El sector retail peruano enfrenta una creciente amenaza a su rentabilidad: la merma. Un reciente estudio de ISEG Perú revela que las pérdidas totales por siniestros podrían alcanzar entre S/700 millones y S/1.000 millones en 2025, un incremento preocupante que exige atención inmediata. La merma, que abarca desde productos dañados y vencidos hasta robos y deshonestidad, ya no es simplemente un desajuste de inventario, sino un factor crítico que impacta la eficiencia operativa y la confianza en el negocio, según Gabriel Lerner, CEO de ISEG.
El estudio de ISEG Perú desglosa las pérdidas, indicando que el 48,03% corresponde a merma conocida productos malogrados, golpeados o vencidos mientras que el 51,97% se atribuye a merma desconocida, es decir, hurtos, robos y actos de deshonestidad. Esta última categoría, impulsada por el aumento de la inseguridad en el país y la laxitud de las penas por delitos menores, representa un desafío cada vez mayor para los retailers.
Ernesto Aramburú, experto en retail y director de A&M Gestión y Desarrollo, señala que el robo hormiga por parte de los clientes es el tipo de merma más significativo. A esto se suma el riesgo emergente de los sistemas de autoservicio ( self checkout ), donde la incidencia de robo es un 30% mayor que en las cajas tradicionales. Leslie Passalacqua, presidenta del gremio de Retail de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), enfatiza la necesidad de provisionar la merma en el presupuesto, estimando un promedio de entre 1,5% y 2% de las ventas totales, dependiendo del rubro. No hacerlo, advierte, puede complicar seriamente la rentabilidad de las empresas.
La gestión de la merma implica establecer un nivel máximo aceptable como objetivo operacional, según Hugo Rodríguez, coordinador académico del Programa de Alta Especialización en Retail Management de ESAN. Identificar las causas y desarrollar planes específicos para abordarlas es crucial, ya que la merma es un fenómeno complejo. Rodríguez destaca que la merma es menor en el retail de alimentos, debido al menor valor unitario de los productos, en comparación con farmacias o joyerías.
El impacto de la merma en el EBITDA (Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation, and Amortization) o margen operacional de las empresas retail puede ser significativo. En supermercados, este margen ronda el 8%; en tiendas por departamento, el 10%; y en farmacias, el 12%. Una pérdida por merma superior al 2% o 3% de lo previsto puede afectar negativamente la operación. Lerner de ISEG amplía la definición de pérdida, incluyendo el costo de oportunidad por quiebre de stock, la logística inversa y los gastos asociados a la falta de inventario.
El estudio de ISEG identifica a las tiendas hard discount (2,70% de sus ventas) y los supermercados (1,8% de sus ventas) como los canales de retail moderno con mayor merma. Les siguen las farmacias y las tiendas por departamento. Lerner precisa que los supermercados y las tiendas de ropa fast fashion son los más afectados. En el caso de los supermercados, la perecibilidad de los productos contribuye a las pérdidas.
En cuanto a las modalidades de robo, un 40% se produce mediante la ocultación de prendas en mochilas. Sin embargo, el robo interno es diez veces más alto que el robo externo. En términos de valor, las farmacias, joyerías, perfumerías y tiendas de ropa son las que sufren mayores pérdidas debido al alto costo de sus productos.
Los supermercados grandes son particularmente vulnerables debido a la reducción del personal de seguridad, según Lerner. Anteriormente, un supermercado contaba con 15 personas de seguridad; hoy, ese número se ha reducido a seis o siete, debido al aumento de los costos laborales. Las pequeñas tiendas pueden enfrentar otros tipos de delitos, como asaltos.
Ante este panorama, los retailers están invirtiendo en cámaras de seguridad, guardias y software de vigilancia, así como en tecnologías más avanzadas como sensores, antenas de seguridad y sistemas de inteligencia artificial, según Passalacqua. Lerner confirma esta tendencia, destacando que el sector busca soluciones innovadoras que no afecten la experiencia del cliente.
La inversión en seguridad está aumentando, estimándose un crecimiento anual del 5%. En algunos casos, los costos de la merma se trasladan al precio final de los productos, aunque esto no se aplica a todas las categorías. El retail suele identificar los productos con mayores pérdidas y ajustar sus precios en consecuencia.
En comparación con otros países de la región, Perú tiene ratios de merma relativamente bajos, según Lerner. México y Chile, por ejemplo, presentan niveles significativamente más altos, lo que ha llevado a algunos retailers a implementar medidas extremas, como vitrinas, jaulas y cadenas para proteger sus productos.
La gestión efectiva de la merma es crucial para la supervivencia y el éxito de las empresas retail en un entorno cada vez más competitivo. La inversión en tecnología, la capacitación del personal y la implementación de políticas de prevención son elementos clave para mitigar las pérdidas y proteger la rentabilidad del negocio. El estudio de ISEG Perú sirve como una alerta temprana para el sector, instando a una acción coordinada para abordar este desafío creciente.










