Bruselas – Amazon ha anunciado una reducción de plantilla de al menos 16.000 empleados, una medida que, según el vicepresidente sénior y director de Asuntos Globales y Jurídicos de la compañía, David Zapolsky, tendrá un “efecto mínimo” en las operaciones de la empresa en Europa. La noticia, revelada este miércoles, ha generado preocupación entre sindicatos y representantes de los trabajadores, quienes acusan a Amazon de prácticas laborales abusivas y represión sindical.
Zapolsky compareció por videoconferencia ante la comisión de Empleo y Asuntos Sociales de la Eurocámara para explicar la decisión y responder a las críticas sobre las condiciones de trabajo en los almacenes de Amazon en Europa. El directivo insistió en que la reducción de personal se centra principalmente en el personal corporativo y no está relacionada con la Inteligencia Artificial, sino con la necesidad de “ajustar el tamaño de la plantilla al negocio”.
“Estas son siempre decisiones difíciles, que impactan a personas reales y sus familias y no las tomamos a la ligera”, afirmó Zapolsky. “Estamos comprometidos a apoyar a los empleados afectados en esta transición con indemnizaciones, servicios de desarrollo profesional y otros beneficios que en muchos casos van más allá de lo que estamos legalmente obligados a proporcionar”.
Sin embargo, las explicaciones de Zapolsky no lograron calmar las inquietudes de los eurodiputados y representantes sindicales, quienes presentaron un panorama sombrío de las condiciones laborales en los almacenes de Amazon. Las acusaciones incluyen vigilancia excesiva de los empleados, objetivos de productividad opacos y cargas de trabajo que ponen en riesgo la salud de los trabajadores.
Oliver Roethig, secretario regional del sindicato europeo de trabajadores de servicios UNI Europa, denunció que Amazon está importando a Europa las tácticas de “represión sindical” utilizadas en Estados Unidos. “Traen la represión sindical de Estados Unidos a Europa, la presión, los ataques procesales y un claro mensaje a los trabajadores: ‘Participen bajo su propio riesgo’”, declaró Roethig. Como ejemplo, citó el caso de Austria, donde Amazon ha llevado a los tribunales la constitución de un comité de empresa.
Roethig también expresó su preocupación por un “creciente alineamiento” entre Amazon y la Administración Trump, a la que acusó de socavar las leyes digitales europeas. En este sentido, cuestionó la continuidad de los contratos entre Amazon y las instituciones comunitarias y abogó por proteger la soberanía digital europea.
Ante estas acusaciones, Zapolsky negó que Amazon utilice la tecnología para monitorizar a sus empleados, afirmando que su objetivo es “asegurar la seguridad de las operaciones” y la trazabilidad de los paquetes. Insistió en que la empresa mantiene un diálogo regular con los representantes de los trabajadores.
Stefano Perego, vicepresidente de Operaciones Internacionales de Amazon, respaldó las declaraciones de Zapolsky, destacando que la empresa ha realizado avances en materia de seguridad y ofrece una remuneración “competitiva” y oportunidades de formación. “Estamos comprometidos a crear empleos de calidad”, afirmó Perego, recordando que Amazon emplea a 150.000 personas en 21 Estados de la UE.
La comparecencia de Zapolsky y Perego ante la Eurocámara se produjo en un contexto de creciente escrutinio sobre las prácticas laborales de Amazon. Los parlamentarios reprocharon a la empresa la cancelación de una visita prevista a sus instalaciones en diciembre de 2023 y la falta de representación de alto nivel en audiencias anteriores sobre el tema. Estos factores llevaron a la Eurocámara a revocar la acreditación de los lobistas de Amazon en 2024, una medida que sigue en vigor.
La situación plantea serias interrogantes sobre el futuro de las relaciones entre Amazon y las instituciones europeas. La empresa se enfrenta a la presión de los sindicatos y los eurodiputados para mejorar las condiciones laborales en sus almacenes y respetar los derechos de los trabajadores. La reducción de plantilla anunciada podría agravar la situación, generando incertidumbre y descontento entre los empleados.
La Eurocámara ha instado a Amazon a reconsiderar su política laboral y a colaborar con los representantes de los trabajadores para encontrar soluciones que garanticen condiciones de trabajo justas y seguras. La empresa se encuentra en una encrucijada, y su respuesta a estas demandas determinará su reputación y su futuro en Europa.
La controversia también pone de manifiesto la necesidad de una mayor regulación del sector del comercio electrónico y de la protección de los derechos de los trabajadores en la era digital. La Unión Europea se enfrenta al desafío de equilibrar la innovación y el crecimiento económico con la necesidad de garantizar condiciones laborales dignas y proteger la soberanía digital.
El debate sobre Amazon y sus prácticas laborales es un reflejo de las tensiones más amplias entre el capitalismo globalizado y la defensa de los derechos sociales. La empresa, como líder en el sector del comercio electrónico, tiene una responsabilidad especial para con sus empleados y con la sociedad en general. La forma en que gestione esta responsabilidad determinará su legado y su impacto en el futuro del trabajo.
La reducción de 16.000 empleos, aunque Amazon insiste en que afectará principalmente a personal corporativo, podría tener un efecto dominó en la economía europea, especialmente en aquellos países donde la empresa tiene una presencia significativa. La pérdida de empleos podría aumentar el desempleo y la desigualdad, y podría afectar negativamente al consumo y al crecimiento económico.
En resumen, la situación de Amazon en Europa es compleja y multifacética. La empresa se enfrenta a una serie de desafíos, incluyendo la presión de los sindicatos y los eurodiputados, la creciente regulación del sector del comercio electrónico y la necesidad de adaptarse a un entorno económico en constante cambio. Su capacidad para superar estos desafíos determinará su éxito a largo plazo y su contribución al desarrollo económico y social de Europa.

