El gobierno mexicano ha convertido el impuesto a la gasolina en una "caja chica" para recaudar miles de millones de pesos, a costa de los consumidores, según un análisis del columnista Enrique Campos Suárez.
En julio de 2022, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador ofreció a los ciudadanos estadounidenses cruzar a México para cargar gasolina, ya que en ese momento era más barata. Sin embargo, la realidad actual es muy distinta: un litro de gasolina regular en Texas cuesta $12.02 pesos, mientras que en México el precio es el doble, $23.82 pesos por litro.
Esto se debe, en gran medida, a la "muy agresiva tasa del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que se aplica a las gasolinas", convirtiéndose en "la caja chica de la hacienda pública". Según el columnista, cada vez que baja el precio de la gasolina en Texas y no lo hace en México, el gobierno recauda "miles de millones de pesos adicionales al mes".
El autor señala que, si bien es acertado que no haya un subsidio fiscal a las gasolinas, ya que es "totalmente regresivo", lamenta la falta de transparencia en el manejo del mercado de combustibles y la implementación de un "techo de los 24 pesos por litro", que se ha convertido en un "piso" que afecta a los consumidores.
Campos Suárez critica que, en lugar de permitir que las bajas internacionales en los precios de los combustibles se trasladen a los ciudadanos, el gobierno utiliza este impuesto para evitar la "quiebra fiscal del país", lo que "anula la competitividad" en favor de un Estado "incapaz de realizar una reforma fiscal profunda".









