Después de años de incertidumbre y especulación, se ha revelado finalmente la verdad sobre la operación militar estadounidense que sacó a Nicolás Maduro de la Presidencia de Venezuela y lo entregó a la justicia de Estados Unidos. Este hecho, que bien podría ser sacado de una película de acción y suspenso, ha tenido repercusiones a nivel mundial y deja varias lecciones sobre el ejercicio del poder y la fragilidad de los regímenes políticos.
Según fuentes cercanas a la operación, un grupo de élite de las fuerzas especiales estadounidenses logró infiltrarse en la fortaleza donde residía Maduro en Caracas y, tras un operativo relámpago, lograron detener al mandatario venezolano y a su esposa Cilia Flores. Ambos fueron trasladados en un avión privado a Nueva York, donde enfrentarán cargos por narcotráfico y corrupción en la justicia estadounidense.
La caída de Maduro, quien hasta la noche anterior parecía tener el control absoluto de Venezuela, evidencia una verdad fundamental: el poder, por más absoluto que parezca, es frágil y puede desmoronarse en cuestión de segundos. Así como Maduro y Flores pasaron de tener "una vida de reyes" a ser detenidos como simples criminales, la historia nos enseña que los "superpoderosos" no son más que "humanos comunes y corrientes".
Este episodio es, además, una nueva tragedia que golpea al pueblo venezolano, que lleva años sufriendo los estragos del régimen chavista. La novela "El pasajero de Truman", del escritor venezolano Francisco Suniaga, parece anticipar esta situación al narrar cómo un presidente ejemplar, Diógenes Escalante, es llevado a Estados Unidos por presentar síntomas de demencia senil. Suniaga nos recuerda que "la maldición del poder" es unir a los hombres para luego separarlos, y que "Miraflores", sede del Gobierno venezolano, es "la sede perfecta para poderosos ignorantes y confundidos que nunca han distinguido entre mandar y gobernar".
La caída de Maduro abre un nuevo capítulo incierto en la historia de Venezuela. Si bien los "expertos" ofrecen diversas explicaciones sobre las tecnologías y las traiciones que hicieron posible esta operación, lo cierto es que las cosas pueden cambiar de manera drástica en cuestión de segundos, incluso para los líderes más poderosos. Esta lección, más allá de los avatares políticos, debe hacernos reflexionar sobre nuestra propia fragilidad y la importancia de no confundir el verdadero ejercicio del poder con la simple voluntad de mandar.











