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Bancos de EE.UU. analizan Argentina: visión favorable con alertas sobre el contexto externo y el crecimiento

Citi prevé un contexto internacional más favorable para los mercados emergentes, mientras Barclays se mantiene positivo y J.P. Morgan recorta levemente su proyección de crecimiento. Los riesgos para el programa.

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Bancos de EE.UU. analizan Argentina: visión favorable con alertas sobre el contexto externo y el crecimiento
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Los principales bancos internacionales, incluyendo Citi, Barclays y JP Morgan, mantienen una perspectiva favorable para la economía argentina en el segundo semestre del año. El optimismo se sustenta en la consolidación del equilibrio fiscal, la recuperación de reservas y un entorno global más benigno, impulsado por la posible flexibilización de la política monetaria de Estados Unidos y el auge de las exportaciones energéticas y mineras. Sin embargo, las entidades advierten que este escenario depende críticamente del frente externo. Una subida de tasas por parte de la Reserva Federal podría frenar la acumulación de reservas, mientras que una desaceleración económica más profunda en sectores clave pondría a prueba la sostenibilidad política del programa. En el mercado de acciones, Vista Energy se consolida como el activo estrella con recomendaciones firmes de compra.

En un marco coincidente con la visita de Kristalina Georgieva a Argentina y tras la reciente suba en la calificación de la deuda soberana otorgada por Moody's, las principales entidades bancarias internacionales han publicado sus informes de análisis sobre la situación económica del país para el segundo semestre del año. En términos generales, los bancos más importantes de Estados Unidos mantienen una perspectiva favorable sobre las proyecciones económicas argentinas, aunque sus informes incluyen observaciones críticas, principalmente relacionadas con el ritmo de crecimiento.

El denominador común entre los diversos análisis es que un entorno internacional más benigno podría actuar como catalizador para los activos argentinos durante la segunda mitad del año. Factores como la reducción de las presiones inflacionarias globales, una eventual flexibilización de la política monetaria por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos y una mayor estabilidad financiera general se presentan como condiciones ideales para mejorar el escenario local.

Citi, una de las entidades más influyentes, considera que los factores que dominaron los mercados durante la primera mitad del año —tales como la incertidumbre sobre las tasas de interés en Estados Unidos, la volatilidad geopolítica y la escalada de los precios del petróleo— han comenzado a moderarse. Bajo esta premisa, el banco ve con optimismo el escenario para los mercados emergentes, proyectando un avance cercano al 12% para el índice MSCI Emerging Markets hacia el cierre del año.

No obstante, Citi advierte que este optimismo está condicionado a que la inflación en Estados Unidos continúe su senda de desaceleración. Ricardo Dessy, economista jefe de Citi Research para el Cono Sur, señaló que el riesgo más significativo para el programa económico argentino proviene del frente externo. Específicamente, Dessy advirtió que una suba de tasas por parte de la Reserva Federal sería "muy mala", ya que Argentina se encuentra en un proceso crítico de acumulación de reservas. El economista utilizó una metáfora clara para describir el riesgo: una política restrictiva de la Fed sería "como que nos sacaran la escalera mientras estamos pintando el techo", debido a que fortalecería el dólar y reduciría el flujo de capitales hacia los mercados emergentes.

A pesar de estas alertas, Citi mantiene una visión "moderadamente optimista" sustentada en cuatro pilares fundamentales: la consolidación del equilibrio fiscal, la recuperación de las reservas internacionales, la desaceleración de la inflación y el crecimiento de las exportaciones, impulsadas mayormente por la minería y la energía. Asimismo, el banco observó que el petróleo Brent se mantiene por encima de los 80 dólares, lo cual favorece las exportaciones argentinas, aunque la incertidumbre global persiste, dificultando que el riesgo país logre perforar la barrera de los 400 puntos básicos.

Por su parte, Barclays mantiene una mirada positiva sobre el proceso de consolidación macroeconómica, aunque ha realizado ajustes en sus estimaciones fiscales. La entidad proyecta ahora un superávit primario equivalente al 1,1% del PBI para el año 2026, una cifra inferior a sus cálculos previos. Esta revisión a la baja se explica por una recaudación afectada por la desaceleración de ciertos sectores económicos y la reducción de algunas alícuotas impositivas. Sin embargo, Barclays destacó que el gasto primario permanece bajo control, registrando una caída real cercana al 2% durante el primer semestre, lo que respalda la consolidación fiscal. Como punto de atención, el banco advirtió que si se produce una desaceleración más pronunciada en sectores intensivos en empleo, esto podría representar un desafío para la sostenibilidad política del programa.

En cuanto a J.P. Morgan, el banco ajustó levemente a la baja su previsión de crecimiento para 2026, reduciéndola del 3% al 2,7%, tras analizar datos de actividad de mayo que fueron más débiles de lo esperado. A pesar de este recorte, el banco anticipa una recuperación gradual en el segundo semestre, impulsada por la desinflación, la mejora en el ingreso real de los hogares y la expansión del crédito. En el ámbito fiscal, J.P. Morgan prevé un presupuesto equilibrado para el presente año y estima un superávit comercial cercano a los 25.000 millones de dólares. Además, proyecta que las reservas internacionales brutas podrían aumentar en unos 9.500 millones de dólares, alcanzando aproximadamente los 50.000 millones hacia finales de 2026.

Finalmente, el análisis sobre renta variable destacó el desempeño de Vista Energy. J.P. Morgan ratificó su recomendación "Overweight" con un precio objetivo de 93 dólares por acción, mientras que UBS reiteró su recomendación de compra con un objetivo de 87 dólares. Ambas entidades justifican estas posturas basándose en los resultados del segundo trimestre, el incremento de la producción, la mejora del EBITDA y la exitosa integración de los activos adquiridos a Equinor.

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