En su primera entrevista televisiva como presidente electo, José Antonio Kast abordó uno de los temas más sensibles de la agenda política y diplomática: si su futuro gobierno respaldará o no la postulación de Michelle Bachelet como secretaria general de la ONU.
Kast evitó definiciones categóricas, pero dejó abierta la posibilidad de apoyar la candidatura de la expresidenta, subrayando que la decisión estará guiada exclusivamente por el interés nacional. Sin embargo, advirtió que dicho respaldo no será automático ni ideológico, y que antes de adoptar una postura definitiva se debe evaluar el escenario internacional.
"Depende. Porque depende de qué le convenga más a Chile", respondió Kast al ser consultado directamente sobre si sería positivo o negativo para el país que Bachelet acceda al máximo cargo del organismo multilateral.
El mandatario electo explicó que esa fue precisamente la línea de la conversación telefónica que sostuvo con Bachelet tras su triunfo electoral, diálogo que derivó en el compromiso de reunirse antes de Navidad. Kast destacó el gesto de la expresidenta al llamarlo para felicitarlo, pese a las diferencias políticas históricas entre ambos.
Asimismo, Kast fue enfático en que su eventual respaldo a la candidatura de Bachelet no será automático ni ideológico, y que antes de adoptar una postura definitiva se debe evaluar el escenario internacional. "Tenemos que garantizar que lo logre", sostuvo, advirtiendo que una postulación sin apoyos suficientes o expuesta a un veto en el Consejo de Seguridad podría terminar siendo perjudicial.
En ese sentido, Kast apuntó a la necesidad de analizar la predisposición real de otros países, especialmente de aquellos con poder de veto, y también a la forma en que se han conducido las relaciones exteriores en los últimos años. Sin mencionar directamente a la expresidenta, deslizó críticas al manejo diplomático del actual gobierno.
Más allá del debate sobre Naciones Unidas, Kast aprovechó su primera entrevista televisiva como presidente electo para entregar detalles de su encuentro bilateral con el mandatario argentino Javier Milei, una reunión que se extendió por cerca de dos horas y que estuvo marcada por definiciones estratégicas más que por gestos simbólicos.
Consultado por la ausencia de una salida conjunta al balcón de la Casa Rosada, Kast desdramatizó el episodio y explicó que no formó parte del diseño del encuentro. "Estaba tan buena la conversación que la verdad es que a mí no se me ocurrió, yo creo que al presidente Milei tampoco. Lo importante es lo que pudimos conversar, lo que pudimos avanzar en lo que podrían ser las relaciones internacionales", señaló.
En materia migratoria, uno de los ejes centrales de su campaña, Kast situó a Argentina dentro de una estrategia más amplia de coordinación regional, descartando que se trate de una acción aislada o meramente simbólica. El presidente electo insistió en que "Chile no puede sostener más de 300 mil migrantes en situación irregular", considerando que ya ha recibido a cerca de 1,7 millones de personas de manera regular.
Otro de los puntos que Kast destacó de su visita a Buenos Aires fue el énfasis económico del encuentro, tanto a nivel gubernamental como empresarial. El republicano sostuvo reuniones con empresarios e inversionistas argentinos, junto a representantes de la CPC y la Sofofa, apuntando a generar condiciones para un "shock de inversión".
En una reflexión más estructural, Kast abordó la necesidad de modernizar los puertos y garantizar su funcionamiento continuo, especialmente para proteger al sector exportador. "Nuestros puertos tienen que modernizarse y funcionar los 365 días del año, dando garantías de que nunca van a presionar con un paro en un puerto porque pueden destruir la agricultura de Chile", aseveró.

