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Café y salud cardiovascular: la American Heart Association define el consumo seguro

Declaración de la American Heart Association sobre cafeína y riesgo cardiovascular: una nueva publicación de la American Heart Association concluye que hasta 400 mg diarios -unas 5 tazas por día- son seguros para la mayoría de los adultos y hasta podría reducir riesgos cardiovasculares. El problema aparece con las bebidas energizantes.

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Café y salud cardiovascular: la American Heart Association define el consumo seguro
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La American Heart Association confirma que consumir hasta cinco tazas de café al día es seguro y puede reducir el riesgo de insuficiencia cardíaca, enfermedades coronarias y accidentes cerebrovasculares, siempre que se beba sin azúcar ni añadidos. El rango más beneficioso se sitúa entre las dos y cuatro tazas diarias, aunque exceder este límite podría resultar contraproducente. En contraste, los expertos alertan sobre el peligro de las bebidas energizantes, cuya alta concentración de cafeína se vincula con arritmias e hipertensión. También destacan que el café filtrado es preferible al no filtrado para evitar el aumento del colesterol malo y recuerdan que la respuesta a la cafeína varía según la genética y la salud de cada persona.

Durante años, la comunidad médica y el público general han recibido mensajes contradictorios sobre la relación entre el consumo de café y la salud del corazón. Mientras algunos estudios sugerían que esta bebida podía representar un factor de riesgo, otras investigaciones apuntaban a que poseía propiedades protectoras. Ante este escenario de incertidumbre, la American Heart Association (AHA) ha publicado una declaración científica en la revista Circulation con el objetivo de ordenar la evidencia disponible y brindar una conclusión clara para la mayoría de los adultos.

De acuerdo con el documento, consumir hasta 400 miligramos de cafeína al día —lo que equivale aproximadamente a cinco tazas de 230 ml de café— no solo se considera seguro, sino que, en ciertos grupos de personas, podría estar asociado con una reducción del riesgo de padecer insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria y accidentes cerebrovasculares.

Gregory Marcus, profesor de la Universidad de California en San Francisco y presidente del grupo encargado de redactar el documento, destacó que la cafeína presente en el café es un elemento fundamental en la rutina diaria de millones de personas. Marcus subrayó que la evidencia médica más reciente respalda la ingesta habitual de café, siempre y cuando se consuma sin la adición de azúcares ni otros ingredientes agregados, asegurando que, bajo estas condiciones, la bebida no eleva el riesgo cardiovascular en la mayoría de la población adulta.

Sin embargo, la declaración hace una distinción crítica entre el café tradicional y las bebidas energizantes. Los llamados "shots" energizantes presentan una concentración de cafeína significativamente mayor, oscilando entre los 40 y 69 mg por cada 30 ml. Esta densidad de cafeína, que puede ser hasta cuatro veces superior a la de un café común, se ha vinculado directamente con el aumento de la presión arterial y la aparición de arritmias, incluso en adultos jóvenes que previamente eran considerados de bajo riesgo médico.

El análisis de la AHA también revela que los efectos de la cafeína varían según la dosis y el indicador de salud analizado. En el caso de la presión arterial, se observó un fenómeno particular: el consumo de una a tres tazas diarias se asoció con un mayor riesgo de hipertensión, mientras que, curiosamente, superar las tres tazas mostró un efecto inverso.

En relación al ritmo cardíaco, el estudio determinó que la ingesta de entre una y tres tazas diarias no incrementó el riesgo de sufrir fibrilación auricular. No obstante, sí se encontró una relación con un aumento de las contracciones ventriculares prematuras, que son latidos adicionales que, por lo general, no presentan gravedad clínica.

Para quienes buscan prevenir enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares, la franja de consumo más beneficiosa se situó entre las dos y cuatro tazas diarias, siendo este el rango con mayor asociación a un menor riesgo. No obstante, el documento advierte que exceder las cuatro tazas podría incrementar la probabilidad de desarrollar insuficiencia cardíaca, reforzando la premisa de que un mayor consumo no se traduce necesariamente en mejores beneficios para la salud.

Un aspecto relevante subrayado por los autores es la dificultad técnica de aislar el efecto exclusivo de la cafeína frente al resto de los compuestos presentes en el café. La bebida contiene antioxidantes y sustancias antiinflamatorias que podrían ser los verdaderos responsables de parte de los beneficios observados. Asimismo, se menciona que la adición de crema, jarabes o azúcar probablemente reduce estas ventajas, aunque se señala que aún es necesaria más investigación específica para confirmarlo plenamente.

El método de preparación también juega un rol determinante en el impacto sobre la salud. El cafestol, un compuesto presente en el café no filtrado —como ocurre en la prensa francesa, el café turco o el espresso—, se ha asociado con niveles más elevados de colesterol LDL, conocido como "colesterol malo". Este compuesto desaparece en el café instantáneo y en aquel que ha sido filtrado mediante papel.

Finalmente, los especialistas enfatizan que no existe una fórmula universal aplicable a todos los individuos. La respuesta a la cafeína es variable y depende de factores como la genética, la edad, el uso de medicamentos, las condiciones de salud preexistentes y la velocidad con la que cada organismo metaboliza la sustancia. Debido a esta variabilidad y a la falta de datos para establecer una recomendación numérica general, la Guía Alimentaria 2026 de la AHA no incluirá una cifra específica de cafeína, aunque el mensaje final es contundente: el café consumido con moderación puede integrarse en una vida cardiovascularmente sana, mientras que las bebidas energizantes no son recomendables.

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