La democracia es el sistema político que permite a los ciudadanos participar en la toma de decisiones que afectan sus vidas. Sin embargo, en la actualidad existe una preocupante desconexión entre los políticos y la ciudadanía, lo que pone en riesgo la salud de nuestras instituciones democráticas.
Según una encuesta reciente del CIEP, el 75% de los ciudadanos no simpatiza con ningún partido político. Esta cifra refleja un profundo sentimiento de desencanto y desconfianza hacia la clase política. Los ciudadanos sienten que sus necesidades e intereses no son debidamente representados, y que el sistema político se ha convertido en un mecanismo para satisfacer los intereses propios de los políticos, en lugar de servir al bien común.
Por su parte, los políticos han olvidado su deber moral y legal de proteger los intereses de la ciudadanía y administrar sus necesidades. En muchos casos, han priorizado sus propios beneficios por encima del bienestar de la población.
Esta situación pone en riesgo la sostenibilidad de la democracia, ya que esta se fundamenta en la gestión del pluralismo y la participación ciudadana. Si los ciudadanos pierden la esperanza en el sistema político, y si los políticos se desvinculan de sus compromisos con la ciudadanía, el resultado será una democracia débil y deslegitimada.
Para revertir esta tendencia, es necesario que tanto ciudadanos como políticos recuperen la confianza en la democracia y asuman sus respectivas responsabilidades. Los ciudadanos deben informarse sobre las propuestas de los diferentes partidos, ejercer su derecho al voto y fiscalizar la gestión de los políticos. Por su parte, los políticos deben recordar que su función es representar los intereses de la ciudadanía y administrar sus necesidades, no satisfacer sus propios intereses.
Sólo a través de una participación ciudadana activa y un compromiso genuino de los políticos con el bien común, podremos construir sociedades más justas y democráticas. La democracia siempre ha sido la solución a nuestros problemas, pero ahora es necesario que todos asumamos con responsabilidad su defensa.












