar con mayor precisión la mortalidad infantil de la época, así como las prácticas funerarias empleadas y la actitud que las comunidades del siglo XIX mantenían hacia los miembros más jóvenes de la sociedad. Aunque hasta el momento no ha sido posible determinar la identidad del niño, los investigadores han recurrido a los archivos históricos de San Fiorano, los cuales confirman que, durante aquel periodo, la tasa de mortalidad de recién nacidos y lactantes era muy elevada.

Cabe destacar que el recién nacido no fue el único hallazgo en la zona; los antropólogos también localizaron los restos de otro niño, cuya edad estimada al momento del fallecimiento era de aproximadamente cuatro meses y medio.

Debido al estado óptimo de conservación de los tejidos blandos del recién nacido, el equipo de investigación ha decidido actuar con extrema cautela. Por el momento, no se ha llevado a cabo un análisis antropológico completo para evitar cualquier daño irreversible a los restos momificados. En su lugar, los expertos planean implementar el uso de la tomografía computarizada, una técnica no invasiva que permitirá examinar la estructura del cuerpo sin comprometer su integridad física.

Este descubrimiento se enmarca dentro de un proyecto más amplio destinado a la preservación del patrimonio histórico y artístico de la región. Las excavaciones en las criptas del cementerio de Mortorino, que data del siglo XVIII, se volvieron necesarias debido a que el espacio ha sufrido daños considerables. La filtración de agua y una humedad elevada prolongada han afectado la estructura de las criptas y han deteriorado los frescos que adornaban las paredes.

Como parte del proceso de restauración, los restos humanos fueron retirados temporalmente de su lugar original para facilitar las tareas de limpieza y conservación del espacio arquitectónico. Una vez que los trabajos de investigación científica y la restauración de las criptas hayan concluido, todos los restos descubiertos, incluido el bebé recién nacido, serán devueltos a su ubicación original en el cementerio.