La multinacional Nestlé ha enfrentado una jornada bursátil sumamente compleja, registrando este jueves su mayor caída diaria en más de veinte años. El desplome de sus acciones no se veía desde el periodo de alta especulación financiera conocido como la "burbuja puntocom", ocurrida entre 1997 y 2002, cuando la irrupción de internet generó apuestas masivas en compañías tecnológicas que, en muchos casos, carecían de modelos de negocio rentables.
Los papeles de la compañía suiza llegaron a desplomarse hasta un 7,3%, marcando su peor desempeño en el mercado desde julio de 2002. Esta fuerte corrección borró prácticamente todas las ganancias que el título había acumulado en lo que va del año. Según datos de la plataforma financiera XTB, durante la sesión la acción cayó por debajo de los 80 francos suizos, lo que tuvo un impacto directo en el principal índice bursátil de Suiza, el SMI, el cual retrocedió un 1,4% con Nestlé posicionándose como su componente con peor desempeño.
El castigo del mercado resultó llamativo para los analistas, ya que, desde una perspectiva estrictamente operacional, la empresa cumplió e incluso superó ligeramente las expectativas previstas. El crecimiento orgánico de las ventas fue superior a lo anticipado por los analistas y el volumen de productos comercializados se mantuvo alineado con el consenso del mercado. Sin embargo, el factor determinante para los inversionistas fue el ajuste en las perspectivas de rentabilidad para la segunda mitad del año, luego de que la compañía moderara sus expectativas de mejora en los márgenes.
En términos financieros, Nestlé informó un beneficio neto atribuido de 3.472 millones de francos suizos (aproximadamente 3.742 millones de euros) durante el primer semestre de 2026. Esta cifra representa una caída significativa del 31,5% en comparación con el mismo periodo de 2025. De acuerdo con la información publicada por EuropaPress, este resultado se vio fuertemente impactado por gastos de reestructuración cercanos a los 800 millones de francos suizos, además de una depreciación contable no monetaria de 1.300 millones de francos, vinculada a la reclasificación de ciertos negocios como activos mantenidos para la venta.
Por otro lado, la facturación total alcanzó los 43.109 millones de francos suizos, lo que supone una disminución del 2,5% respecto al año anterior, afectada principalmente por el efecto negativo del tipo de cambio. No obstante, al excluir las variaciones cambiarias y los cambios en el perímetro del negocio, las ventas mostraron un crecimiento orgánico del 3,6%, impulsado por un incremento del 2,1% en los precios y un crecimiento interno del 1,5%.
El análisis regional revela una tendencia a la baja en diversos mercados: las ventas disminuyeron un 3% en América, un 3,8% en Asia, Oceanía y África, y un 0,5% en Europa. Específicamente, el negocio de Nespresso redujo sus ventas en un 0,8% durante el semestre, mientras que la división de aguas facturó .1781 millones de francos suizos, lo que representa una caída del 2,3% frente al mismo periodo del año previo.
En medio de este escenario, Nestlé anunció un movimiento estratégico mediante un acuerdo con el fondo estadounidense Platinum Equity para la creación de Peranel. Se trata de una empresa conjunta en la que ambas entidades controlarán el 50% del negocio de aguas y bebidas premium. La operación valora dicho negocio en 4.900 millones de euros y permitirá que la firma suiza reciba cerca de 3.000 millones de euros en efectivo al cierre de la transacción, previsto para el primer semestre de 2027, sujeto a autorizaciones regulatorias y consultas laborales.
Peranel, que tendrá su sede en París y estará dirigida por Muriel Lienau, administrará más de 30 marcas en 120 países, incluyendo nombres reconocidos como S.Pellegrino, Source Perrier y Acqua Panna. El objetivo es que la nueva entidad opere de manera independiente para enfocarse exclusivamente en el crecimiento del segmento premium. Si bien el mercado recibió bien la operación por situarse en el rango de valorización esperado, la transacción implicará para Nestlé un impacto contable cercano a los 1.300 millones de francos suizos.
Finalmente, el consejero delegado de Nestlé, Philipp Navratil, aseguró que la nueva estructura acelerará el desarrollo del negocio de aguas y que la compañía seguirá concentrando sus recursos en sus principales plataformas de crecimiento. Navratil afirmó que, pese a que el entorno externo sigue siendo incierto, la empresa está tomando medidas para optimizar su cartera, impulsar la eficiencia y asegurar un crecimiento sostenido a largo plazo a través de la innovación y la sostenibilidad.


