La muerte de María Victoria, una joven madre de 35 años, ha desatado una ola de indignación y cuestionamientos sobre la calidad de la atención médica en el Hospital Materno Infantil de Loma Pytá. La mujer falleció apenas 24 horas después de someterse a una cesárea programada, dejando a su bebé huérfano y a su familia sumida en el dolor y la desesperación. La falta de explicaciones claras sobre las causas de su muerte, sumada a las denuncias de negligencia y falta de recursos, han encendido la polémica y exigen una investigación exhaustiva.
La tragedia se desarrolló en un contexto que, según el testimonio de su hermana, Pamela, distaba mucho de ser el adecuado para garantizar la seguridad de una paciente postoperatoria. Pamela relató a medios televisivos que el hospital se encontraba prácticamente desierto en el momento en que la salud de María Victoria comenzó a deteriorarse. “Había como 10 enfermeras en el momento, hice un video y estaba vacío el hospital”, afirmó, visiblemente consternada. Esta falta de personal, según su relato, impidió que su hermana recibiera la atención oportuna y que se le proporcionara el oxígeno que, presuntamente, necesitaba para estabilizarse.
La indignación de la familia se acrecentó aún más al enterarse de que la directora del hospital, al ser contactada por Pamela, se encontraba desempeñando otro trabajo. “La directora del hospital no sabía qué decirme. Yo le llamé a ella y me dijo que estaba en su otro trabajo. Así se maneja hoy en día la salud”, denunció Pamela, cuestionando la priorización de los recursos y la dedicación de los responsables del sistema de salud.
Pero las irregularidades no terminaron ahí. La familia también denunció la falta de transparencia en el proceso de determinación de la causa de muerte. Según Pamela, la doctora a cargo se negó a completar el documento correspondiente alegando que no tenía un bolígrafo. “Le exigí a la doctora que complete el documento de la causa de muerte y me dijo que no tenía bolígrafo. Ni eso completaron”, lamentó. Esta falta de diligencia y profesionalismo, según la familia, es una muestra más de la negligencia que rodeó la muerte de María Victoria.
El testimonio de Pamela es desgarrador. Relata cómo, en medio del caos y la desesperación, una de las licenciadas presentes en el hospital exclamó: “¡Che ndaha’ei Ñandejára para salvarla!”, una frase en guaraní que se traduce como “¿Qué podemos hacer nosotros para salvarla?”. Esta expresión, según Pamela, refleja la impotencia y la falta de recursos con los que se enfrentaron los profesionales de la salud para intentar salvar la vida de su hermana.
Además de la angustia por la pérdida de María Victoria, la familia también se sintió agraviada por la falta de consideración hacia el bebé. Pamela denunció que del hospital le robaron leche y el biberón del recién nacido, calificando estos hechos como “cosas menores en comparación con lo que es la vida de mi hermana”. Sin embargo, para la familia, estos detalles revelan la falta de sensibilidad y el desorden que imperan en el hospital.
La muerte de María Victoria ha generado una fuerte reacción en la opinión pública y ha puesto en el centro del debate la calidad de la atención médica en los hospitales públicos de Paraguay. Organizaciones sociales y de derechos humanos han exigido una investigación exhaustiva para determinar las responsabilidades y evitar que tragedias similares se repitan.
El Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPyBS) aún no se ha pronunciado oficialmente sobre el caso, pero se espera que en los próximos días se abra una investigación para esclarecer las circunstancias de la muerte de María Victoria y determinar si hubo negligencia por parte del personal médico.
Este caso no es aislado. En los últimos años, se han registrado numerosos incidentes relacionados con la falta de recursos, la negligencia y la mala atención médica en hospitales públicos de Paraguay. La muerte de María Victoria es un llamado de atención urgente para que las autoridades tomen medidas concretas para mejorar la calidad de la atención médica y garantizar el derecho a la salud de todos los ciudadanos.
La familia de María Victoria, devastada por el dolor, exige justicia y transparencia. Quieren saber la verdad sobre lo que sucedió y que los responsables sean castigados. Además, esperan que su caso sirva para que se realicen las mejoras necesarias en el sistema de salud para que ninguna otra madre tenga que pasar por la misma tragedia. La indignación y el dolor de la familia son un reflejo de la frustración y la desesperanza de muchos paraguayos que se ven obligados a enfrentar un sistema de salud deficiente y precario. La muerte de María Victoria es una herida abierta que exige una respuesta urgente y contundente por parte de las autoridades.


