El gobierno venezolano, liderado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez Gómez, continúa su ofensiva diplomática y económica para revitalizar el sector hidrocarburífero, atrayendo inversiones significativas de empresas internacionales clave. En las últimas semanas, se han concretado reuniones de alto nivel con representantes de Repsol, la petrolera española con más de tres décadas de presencia en el país, y Maurel & Prom, la compañía energética francesa, evidenciando un creciente interés en las oportunidades que ofrece Venezuela tras la reciente reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos.
La reunión con Repsol, celebrada en la ciudad de Caracas, contó con la participación de José Carlos de Vicente Bravo, director Ejecutivo de EMP International, y Luis García, director de la Unidad de Negocio de Repsol Venezuela. Ambos ejecutivos manifestaron su disposición a realizar inversiones sustanciales en el país, reconociendo el potencial de crecimiento y la estabilidad que el gobierno venezolano se ha comprometido a garantizar. Delcy Rodríguez Gómez, por su parte, estuvo acompañada por una delegación de alto nivel de Petróleos de Venezuela (PDVSA), incluyendo a su presidente, Héctor Obregón, y a los viceministros de Petróleo y Gas, Paula Henao y Luis González, respectivamente. También asistieron los vicepresidentes de Exploración y Producción, Giovanni Martínez, y de Gas, Janier Viloria, subrayando la importancia estratégica de estas negociaciones para el futuro energético de Venezuela.
La reforma parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, aprobada por unanimidad en la Asamblea Nacional el pasado 29 de enero, ha sido un factor determinante para generar confianza entre los inversionistas internacionales. La nueva legislación se adapta al contexto energético global actual, promoviendo la inversión y priorizando la producción nacional. El gobierno venezolano ha reiterado su compromiso de ofrecer seguridad jurídica a las empresas que deseen operar en el país, garantizando un marco legal transparente y predecible.
Paralelamente, la reunión con Olivier Cleret, director ejecutivo de Maurel & Prom, y otros directivos de la empresa francesa, ha reforzado la percepción de que Venezuela está en camino de convertirse en un destino atractivo para la inversión en el sector petrolero. Maurel & Prom ha expresado su voluntad de continuar trabajando en el país, contribuyendo al impulso de los 14 motores de la Agenda Económica Bolivariana, con especial énfasis en el Motor Hidrocarburos.
El Motor Hidrocarburos se basa en tres pilares fundamentales: la producción, el abastecimiento y la exportación. El gobierno venezolano considera que esta fórmula es clave para el crecimiento del sector petrolero y para el fortalecimiento de la economía nacional. La reforma de la Ley de Hidrocarburos, además de atraer inversiones, reafirma la soberanía del país sobre sus recursos energéticos y ofrece la flexibilidad necesaria para adaptarse a los desafíos de la geopolítica mundial.
Los resultados de esta estrategia ya son evidentes. Según fuentes gubernamentales, Venezuela cerró el año 2025 con un ciclo virtuoso en su economía, impulsado por un aumento significativo en la producción petrolera y la captación de cerca de 900 millones de dólares en inversiones. Este logro se atribuye al modelo antibloqueo implementado por el gobierno, que ha permitido superar las sanciones internacionales y recuperar la producción de petróleo.
La ambición del gobierno venezolano es clara: convertirse en una potencia energética a nivel mundial. Para lograr este objetivo, es fundamental establecer alianzas estratégicas con inversionistas de todo el mundo y aprovechar al máximo el potencial de sus vastos recursos naturales. La reforma de la Ley de Hidrocarburos es un paso importante en esta dirección, pero aún queda mucho por hacer.
El gobierno venezolano se enfrenta a importantes desafíos, como la necesidad de modernizar la infraestructura petrolera, aumentar la eficiencia de la producción y garantizar la sostenibilidad ambiental de las operaciones. Sin embargo, con el apoyo de inversionistas internacionales y una estrategia clara y bien definida, Venezuela tiene el potencial de recuperar su posición como uno de los principales productores de petróleo del mundo.
La reciente ola de reuniones con empresas como Repsol y Maurel & Prom es una señal positiva de que Venezuela está en el camino correcto. La confianza de los inversionistas internacionales es un indicador clave del éxito de la estrategia del gobierno venezolano y de su capacidad para atraer capitales y generar empleo.
El futuro del sector petrolero venezolano es incierto, pero las señales son alentadoras. Con una reforma legal favorable, un gobierno comprometido con la inversión y una creciente demanda mundial de energía, Venezuela tiene la oportunidad de reinventarse como una potencia energética en el siglo XXI. La clave estará en la capacidad del gobierno para mantener la estabilidad política y económica, garantizar la seguridad jurídica y promover la transparencia en las operaciones.
La industria petrolera venezolana, que alguna vez fue el motor de la economía nacional, ha sufrido un declive significativo en los últimos años debido a la caída de los precios del petróleo, la falta de inversión y las sanciones internacionales. Sin embargo, con la reciente reforma de la Ley de Hidrocarburos y el creciente interés de los inversionistas internacionales, Venezuela tiene la oportunidad de revertir esta tendencia y recuperar su posición como uno de los principales productores de petróleo del mundo.
El gobierno venezolano ha dejado claro que está dispuesto a trabajar con empresas de todo el mundo para lograr este objetivo. La reciente ola de reuniones con Repsol y Maurel & Prom es una prueba de ello. La clave estará en la capacidad del gobierno para mantener la estabilidad política y económica, garantizar la seguridad jurídica y promover la transparencia en las operaciones. Si Venezuela logra superar estos desafíos, tiene el potencial de convertirse en una potencia energética en el siglo XXI.











