Las remesas, un pilar fundamental de la economía mexicana, comenzaron 2026 con una preocupante señal de debilidad. Los datos revelados por el Banco de México (Banxico) indican que en enero se registraron ingresos por 4 mil 594 millones de dólares, lo que representa una caída anual del 1.4 por ciento. Esta es la primera vez desde 2015 que se observa una variación anual negativa en las remesas recibidas durante el primer mes del año, marcando un punto de inflexión en la tendencia alcista que se había mantenido durante más de una década.
La disminución en el flujo de remesas se produce después de un ligero repunte experimentado en diciembre de 2025, pero contrasta con la tendencia observada a lo largo del año pasado, donde nueve de los doce meses registraron caídas a tasa anual. La comparación con diciembre de 2025 es aún más reveladora, mostrando una disminución del 13.5 por ciento en los ingresos por remesas en enero de 2026.
Analistas de Valimex anticipan un desempeño más moderado de las remesas durante todo el año 2026, atribuyendo esta perspectiva a un entorno económico caracterizado por un tipo de cambio favorable al dólar y una inflación persistente. Estas condiciones podrían reducir el poder adquisitivo de los migrantes mexicanos en el extranjero y, por ende, la cantidad de dinero que pueden enviar a sus familias en México.
Por su parte, especialistas de Banorte advierten sobre posibles distorsiones en el primer trimestre de 2026 debido a la implementación de medidas más estrictas contra la inmigración en Estados Unidos, así como a factores tradicionales que influyen en el flujo de remesas, como el nivel de empleo y la fluctuación del tipo de cambio. La incertidumbre política en Estados Unidos, especialmente en relación con las políticas migratorias, podría generar temor entre los migrantes y afectar su capacidad o disposición para enviar dinero a México.
Según la información proporcionada por Banxico, el flujo de remesas en enero de 2026 se materializó a través de 11.5 millones de transacciones, con un envío promedio de 401 dólares por transacción. Si bien el número de transacciones se mantiene relativamente estable, la disminución en el monto promedio enviado sugiere que los migrantes están enviando cantidades más pequeñas de dinero a sus familias.
El flujo acumulado de ingresos por remesas en los últimos doce meses, desde febrero de 2025 hasta enero de 2026, alcanzó los 61 mil 710 millones de dólares, una cifra ligeramente inferior a los 61 mil 777 millones de dólares registrados hasta diciembre pasado. Esta ligera disminución en el flujo acumulado confirma la tendencia a la baja que se ha observado en los últimos meses.
El Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA) ha identificado un factor demográfico clave que podría estar contribuyendo a la disminución de las remesas: el envejecimiento de la población migrante mexicana en Estados Unidos. Según el CEMLA, la llegada de nuevos migrantes mexicanos a Estados Unidos se ha reducido debido a las políticas restrictivas implementadas durante la administración de Donald Trump. Como resultado, la edad promedio de los migrantes mexicanos en Estados Unidos ha aumentado, y estos migrantes tienden a enviar menos remesas a México, ya que destinan una mayor parte de sus ingresos a cubrir sus propias necesidades en el extranjero.
El CEMLA advierte que esta situación se agravará en los próximos años y tendrá un impacto negativo en el flujo de remesas hacia México. Otros factores que han afectado el ingreso de remesas en 2025 incluyen una disminución del nivel de empleo entre los trabajadores mexicanos inmigrantes en Estados Unidos, un aumento en el número de retornos voluntarios e involuntarios a México, la ausencia o asistencia irregular a los puestos de trabajo debido al temor a ser detenidos, y la reducción de la migración en tránsito hacia Estados Unidos.
Durante 2025, la contracción del empleo de los trabajadores mexicanos inmigrantes en Estados Unidos provocó una disminución de su masa salarial. La masa salarial anual de estos trabajadores se redujo de 383 mil 516 millones de dólares en el segundo trimestre a 369 mil 325 millones de dólares al cierre del año. De esta cifra, 309 mil 319 millones de dólares se destinaron a gastos locales en Estados Unidos, incluyendo manutención, salud, pago de impuestos, seguridad social y el pago de deudas, como hipotecas. Esto significa que los trabajadores mexicanos inmigrantes están destinando una proporción cada vez mayor de sus ingresos a cubrir sus propias necesidades en Estados Unidos, dejando menos dinero disponible para enviar a México.
La disminución en el flujo de remesas representa un desafío significativo para la economía mexicana, ya que estos recursos son una fuente importante de divisas y contribuyen al consumo interno y al desarrollo económico de muchas regiones del país. El gobierno mexicano deberá implementar políticas para mitigar el impacto de esta disminución y buscar alternativas para impulsar el crecimiento económico y generar empleo. Esto podría incluir la promoción de la inversión extranjera, el fomento del emprendimiento y el desarrollo de programas de capacitación para mejorar las habilidades de la fuerza laboral mexicana. Además, es fundamental fortalecer la cooperación con Estados Unidos para garantizar la protección de los derechos de los migrantes mexicanos y promover políticas migratorias más justas y equitativas. La situación actual exige una respuesta integral y coordinada para hacer frente a los desafíos que plantea la disminución de las remesas y asegurar el bienestar económico de México.


