Un equipo de investigadores ha logrado obtener la primera prueba molecular directa de que la viruela, transportada involuntariamente desde el Viejo Mundo hacia el Nuevo Mundo, fue responsable de la muerte de millones de personas en Mesoamérica y Sudamérica. El hallazgo se produjo tras la recuperación de ADN viral antiguo perteneciente a las momias de dos individuos que fallecieron durante los primeros años de la colonización española en una comunidad inca ubicada al norte de Chile.
Los restos analizados corresponden a dos personas que habitaban en el extremo sur del antiguo Imperio inca. El yacimiento se localiza cerca de la costa del Pacífico, específicamente en la ensenada de Camarones, en territorio chileno. Según los datos del estudio, se trata de una mujer de entre 30 y 35 años y un hombre de entre 18 y 20 años.
Constanza de la Fuente Castro, antropóloga biológica de la Universidad de Chile y especialista en ADN antiguo y coautora del estudio, explicó que los cuerpos experimentaron un proceso de momificación natural. Los individuos fueron enterrados en fardos, envueltos en mantas de lana de camélido y acompañados por diversos ajuares funerarios. De la Fuente Castro subrayó la importancia de diferenciar la momificación natural de la artificial, señalando que, a diferencia de las momias egipcias, estos cuerpos no fueron sometidos a alteraciones químicas ni físicas. Además, precisó que la práctica de entierro en fardos era habitual en épocas anteriores a la llegada de los incas.
El análisis de los genomas de los virus de la viruela presentes en estos cuerpos reveló que pertenecían a un linaje del patógeno que actualmente se encuentra extinto. Este linaje se sitúa evolutivamente entre las cepas conocidas de la Europa medieval y aquellas que circularon en siglos posteriores. Los resultados de esta investigación han sido publicados este jueves en la revista "Science".
Cuando los conquistadores españoles llegaron a las Américas a partir de 1492, trajeron consigo armaduras, cañones, caballos, perros y mosquetes para emprender la colonización. Sin embargo, el golpe más devastador fue invisible: la viruela y otras enfermedades infecciosas. Debido a que los pueblos indígenas no habían estado expuestos previamente a este patógeno, carecían de inmunidad natural, lo que permitió que el virus se transmitiera rápidamente por contacto persona a persona, desencadenando un colapso demográfico catastrófico.
Bruno Romero González, genetista y estudiante de doctorado en el Trinity College de Dublín y autor principal del estudio, señaló que el primer brote de viruela documentado en el continente ocurrió en 1518, mientras los españoles colonizaban la isla de La Española. Por su parte, Shigeki Nakagome, genetista del mismo centro y coautor de la investigación, describió a la viruela como una de las enfermedades infecciosas más devastadoras de la historia de la humanidad.
Según Nakagome, se cree que el virus afectó a las poblaciones humanas durante un periodo de entre 1.500 y 2.000 años, o posiblemente más, provocando repetidas epidemias globales y la muerte de cientos de millones de personas antes de su erradicación mediante una campaña mundial de vacunación en 1980.
En el caso de América, las estimaciones sugieren que la viruela y otros virus mataron a aproximadamente el 90% de la población indígena. Esta pérdida masiva de vidas facilitó la conquista española sobre el Imperio azteca en el actual México, las ciudades-estado mayas en América Central y el Imperio inca, cuya extensión abarcaba desde el actual Ecuador y Perú hasta Chile.
Más allá de la mortalidad, la enfermedad provocó un duro golpe psicológico. La rapidez de la propagación y la gravedad de los síntomas, que incluían fiebres altas, pústulas hemorrágicas y desfiguraciones severas, llevaron a muchos indígenas a sentir que sus dioses tradicionales los habían abandonado o que eran impotentes frente a la fuerza espiritual que ayudaba a los invasores españoles.
Los investigadores situaron la infección de los individuos analizados en un intervalo centrado en el siglo XVI, periodo en el cual Francisco Pizarro lideró el derrocamiento del emperador inca en la década de 1530. La historia de la viruela terminó oficialmente en el siglo XX; el último caso de origen natural se registró en Somalia en 1977, y tres años después, la Organización Mundial de la Salud declaró la viruela como la primera y única enfermedad infecciosa humana erradicada del mundo.

