La industria automotriz argentina enfrenta un inicio de año turbulento, con una fuerte caída en la producción y las exportaciones durante el mes de enero. Los datos, revelados por la Asociación de Fabricantes de Automotores (Adefa), pintan un panorama de incertidumbre y desafíos para el sector, en un contexto global cada vez más competitivo y con cambios estructurales en marcha. La producción nacional de vehículos se desplomó un 30,1% en comparación con enero de 2025, alcanzando las 20.998 unidades, mientras que las exportaciones sufrieron una caída aún más pronunciada, del 51% respecto a diciembre y del 12,3% interanual, totalizando 9.759 unidades.
El retroceso productivo de enero se explica, en parte, por factores coyunturales como la reducción de días hábiles tres menos que en el mismo mes del año anterior debido a traslados de paradas por vacaciones. Sin embargo, Adefa también señala que las adecuaciones en las plantas para la incorporación de nuevos modelos contribuyeron a la menor cadencia productiva, con un promedio diario de 1.750 unidades. Este ajuste, aunque necesario para la modernización del parque industrial, impactó negativamente en el volumen de producción del primer mes del año.
El presidente de Adefa, Rodrigo Pérez Graziano, reconoció la menor actividad en comparación con el año pasado, pero instó a la cautela en las conclusiones, enfatizando la necesidad de analizar el desempeño del sector a lo largo del primer trimestre para obtener una visión más precisa de la evolución anual. Los datos reflejan una menor actividad comparado al mismo mes del año pasado , afirmó Pérez Graziano, pero habrá que aguardar al desarrollo del primer trimestre para evaluar con mayor precisión el desempeño anual del sector .
En contraste con la caída en la producción y las exportaciones, las ventas mayoristas mostraron una leve estabilidad, alcanzando las 34.333 unidades, con una baja del 33,1% respecto a diciembre, pero una suba interanual del 0,7%. Este dato, aunque modesto, representa un respiro en un escenario generalizado de contracción. La capacidad de mantener las ventas mayoristas en un nivel similar al del año anterior sugiere una demanda interna relativamente resiliente, aunque afectada por la incertidumbre económica y la alta inflación.
El contexto internacional, según Adefa, es un factor clave para entender la situación actual. La transformación tecnológica acelerada, impulsada por la electrificación y la conducción autónoma, y las políticas industriales activas implementadas por los principales mercados, plantean desafíos significativos para la industria automotriz argentina. En este escenario, la entidad destaca la importancia de profundizar el trabajo conjunto con la cadena de valor y el Estado para mejorar la competitividad del sector.
Adefa resaltó los avances logrados en los últimos dos años a nivel nacional, con la reducción y eliminación de impuestos, como medidas positivas para estimular la producción y las ventas. Sin embargo, la asociación subraya la necesidad de que las provincias y municipios acompañen este proceso, especialmente en lo que respecta a los tributos que gravan las exportaciones. La eliminación o reducción de estos impuestos podría mejorar la competitividad de los productos argentinos en el mercado internacional y fomentar el crecimiento de las exportaciones.
Asimismo, Adefa enfatizó la importancia de avanzar en la apertura de nuevos mercados para diversificar las exportaciones y reducir la dependencia de los mercados tradicionales. La búsqueda de nuevos socios comerciales y la negociación de acuerdos comerciales favorables son fundamentales para impulsar el crecimiento del sector automotriz argentino.
La crisis actual de la industria automotriz argentina se suma a los desafíos económicos y políticos que enfrenta el país. La alta inflación, la devaluación del peso y la incertidumbre regulatoria dificultan la planificación a largo plazo y desalientan la inversión. En este contexto, la industria automotriz, que representa un porcentaje significativo del Producto Bruto Interno (PBI) y genera miles de empleos directos e indirectos, necesita un apoyo gubernamental firme y políticas claras para superar la crisis y recuperar su dinamismo.
La apertura de importaciones, mencionada como uno de los factores que contribuyen a la crisis sectorial, ha generado controversia entre los fabricantes locales, quienes argumentan que la competencia desleal de vehículos importados, a menudo subsidiados en sus países de origen, dificulta su capacidad para competir en el mercado interno. Adefa ha solicitado al gobierno que implemente medidas para proteger la industria nacional y garantizar una competencia justa.
El futuro de la industria automotriz argentina dependerá de la capacidad del gobierno, las empresas y los trabajadores para trabajar juntos en la búsqueda de soluciones innovadoras y sostenibles. La inversión en tecnología, la capacitación de la mano de obra y la promoción de la innovación son fundamentales para asegurar la competitividad del sector en el largo plazo. La adaptación a las nuevas tendencias del mercado, como la electrificación y la conducción autónoma, también será clave para el éxito de la industria automotriz argentina en el futuro. La situación actual exige una respuesta rápida y coordinada para evitar un deterioro mayor del sector y proteger los empleos y la inversión.











