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Futbolista escocesa es drogada en Mallorca: el dramático relato de Taylor Coulter

Taylor Coulter, futbolista escocesa de 18 años, fue drogada mediante un pinchazo mientras estaba en una discoteca de Mallorca. ¿Qué ocurrió?

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Futbolista escocesa es drogada en Mallorca: el dramático relato de Taylor Coulter
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Taylor Coulter, una joven promesa del fútbol escocés, sufrió un violento ataque con sustancias químicas mientras vacacionaba en Magaluf, Mallorca. La deportista fue inyectada con GHB y antidepresivos en una discoteca, un incidente que le provocó graves secuelas físicas y cognitivas que actualmente le impiden caminar con normalidad y entrenar. Este ataque ha puesto en riesgo su futuro profesional y su beca deportiva en la Universidad Estatal de Luisiana. A pesar del trauma psicológico y el impacto en su carrera, Coulter mantiene su sueño de recuperarse para representar a Escocia en un Mundial Femenino. La futbolista ha decidido romper el silencio para advertir a otros jóvenes sobre los peligros de estos entornos. Su testimonio busca generar conciencia sobre la importancia de no quedarse solos y permanecer siempre acompañados de personas de confianza para evitar tragedias similares.

Taylor Coulter, una joven promesa del fútbol escocés que integra la Selección de Fútbol Escolar de Escocia y juega para el Greenock Morton Women FC, se encuentra actualmente atravesando un complejo y doloroso proceso de recuperación. La deportista fue víctima de una agresión mediante el uso de sustancias químicas mientras se encontraba de vacaciones en Magaluf, una popular zona turística de Mallorca, España.

El incidente ocurrió en el marco de un viaje que Coulter realizó junto a 16 amigas tras haber finalizado sus estudios de secundaria. Para la joven, este viaje representaba un hito personal, ya que era la primera vez que salía del extranjero sin la compañía de sus padres. El objetivo era compartir unos últimos momentos de convivencia con sus compañeras antes de mudarse para iniciar una nueva etapa en sus estudios superiores.

Los hechos se desencadenaron el pasado 21 de junio en el interior de la discoteca Bananas. Según el testimonio detallado que la futbolista brindó a la BBC, la situación ocurrió de manera abrupta y sorpresiva. Coulter relató que un desconocido chocó contra ella mientras se encontraba en las escaleras del establecimiento. Segundos después de este contacto físico, la joven sintió un dolor punzante en uno de sus brazos, una señal inmediata de que algo grave estaba sucediendo.

“Sentí un líquido recorrer todo mi cuerpo”, describió la deportista al medio británico, detallando la rapidez con la que la sustancia comenzó a actuar en su organismo. De acuerdo con su relato, el efecto fue casi instantáneo, dejándole un margen de apenas 20 segundos para reaccionar y solicitar ayuda antes de perder el control de sus capacidades.

En medio de la confusión y la rápida pérdida de conciencia, una de sus amigas logró asistirla y acompañarla hasta el baño, lugar donde la joven comenzó a vomitar debido a la reacción química. Ante la gravedad de los síntomas, el grupo de amigas procedió a trasladarla urgentemente al hotel, donde se pusieron en contacto con sus familiares para coordinar la asistencia médica necesaria.

La gravedad del ataque no solo residió en la intoxicación inmediata, sino en las secuelas cognitivas posteriores. La sustancia administrada afectó severamente la memoria de Taylor Coulter, lo que obligó a sus compañeras de viaje a ayudarla a reconstruir cronológicamente los hechos ocurridos aquella noche. La futbolista ha expresado el terror que siente al reflexionar sobre el desenlace que podría haber tenido el episodio si no hubiera estado acompañada: “Si no hubieran estado ahí, me aterra pensar lo que podría haber pasado”.

Una vez trasladada a un centro médico desde el hotel, se le realizaron análisis de sangre exhaustivos. Los resultados revelaron la presencia de gamma-hidroxibutirato (GHB), una sustancia comúnmente asociada con este tipo de agresiones, además de un medicamento antidepresivo. Paralelamente, el equipo médico evaluó el riesgo de infecciones derivado de la utilización de una aguja para introducir las sustancias en su cuerpo. Debido a esto, Coulter ha tenido que someterse a un tratamiento preventivo, cuyos efectos secundarios han impactado negativamente en su condición física general.

A casi un mes del suceso, las consecuencias siguen siendo devastadoras. En el plano físico, la joven presenta dificultades para caminar durante periodos prolongados y se ha visto obligada a suspender totalmente sus entrenamientos deportivos. En el ámbito psicológico, el trauma se manifiesta a través de pesadillas recurrentes, recuerdos intrusivos del ataque y una sensación constante de alerta y vulnerabilidad.

El impacto en su carrera profesional es significativo. Coulter se encontraba en plena fase de preparación para su pretemporada en Estados Unidos, donde obtuvo una beca deportiva para estudiar y jugar fútbol en la Universidad Estatal de Luisiana. “Me estaba preparando para la pretemporada en Estados Unidos y ahora apenas puedo caminar”, declaró con tristeza la joven.

A pesar de las secuelas físicas y emocionales, la deportista mantiene la determinación de recuperarse para retomar su trayectoria. Su sueño sigue siendo convertirse en futbolista profesional y representar a Escocia en una Copa Mundial Femenina.

Finalmente, Taylor Coulter ha decidido romper el silencio y hacer público su caso con el objetivo de generar conciencia y advertir a otros jóvenes sobre los peligros de asistir a fiestas y viajes sin la protección adecuada. Su recomendación fundamental es evitar quedarse a solas en estos entornos y permanecer siempre cerca de personas de confianza para prevenir tragedias similares.

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