El escenario político nacional se ha visto sacudido por una nueva y abierta confrontación dentro de las esferas del poder Ejecutivo. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, ha solicitado formalmente que la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, presente su renuncia al cargo. Esta demanda surge como respuesta directa a una serie de críticas y ataques vertidos por la titular del Senado hacia la figura del presidente Javier Milei.
El detonante de este fuerte cruce fueron las declaraciones de Villarruel, quien manifestó tener una “genuina preocupación” respecto al comportamiento del mandatario nacional. Esta inquietud se originó a partir de una serie de publicaciones realizadas por el Presidente en la red social X, donde el líder libertario expresó diversas opiniones que la vicepresidenta calificó como problemáticas.
En sus declaraciones, Victoria Villarruel fue tajante al señalar que le preocupa profundamente el hecho de que el presidente de la Nación replique lo que ella definió como “insensateces e inventos”. Asimismo, la titular del Senado profundizó en su malestar al manifestar una preocupación genuina por el estado actual del mandatario y por las “persecuciones imaginarias” que, según su visión, el Presidente replica tanto dentro de Argentina como en el exterior.
La reacción del jefe de Gabinete no se hizo esperar. En una entrevista concedida a Radio Mitre, Diego Santilli calificó las palabras de la vicepresidenta como una “barbaridad”, un “disparate” y una “falta de sentido común”. El funcionario subrayó que este tipo de expresiones constituyen una falta de respeto y representan agravios que resultan impropios de una persona que formó parte de la misma fórmula electoral y acompañó al Presidente en su camino al poder.
Santilli aseguró estar en “total desacuerdo” con la postura de Villarruel y manifestó su incomprensión ante la actitud de la vicepresidenta. Según el jefe de Gabinete, en lugar de brindar el respaldo necesario al Gobierno, la titular del Senado “siempre pone palos en la rueda”, complicando la gestión administrativa y política del Ejecutivo.
Ante esta situación, el ministro coordinador fue contundente al sugerir que, si la vicepresidenta no está de acuerdo con el rumbo del Gobierno, debería dar un paso al costado. Santilli instó a Villarruel a que, en ese caso, arme su propio proyecto político y compita en el escenario electoral. El funcionario cuestionó abiertamente cuál es la razón por la cual ella permanece en un lugar en el cual, según sus propias críticas, cree que no debería estar. Con estas declaraciones, Santilli ha reavivado una interna que ya atraviesa al Gobierno desde hace varios meses.
Más allá del conflicto político interno, la entrevista con Radio Mitre sirvió para que Diego Santilli defendiera los ejes centrales de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, proyecto que fue presentado previamente por Javier Milei a través de una cadena nacional.
El jefe de Gabinete explicó que el objetivo primordial de este proyecto es “blindar” al titular de la autoridad monetaria para evitar que quede expuesto a presiones políticas. Para lograr esto, el texto propone que la remoción del titular del Banco Central requiera la aprobación de dos tercios de los votos tanto de la Cámara de Diputados como del Senado, elevando así la vara para cualquier intento de desplazamiento político.
Otro de los puntos neurálgicos de la reforma es la incorporación de la figura denominada “grillete fiscal” y la implementación de un mecanismo de shutdown de la administración pública. Este último se activaría ante un escenario de déficit sostenido en las cuentas del Estado.
Santilli detalló el funcionamiento de este dispositivo: si durante varios meses consecutivos las cuentas públicas registran un resultado negativo y el Congreso de la Nación no logra restablecer el equilibrio fiscal, se procederá a la suspensión de los salarios de los funcionarios públicos de más alto rango. Esta medida afectaría directamente a los legisladores, ministros, secretarios, subsecretarios y al propio Presidente de la Nación.
Al justificar esta drástica medida, el jefe de Gabinete fue claro en su premisa fundamental: el objetivo es asegurar que, en caso de desequilibrio económico, sea la clase política quien asuma el costo financiero y no el ciudadano común.


