El Tribunal Electoral (TE) ha abierto un nuevo frente de debate en la mesa de reformas al Código Electoral, al proponer cambios profundos en la forma en que se eligen los diputados en los circuitos plurinominales. La iniciativa plantea eliminar el voto en plancha y sustituirlo por un modelo de votación selectiva que permitiría al elector marcar directamente a los candidatos de su preferencia, incluso si pertenecen a partidos distintos o son de libre postulación.
Según la propuesta, el ciudadano podrá distribuir su voto hasta completar el número de curules que se eligen en su circuito. Aunque se mantiene la posibilidad de apoyar a todos los aspirantes de una misma nómina, ya no existiría una casilla automática para hacerlo, lo que obligaría a una selección individual.
Para el TE, el objetivo central es fortalecer la representatividad y reducir las distorsiones que, en la práctica, han permitido que candidatos con bajo respaldo personal accedan a curules por el arrastre de votos partidarios. El magistrado presidente, Narciso Arellano Moreno, señaló que la intención es modernizar el sistema y devolver al elector mayor control sobre su decisión.
La propuesta generó reacciones inmediatas entre los partidos políticos. Algunos colectivos expresaron preocupación por posibles conflictos constitucionales y por el riesgo de que un solo partido concentre todas las curules de un circuito. Otros advirtieron sobre la necesidad de una amplia campaña de educación cívica para evitar confusión entre los votantes.
Pese a las diferencias, la Comisión Nacional de Reformas Electorales acordó continuar el análisis y convocar una sesión extraordinaria el 14 de enero, previo a la votación prevista para el 15 de enero, en la que se definirá si el nuevo modelo avanza o se archiva.
El debate sobre la reforma electoral se enmarca en un contexto de creciente interés por fortalecer la democracia y mejorar la calidad de la representación política en el país. La propuesta del TE busca abordar algunas de las principales críticas al sistema actual, como la falta de vínculo entre los electores y sus representantes y la distorsión que genera el voto en plancha.
Sin embargo, la iniciativa también enfrenta importantes desafíos, como la necesidad de asegurar la constitucionalidad de los cambios y garantizar que no se generen nuevas inequidades en la conformación de los órganos legislativos. Será fundamental que la discusión se desarrolle de manera transparente y con la participación de todos los actores relevantes, para alcanzar una reforma que fortalezca la legitimidad y la eficacia del sistema electoral.











