La comunidad empresarial chilena ha manifestado una profunda preocupación ante el reciente anuncio realizado por el Gobierno de Estados Unidos, el cual impactará directamente en el flujo comercial entre ambas naciones. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) confirmó que Chile ha sido incluido en la lista de países que deberán someterse a nuevos aranceles, una medida adoptada tras determinar que el país no ha impuesto ni hecho cumplir de manera efectiva una prohibición a la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso.
Esta determinación estadounidense tiene una fecha de aplicación inmediata y concreta: a partir del próximo 24 de julio, se comenzará a aplicar un arancel del 12,5% a los envíos de productos nacionales destinados al mercado estadounidense. La noticia ha caído como un balde de agua fría para los exportadores, quienes ven en esta medida una barrera comercial que afecta la competitividad de los productos chilenos en uno de sus socios comerciales más relevantes.
Ante este escenario, diversos gremios empresariales han levantado alertas sobre los posibles efectos negativos que esta decisión podría acarrear. Según advierten las entidades productivas, la aplicación de estos nuevos gravámenes no solo generará perjuicios económicos directos para múltiples industrias, sino que también introducirá un elemento de incertidumbre que podría afectar la planificación y la inversión en el sector exportador.
Susana Jiménez, presidenta de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), fue enfática al señalar que esta medida representa un retroceso para el modelo económico del país. Jiménez subrayó que Chile es una economía que ha logrado crecer basándose en la implementación de reglas claras y la apertura de mercados. En este sentido, afirmó que la imposición de nuevos aranceles constituye un paso atrás que impacta negativamente a quienes invierten, producen y exportan bienes desde territorio chileno.
La presidenta de la CPC defendió la reputación del país en el ámbito internacional, asegurando que Chile ha demostrado ser un socio comercial serio y confiable. En su declaración, resaltó que el país cuenta con una institucionalidad sólida, mantiene altos estándares laborales y posee un firme compromiso con la trazabilidad de sus exportaciones, elementos que, a juicio del gremio, deberían ser considerados por las autoridades estadounidenses para reconsiderar la medida.
Dada la gravedad de la situación, Jiménez instó a que se busquen urgentemente espacios de diálogo entre ambos gobiernos. El objetivo, según la dirigente, es alcanzar mejores condiciones arancelarias que permitan resguardar el acceso de los principales productos chilenos al mercado de Estados Unidos, esperando que el diálogo permita que estos aranceles sean reconsiderados.
Por su parte, el sector acuícola, representado por SalmonChile, también se pronunció sobre la medida, aunque puso el foco en la particularidad de su industria. El gremio manifestó su sorpresa y decepción al ser incluido en esta decisión, argumentando que Estados Unidos no produce salmón, por lo que no existiría una razón lógica para aplicar el arancel a este producto específico.
La entidad, presidida por Patricio Melero, señaló que su expectativa era que Chile no fuera incluido en la medida o que, al menos, el salmón de cultivo chileno fuera incorporado al Anexo A. De haber ocurrido esto, el producto quedaría exento del nuevo arancel, considerando tanto las características propias del producto como la importancia que el salmón chileno tiene para el mercado estadounidense.
Finalmente, SalmonChile fue categórica al solicitar la intervención directa del Gobierno de Chile. El gremio hizo un llamado formal a que el Ministerio de Relaciones Exteriores tome cartas en el asunto de manera urgente. La solicitud consiste en que la Cancillería agote todas las instancias diplomáticas y continúe trabajando estrechamente con las autoridades de Estados Unidos. El propósito es buscar espacios de diálogo que permitan no solo revertir la decisión actual, sino también avanzar hacia futuras rebajas arancelarias que beneficien la relación comercial bilateral.


