Las ruinas de civilizaciones antiguas en distintos continentes se enfrentan a crecientes riesgos debido al cambio climático, como inundaciones, incendios forestales, erosión costera y sequías extremas. Un informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) alerta que el 43% de los sitios antiguos inscritos por la Unesco presentan una amenaza alta o muy alta, un aumento significativo en comparación con el 33% registrado en 2020.
La Unesco advierte que fenómenos como el deshielo, la subida del nivel del mar, la salinización de suelos y las lluvias extremas ponen en peligro millones de sitios arqueológicos en todo el mundo. Algunas de las ciudades históricas más amenazadas incluyen Alejandría, Cartago, Babilonia, Olimpia, Petra y Venecia, entre otras.
En Alejandría, la famosa biblioteca de la antigüedad, fundada en el 332 a.C. por Alejandro Magno, enfrenta un aumento en los derrumbes de edificios, de uno por año a cerca de 40 anuales. Un estudio vinculó este fenómeno con la elevación del nivel del mar y la intrusión de agua salada, que debilitan las bases estructurales.
La antigua Cartago, Patrimonio Mundial de la Unesco, sufre un deterioro progresivo por la erosión eólica, el aumento de la salinidad y la subida del mar. En Babilonia, la capital del Imperio Babilónico, un grave proceso de salinización, agravado por represas y una gestión deficiente del agua, cubre con una capa de sal los ladrillos de barro con más de 2.600 años de antigüedad.
El sitio arqueológico de Olimpia, que albergó los Juegos Olímpicos desde el 776 a.C., quedó expuesto a incendios forestales más intensos, como los registrados en el verano de 2007. Su ubicación en un valle rodeado de bosques incrementa el riesgo.
Las inundaciones repentinas representan una de las mayores amenazas para Petra, cuya geografía canaliza con rapidez las lluvias hacia el centro del sitio arqueológico. En 2018 y 2022, fuertes aguaceros inundaron cañones y alcanzaron monumentos icónicos como El Tesoro.
Venecia, inscrita como Patrimonio Mundial en 1987, enfrenta una combinación crítica de hundimiento del terreno y subida acelerada del nivel del mar. Las inundaciones dañan edificios históricos y el turismo masivo incrementa la presión sobre la ciudad.
Otras ciudades antiguas como Machu Picchu también enfrentan amenazas, con el aumento de lluvias intensas y los ciclos de sequía que amenazan los sistemas de drenaje incas. La ciudad de Hoi An, en Vietnam, enfrenta un alto riesgo de inundaciones, según un estudio reciente.
Estas son solo algunas de las numerosas ciudades históricas que se enfrentan a graves riesgos debido al cambio climático. Los expertos advierten que se requieren medidas urgentes de adaptación y preservación para proteger estos invaluables sitios patrimoniales de la humanidad.

