La industria cementera en Ecuador ha reportado un desempeño favorable durante el mes de junio de 2026, consolidando una tendencia de crecimiento impulsada primordialmente por la intensificación de las actividades en el sector de la construcción. De acuerdo con los datos oficiales proporcionados por el Banco Central del Ecuador (BCE), el sector ha experimentado un incremento sostenido tanto en los niveles de producción como en los volúmenes de despachos, factores que, sumados a una notable reducción en los inventarios, evidencian un mayor dinamismo en el mercado nacional.
En lo que respecta a la producción nacional de cemento, las cifras del Banco Central indican que durante el mes de junio se alcanzaron las 452,4 mil toneladas. Este resultado representa un crecimiento mensual del 8,6 % en comparación con el mes de mayo, y un incremento más significativo del 12,1 % al contrastarlo con el desempeño registrado en el mismo mes del año 2025. Este aumento en la fabricación de material refleja una capacidad de respuesta de la industria ante la demanda creciente de insumos básicos para la edificación.
De manera paralela, los despachos de cemento también mostraron una trayectoria ascendente. Durante el periodo de junio, el volumen de despachos se situó en 453,7 mil toneladas. Este dato supone un incremento del 5,8 % respecto a las cifras de mayo y un crecimiento interanual del 14,2 % frente a junio de 2025. La relación entre el volumen producido y el despachado sugiere que la industria está operando con una eficiencia orientada a satisfacer la demanda inmediata del mercado.
Un indicador clave de este dinamismo es la variación de los inventarios, los cuales disminuyeron hasta situarse en las 35,4 mil toneladas. Según el análisis del Banco Central del Ecuador, la reducción de las existencias en bodega es una señal clara de una mayor salida del producto hacia los puntos de consumo, lo que confirma que el cemento está fluyendo con rapidez hacia las obras civiles y proyectos de edificación en todo el territorio.
El Banco Central atribuye gran parte de este comportamiento positivo al factor climático. El inicio de la temporada seca en el país proporciona condiciones ambientales más propicias para la ejecución de obras civiles y el desarrollo de proyectos de construcción, ya que las precipitaciones suelen dificultar el avance de los trabajos en campo y la fraguación de los materiales. Este ciclo estacional ha permitido que las constructoras aceleren sus cronogramas de trabajo.
Además de los factores climáticos, la demanda ha sido favorecida por la implementación y continuidad de incentivos tributarios. Específicamente, se destaca la devolución del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a los constructores, una medida que ha servido como motor para incentivar la inversión en el sector. A esto se suma el avance constante de diversos proyectos, tanto públicos como privados, enfocados en la creación de vivienda e infraestructura.
Al analizar el desempeño acumulado del primer semestre, las cifras refuerzan la tendencia al alza. Entre enero y junio de 2026, la producción total de cemento en el país alcanzó los 2,5 millones de toneladas, lo que supone un incremento del 13,4 % en comparación con el mismo periodo del año 2025. En cuanto a los despachos acumulados durante estos seis meses, el crecimiento se situó en un 15 %, demostrando una recuperación sostenida del sector a lo largo del año.
Para el Banco Central del Ecuador, estos resultados son evidencia de una recuperación progresiva del sector de la construcción. Esta reactivación se encuentra respaldada por una mayor ejecución de proyectos críticos, tales como la construcción de viviendas, la mejora de la infraestructura vial y el desarrollo de diversas obras urbanas que impactan en el entorno de las ciudades.
Finalmente, la entidad reguladora prevé que la actividad cementera mantenga una perspectiva favorable durante el resto del año 2026. No obstante, el Banco Central señala que este optimismo está condicionado a que se mantengan las condiciones climáticas propicias, que continúe la gestión de nuevos proyectos y que persistan los incentivos destinados a fomentar la inversión tanto pública como privada en el país.


