Tras dos meses de gobierno, el presidente Rodrigo Paz enfrenta un momento complicado debido a las protestas por el Decreto Supremo 5503, una de las medidas económicas impulsadas desde diciembre de 2025. Mientras Paz intenta "asentarse" en el poder, el analista político Reymi Ferreira observa que el vicepresidente Edmand Lara "pierde credibilidad" al colocarse como cabeza de la oposición al propio presidente.
Paz llegó al poder con el Partido Demócrata Cristiano (PDC), que desde la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) comenzó a fracturarse con legisladores que siguen a Paz y otros que siguen a Lara. "No tiene un partido que lo apoya; Alianza Unidad si lo apoya y sectores del PDC. Además, no tiene una buena relación con el vicepresidente", señala Ferreira.
A pesar de este panorama complicado, el analista destaca como un acierto positivo de Paz el haber puesto fin a la subvención a los carburantes, una medida que se arrastraba desde la década de los 90 y que varios gobiernos no se "animaron a aplicar". Sin embargo, Ferreira advierte que Paz reaccionó tarde ante el cuestionamiento de algunos sectores sociales al DS 5503, y que "el error ha sido lo que está haciendo ahora, que es recién socializar la medida. No haber consensuado previamente las medidas generaron protestas que quizás pudieron evitarse".
En cuanto al papel del vicepresidente Lara, Ferreira afirma que en estos dos meses de gobierno su rol ha sido más de crítica hacia Paz. "Lara ha sido muy importante en la victoria de la fórmula que hoy gobierna el país, pero me parece que está en una posición muy ambigua y eso le está quitando credibilidad. Ese tipo de enfrentamiento interno no favorece su imagen, no está evaluando bien eso", lamentó el analista.
Finalmente, Ferreira sostiene que el papel de Lara debería ser conciliador y no el de líder de la oposición. "No sé quién lo asesora, pero debe ser más consistente. Puede haber diferencias en una coalición, pero todo se puede discutir. No creo que su papel como Vicepresidente sea liderar una posición interna; más bien debería ser un centro de conciliación. No le favorece un rol tan radical en un momento en el que necesitamos menos conflictos", concluyó.











