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Estados Unidos y Arabia Saudí sellan acuerdo para el desarrollo de un programa nuclear civil

Washington, 22 jul (EFE).- Estados Unidos y Arabia Saudí firmaron este miércoles un acuerdo que permitirá al reino árabe desarrollar un programa nuclear civil y que, según algunos medios, le abriría la puerta al enriquecimiento de uranio. El acuerdo, que debe ser ratificado por el Congreso estadounidense, se produce en un contexto de tensión con [...] La entrada EE.UU. y Arabia Saudí firman un acuerdo que permite al reino tener un programa nuclear se publicó primero en HolaNews .

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Estados Unidos y Arabia Saudí han firmado el Acuerdo 123, un pacto estratégico que permitirá al reino desarrollar un programa nuclear con fines civiles. Mientras Washington asegura que la iniciativa es estrictamente pacífica y beneficiará a las empresas estadounidenses con acceso preferente al sector, el documento ha desatado una fuerte polémica política. La controversia radica en la posibilidad de que Riad pueda enriquecer uranio, una concesión inusual que ha provocado el rechazo de legisladores demócratas. Este acercamiento, impulsado por la administración de Donald Trump, ocurre en un clima de alta tensión geopolítica frente a Irán y la inestabilidad regional causada por los rebeldes hutíes.

El gobierno de Estados Unidos y el reino de Arabia Saudí han formalizado este miércoles la firma de un acuerdo estratégico que permitirá a la nación árabe el desarrollo de un programa nuclear con fines civiles. El documento, identificado técnicamente como el «Acuerdo 123», fue suscrito en Washington por el secretario de Energía de los Estados Unidos, Chris Wright, y su homólogo saudí, Abdulaziz bin Salman, según se detalla en un comunicado emitido por la administración estadounidense.

De acuerdo con la información oficial proporcionada por el Gobierno de Estados Unidos, el objetivo central de este programa es estrictamente pacífico. El comunicado subraya que ambas naciones están plenamente comprometidas con los principios de la no proliferación nuclear, asegurando que el marco de cooperación se ajusta a los estándares internacionales de seguridad. Aunque el texto íntegro del acuerdo no ha sido hecho público, las autoridades estadounidenses han enfatizado la naturaleza civil de la iniciativa.

Un punto relevante del pacto es el beneficio económico y tecnológico para la industria estadounidense. El documento estipula que las empresas de Estados Unidos gozarán de un acceso preferente al sector de la energía nuclear que sea producido y desarrollado dentro de Arabia Saudí. Al respecto, el secretario de Energía, Chris Wright, manifestó que estos acuerdos cumplen con los niveles más rigurosos de seguridad y no proliferación, destacando que el proyecto se apoyará en la tecnología nuclear más avanzada y en el trabajo de los científicos más destacados del mundo, desarrollados en suelo estadounidense.

No obstante, la firma de este pacto no ha estado exenta de controversias. Informaciones adelantadas por medios de comunicación, específicamente por The New York Times, sugieren que los términos del acuerdo podrían permitir a Riad el enriquecimiento de uranio. Esta posibilidad representaría una concesión mayor a las que Washington ha otorgado en pactos nucleares convencionales con otros aliados estratégicos de la región, como es el caso de los Emiratos Árabes Unidos.

Esta particularidad ha generado reacciones inmediatas en el ámbito político interno de Estados Unidos. Desde que los detalles del acuerdo comenzaron a filtrarse el martes por la noche, diversos legisladores demócratas han manifestado su rechazo y han solicitado formalmente que el Congreso estadounidense no ratifique el documento. A pesar de estas críticas, el acuerdo cuenta con un camino favorable hacia su aprobación, dado que el partido republicano mantiene la mayoría en ambas cámaras del Congreso.

El contexto geopolítico en el que se produce esta firma es complejo. El acuerdo se desarrolla en un marco de persistente tensión entre Arabia Saudí e Irán, rivales directos en Oriente Medio. Washington ha mantenido esfuerzos constantes para limitar las capacidades nucleares de Teherán, mientras que el gobierno iraní continúa negando que tenga intenciones de desarrollar armamento nuclear.

Asimismo, este acercamiento se enmarca en la política exterior del presidente Donald Trump, quien desde su regreso al poder en 2025 ha impulsado una estrategia de mayor proximidad con el reino saudí y el príncipe heredero, Mohamed bin Salman. Este vínculo se ha fortalecido a pesar de que la inteligencia estadounidense acusó anteriormente al príncipe de estar implicado en el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, ocurrido en 2018 y vinculado al medio The Washington Post.

En la actualidad, el reino suní se consolida como uno de los aliados más importantes de Estados Unidos en la región, aunque se encuentra en una situación de vulnerabilidad ante el conflicto regional. Arabia Saudí ha sido blanco de ataques perpetrados por Irán en respuesta a las ofensivas estadounidenses contra Teherán. A esta presión se suma la situación en Yemen, donde los rebeldes hutíes han anunciado la implementación de un bloqueo marítimo en el mar Rojo dirigido específicamente contra los buques saudíes.

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