El ministro de Economía, Luis Caputo, intensificó la polémica con la industria textil argentina al revelar que su saco, de la marca española Massimo Dutti, tiene al menos 15 años de antig edad y, según su criterio, un precio accesible. La declaración, realizada durante una entrevista televisiva, busca respaldar su postura crítica sobre los altos precios de la indumentaria en el país y defender la apertura comercial como una vía para beneficiar a los consumidores.
Caputo respondió a una pregunta directa sobre la marca de su saco, afirmando que se trata de un Massimo Dutti adquirido en Estados Unidos. Este es un saco que debe tener 15 años seguro, así que ya ni me acuerdo el precio , comentó, minimizando la idea de que se trate de un artículo de lujo. En cambio, calificó a la marca como relativamente buena y barata , argumentando que la ropa importada ofrece una mejor relación precio-calidad en comparación con la producción local.
Estas declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno de Javier Milei y el sector textil, tras las duras críticas de Caputo a un esquema de protección prolongada que, según su visión, ha perjudicado a los consumidores argentinos. Semanas atrás, el ministro había afirmado que nunca compró ropa en la Argentina debido a los elevados precios, una frase que generó fuertes reacciones entre empresarios y cámaras del rubro.
Ante las acusaciones de que la administración Milei tiene una postura antiindustria, Caputo rechazó categóricamente esa interpretación. Digo que es exactamente lo opuesto , sostuvo, enfatizando que la prioridad del Gobierno es proteger a los 47,5 millones de argentinos. Nuestra función es tener más empatía con los 47 millones y medio de argentinos , remarcó, defendiendo la política de apertura comercial como un mecanismo para bajar los precios y mejorar la calidad de los productos disponibles en el mercado local.
El ministro aseguró que ya se están viendo resultados concretos en la reducción de precios de la indumentaria desde que asumió su cargo. Desde que nosotros llegamos, la ropa bajó sustancialmente , afirmó, agregando que incluso algunos empresarios del sector reconocen esta mejora. Conozco a un montón de empresarios textiles que me dicen: podemos competir tranquilamente , sostuvo.
Caputo aprovechó su cuenta de X (antes Twitter) para reavivar la polémica, citando declaraciones de Marcelo Fernández, presidente de la Confederación General Empresaria (CGERA). En un mensaje, el ministro escribió: Esto en privado te lo reconocen todos los empresarios textiles. Excelente que algunos ya se animen a hacerlo también públicamente , en referencia a las afirmaciones de Fernández.
En una entrevista televisiva, Fernández había admitido que la industria de la indumentaria solo pudo aumentar sus precios en un 11% desde 2023, reconociendo una mea culpa del empresariado nacional por haber mantenido precios elevados. Explicó que, durante el gobierno anterior, los proveedores de materias primas aplicaron fuertes remarcaciones amparados en políticas de protección comercial, lo que generó un mercado sin competencia externa y con subas de precios insostenibles.
La admisión de Fernández, aunque parcial, valida en cierta medida el argumento de Caputo sobre la necesidad de abrir el mercado para fomentar la competencia y bajar los precios. Sin embargo, la industria textil argumenta que las políticas de protección comercial son necesarias para proteger los empleos locales y fomentar el desarrollo de la industria nacional.
La polémica generada por las declaraciones de Caputo y Fernández pone de manifiesto las tensiones existentes entre el Gobierno y el sector textil, y plantea un debate crucial sobre el futuro de la industria en Argentina. La apertura comercial, impulsada por el Gobierno, podría generar una mayor competencia y bajar los precios para los consumidores, pero también podría poner en riesgo los empleos y la producción local.
El cruce de declaraciones también revela una división dentro del propio sector empresarial. Mientras que algunos empresarios, como Fernández, reconocen la necesidad de ajustar los precios y competir con la importación, otros defienden la importancia de mantener las políticas de protección comercial para garantizar la supervivencia de la industria nacional.
La estrategia de Caputo de revelar su preferencia por la marca Massimo Dutti y su antig edad, busca desmitificar la idea de que la ropa importada es un lujo inalcanzable para la mayoría de los argentinos. Sin embargo, la industria textil critica esta estrategia como una simplificación excesiva de un problema complejo, y argumenta que los costos de producción en Argentina son más altos que en otros países, lo que justifica los precios más elevados.
El debate sobre los precios de la indumentaria en Argentina se enmarca en un contexto más amplio de discusión sobre la apertura comercial y la desregulación de la economía, impulsadas por el Gobierno de Javier Milei. La administración Milei considera que la apertura comercial es fundamental para modernizar la economía argentina y mejorar la competitividad de las empresas locales. Sin embargo, la industria textil y otros sectores productivos temen que la apertura comercial genere una pérdida de empleos y una desindustrialización del país.
La polémica continuará desarrollándose en los próximos días, a medida que el Gobierno avance con su política de apertura comercial y la industria textil intente defender sus intereses. La resolución de este conflicto tendrá un impacto significativo en el futuro de la industria de la indumentaria en Argentina y en la calidad de vida de los consumidores.









