El momento de la jubilación representa uno de los hitos financieros más críticos en la vida de un trabajador afiliado a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). De acuerdo con la normativa vigente, los afiliados se enfrentan a una decisión determinante que solo pueden tomar una única vez: definir el destino del dinero acumulado en su fondo de pensiones para asegurar su sustento durante la etapa de vejez.
Ante este escenario, especialistas en economía y finanzas sugieren que los futuros jubilados deben llevar a cabo un proceso de reflexión profunda y detenida. La decisión no es menor, ya que implica elegir entre recibir una pensión, que puede ser de carácter vitalicio o mediante la modalidad de retiro programado, o disponer de la liquidez de sus fondos. Específicamente, existe la opción de retirar el 95.5% del capital acumulado, una modalidad conocida coloquialmente como disponer del dinero "a mano alzada".
El riesgo fundamental de optar por el retiro del capital radica en la sostenibilidad financiera a largo plazo. Los expertos advierten que lo que está en juego es la capacidad del jubilado para solventar sus necesidades básicas y gastos de salud durante su vejez. Si una persona decide retirar la gran mayoría de sus fondos y posteriormente pierde ese capital, se enfrentaría a una situación de vulnerabilidad extrema, ya que sería prácticamente imposible recuperar esos recursos para garantizar su supervivencia económica.
Una de las tendencias más comunes entre quienes deciden retirar sus fondos es la inversión en el emprendimiento de un negocio propio. Si bien la idea de generar ingresos adicionales parece atractiva, los especialistas subrayan que esta decisión conlleva un riesgo intrínseco elevado. El historial de nuevos emprendimientos muestra un alto nivel de fracaso, lo que convierte la inversión del fondo de pensiones en una apuesta peligrosa, especialmente para aquellos que actúan de forma temeraria sin un análisis previo.
Sobre este punto, Yang Chang, docente de la Universidad de la Piura, ofrece recomendaciones precisas para evitar la pérdida del patrimonio. Chang señala que, de manera general, y con mayor énfasis en personas de edad avanzada, no es recomendable invertir en negocios que sean desconocidos para el emprendedor. Asimismo, advierte contra aquellas actividades que demanden una inversión inicial considerable o un gasto elevado en CAPEX, referido al mantenimiento o la adquisición de activos fijos.
Para ilustrar estos riesgos, el docente detalla cuatro casos específicos de emprendimientos que suelen ser peligrosos para un jubilado. En primer lugar, menciona las peluquerías. El riesgo en este sector surge cuando el emprendedor destina un capital excesivo para instalar un local de alta gama o muy sofisticado, lo que implica una fuerte inversión inicial que podría no recuperarse si el negocio no prospera.
En segundo lugar, se analiza el caso de las bodegas. Según Chang, este tipo de negocio puede fallar por diversos motivos operativos. No obstante, actualmente existe un factor de riesgo externo y crítico: la extorsión. Este delito se ha estado extendiendo aceleradamente en el país, afectando severamente a las micro y pequeñas empresas (mypes), siendo las bodegas uno de los blancos principales de estas mafias, en un contexto donde las autoridades no han logrado detener este avance.
En tercer lugar, el especialista advierte sobre los restaurantes. Invertir en un local amplio y costoso representa un peligro financiero; si el establecimiento no funciona, la pérdida de dinero es masiva. Como alternativa menos riesgosa, Chang sugiere que quienes deseen incursionar en el sector alimentario opten por emprender con un puesto de comida pequeño, ya que esto no demanda una inversión inicial elevada y reduce la exposición al riesgo.
Finalmente, el docente califica a las ferreterías como uno de los negocios más riesgosos para un jubilado. La razón principal es la gestión del inventario. Chang explica que, si el emprendedor adquiere una gran cantidad de materiales, como el fierro, y no logra venderlos, el capital queda atrapado en un stock inmovilizado, lo que se traduce en una pérdida directa de dinero.
En conclusión, la recomendación de los especialistas es priorizar la seguridad financiera sobre la tentación de emprender en sectores desconocidos o costosos, recordando que la oportunidad de decidir sobre el fondo de pensiones es única y su mala gestión podría comprometer la calidad de vida en la vejez.


