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El agotamiento mental no es moderno: lecciones de la Edad Media para combatir el estrés actual

La sabiduría medieval puede darnos pistas sobre cómo tener una mejor salud mental

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El agotamiento mental no es moderno: lecciones de la Edad Media para combatir el estrés actual
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El estrés y el agotamiento mental no son inventos de la era digital. El historiador Peter Jones revela que ya en la Edad Media existía la acedia, un vacío emocional y parálisis mental sorprendentemente similar al burnout contemporáneo, donde el individuo pierde la alegría y la capacidad de avanzar ante las presiones de su entorno. Lejos de ser simples condenas morales, los pensadores medievales y los sacerdotes terapeutas proponían soluciones que hoy reconoceríamos en la psicología moderna, como la aceptación de las emociones, la búsqueda de un propósito superior y el autoperdón. Comprender que el malestar psíquico es una lucha universal a través de los siglos ofrece un consuelo fundamental para quienes enfrentan las exigencias del siglo veintiuno.

El estrés y el agotamiento mental suelen percibirse como dolencias exclusivas de las presiones del siglo XXI, producto de la hiperconectividad y las exigencias laborales modernas. Sin embargo, la historia revela que estos sentimientos son universales. Ya en la Edad Media, el cansancio extremo y la desesperanza eran comunes, y la sabiduría de aquella época ofrece perspectivas que siguen siendo sorprendentemente válidas para afrontar el malestar contemporáneo.

Juan Casiano, escribiendo en el siglo V después de Cristo, ya describía síntomas que resultarían familiares para cualquier ejecutivo o emprendedor actual: cansancio, confusión mental, un anhelo profundo de estar en cualquier lugar menos en el trabajo y una sensación de inutilidad que solo parecía encontrar consuelo en el sueño. En aquel entonces, el público de Casiano no eran trabajadores corporativos, sino los primeros cristianos que se sentían agotados por sus intensos esfuerzos espirituales.

Esta premisa es la base del libro “Autoayuda desde la Edad Media: un viaje a la mente medieval”, escrito por el historiador Peter Jones. En su obra, Jones introduce el concepto de los “sacerdotes terapeutas”, figuras que guiaban a sus feligreses para superar la angustia espiritual a través de conversaciones profundas y matizadas, alejándose de la simple amonestación para llegar al fondo del problema. Según Jones, reconocer que estas crisis han existido siempre puede brindar consuelo a quienes atraviesan hoy una "noche oscura del alma".

La motivación de Jones para investigar este tema surgió de una crisis personal. Tras aceptar una cátedra de Historia en la Universidad de Tyumen, en Siberia, el historiador se enfrentó a un entorno hostil: temperaturas tan bajas que perdía la sensibilidad en las piernas en pocos minutos, barreras idiomáticas y una profunda nostalgia por su familia en Irlanda. A pesar de la presión por avanzar en su carrera, Jones se encontró incapaz de realizar cualquier tarea. Fue diseñando un curso sobre los Siete Pecados Capitales cuando descubrió que los relatos medievales reflejaban exactamente su propia infelicidad.

El marco de los pecados capitales —orgullo, envidia, ira, pereza, avaricia, gula y lujuria— no proviene de la Biblia, sino de pensadores cristianos primitivos como Casiano y fue posteriormente perfeccionado por el papa Gregorio Magno. Gregorio consideraba que esta estructura era la herramienta ideal para comprender los trastornos de la mente y procesar los pensamientos. En el siglo XIII, manuales específicos ayudaban a los sacerdotes a utilizar la confesión como un espacio de terapia.

Uno de los conceptos más relevantes es la "acedia", que en la actualidad podría confundirse con la pereza. Mientras que hoy asociamos la pereza con la indolencia deliberada, los escritores medievales la entendían como un vacío emocional, una parálisis de la preocupación y una ausencia de amor donde aquello que antes generaba alegría deja al individuo indiferente. Jones destaca un texto del siglo XIII (MS 306 del Trinity College de Dublín) que describe la acedia como estar frente a una corriente caudalosa sin tener la energía necesaria para avanzar.

Este paralelismo también es respaldado por la historiadora cultural Anna Katharina Schaffner en su libro "Exhausted". Schaffner conecta el agotamiento laboral moderno con la acedia medieval, señalando que ambos estados llevan a las personas a buscar distracciones sin sentido o comer compulsivamente, creando un círculo vicioso donde las estrategias erróneas para recuperar energía terminan agravando la condición.

En cuanto a las soluciones, los textos medievales sugerían enfoques similares a la psicología actual. El manuscrito MS 306 utiliza la metáfora de los jebuseos, una tribu que invadió Jerusalén y que resultó imposible expulsar, para aconsejar a quien padece acedia que aprenda a convivir con sus sentimientos en lugar de luchar contra ellos. Por su parte, William Peraldus, en su "Tratado sobre las Virtudes y los Vicios", sugería encontrar una “montaña fuerte” o un propósito superior y el apoyo de alguien amado para superar los momentos difíciles.

Estas prescripciones guardan una similitud inquietante con la Terapia de Aceptación y Compromiso actual, que insta a reconocer las emociones sin intentar cambiarlas y a actuar conforme a los valores personales. Finalmente, el pensamiento de Bernardo de Claraval en el siglo XII aporta la importancia del autoperdón, comparando la vida con una carrera por terreno accidentado donde es inevitable tropezar o sentirse desorientado. La conclusión de estos pensadores es clara: el sufrimiento es una experiencia compartida a través de los milenios, y hay un consuelo fundamental en saber que no estamos solos en nuestra lucha.

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