La enfermedad de Danon es una patología rara y multisistémica que representa un desafío diagnóstico debido a la diversidad de órganos que afecta. Este trastorno no se limita a un único sistema, sino que involucra al corazón, el músculo esquelético, el cerebro y los ojos. De acuerdo con la evidencia clínica actual, es la afectación cardíaca la que determina el grave pronóstico de los pacientes, convirtiéndose en el factor crítico para la supervivencia.
El desarrollo de la enfermedad varía significativamente según el sexo del paciente. Los varones suelen verse afectados en etapas mucho más tempranas y con una gravedad considerablemente mayor. En la primera infancia, es frecuente que presenten miocardiopatía hipertrófica, una condición que compromete la función del corazón y que, al llegar a la edad adulta temprana, a menudo requiere intervenciones médicas severas. Estas pueden incluir la implantación de un desfibrilador para prevenir la muerte súbita o, en casos más críticos, un trasplante de corazón. Por el contrario, las mujeres presentan un curso clínico más variable y, por lo general, con una aparición más tardía de los síntomas, oscilando desde casos de portadoras asintomáticas hasta la manifestación de una enfermedad grave.
En el caso de la población infantil, el cuadro clínico se caracteriza primordialmente por sus efectos en el sistema cardiovascular. No obstante, existe una tendencia en la práctica médica a pasar por alto el impacto de la patología en la visión. Las investigaciones indican que las manifestaciones retinianas pueden aparecer incluso antes de que se logre establecer el diagnóstico sistémico de la enfermedad, lo que posiciona al ojo como un indicador temprano fundamental.
Ante esta realidad, la Dra. Maria Emfietzoglou, investigadora del Massachusetts Eye and Ear Infirmary, perteneciente a la Facultad de Medicina de Harvard en Boston, ha subrayado la importancia de que los oftalmólogos estén alerta ante la posibilidad de la enfermedad de Danon. Según la especialista, los médicos de la vista podrían ser los primeros en sospechar la patología. La Dra. Emfietzoglou enfatiza que, si un paciente presenta indicios oculares, es imperativo investigar posibles problemas sistémicos, especialmente en personas jóvenes o en aquellos que posean antecedentes familiares de arritmias o miocardiopatía. Una detección oportuna en la consulta oftalmológica puede conducir a la realización de pruebas genéticas, estudios cardíacos profundos y un cribado familiar necesario.
Con el objetivo de formalizar este vínculo, el equipo de la Dra. Emfietzoglou llevó a cabo una revisión sistemática para identificar pacientes con la enfermedad de Danon confirmada clínica o genéticamente. Este trabajo, publicado en el 'American Journal of Ophthalmology', busca que la enfermedad de Danon sea incluida en el diagnóstico diferencial de los oftalmólogos. Asimismo, el estudio propone que el gen LAMP2 se incorpore en los paneles genéticos que se solicitan cuando un paciente presenta hallazgos retinianos inexplicables, ya que actualmente este gen no se incluye de forma rutinaria en dichas pruebas. Cabe destacar que, hasta el momento, el gen LAMP2 es el único causante identificado de la enfermedad de Danon propiamente dicha, aunque existen otras condiciones genéticas que pueden imitar su cuadro clínico.
La investigación analizó un total de 34 estudios, que incluyeron 25 informes de casos, ocho series de casos y una cohorte retrospectiva, abarcando a 70 pacientes con edades comprendidas entre los 6 y los 81 años. Los resultados revelaron que las anomalías retinianas fueron el hallazgo ocular más común, presentándose en el 81% de los casos. Esta cifra confirma que, en gran parte de las situaciones, es el hallazgo oftalmológico el que desencadena la búsqueda de una causa genética.
Respecto a la afectación macular, esta se encontró en el 62% de los pacientes, manifestándose generalmente como un cambio inespecífico del epitelio pigmentario de la retina. Sin embargo, un grupo menor, representando el 13% de los casos, desarrolló patologías más graves, tales como edema macular quístico, atrofia macular o maculopatía en ojo de buey.
Finalmente, el Dr. Demetrios G. Vavvas, profesor titular de Oftalmología en la Facultad de Medicina de Harvard y director del Servicio de Retina del Massachusetts Eye and Ear, concluyó que la atención multidisciplinaria es fundamental para el manejo de la enfermedad de Danon. El Dr. Vavvas advirtió que la evaluación oftalmológica a menudo se omite en la práctica clínica y señaló que aún queda mucho por aprender sobre cómo la enfermedad impacta los ojos y qué pueden revelar estos hallazgos sobre la condición sistémica general del paciente.


