En el marco de la conferencia titulada “Ideas para Cuba, la reconstrucción de la infraestructura cubana como parte de la transición hacia la democracia”, celebrada este miércoles en el Museo Americano de la Diáspora Cubana en Miami, diversos expertos presentaron una hoja de ruta financiera y técnica sobre el costo que implicaría la recuperación de la isla bajo un nuevo sistema político.
De acuerdo con las ponencias expuestas, el costo estimado para una recuperación económica integral que abarque sectores críticos como la energía, la infraestructura, la vivienda, la agricultura, el turismo y las telecomunicaciones se situaría entre los 275 y 375 mil millones de dólares. Este proceso de reconstrucción se proyectaría en un plazo temporal que oscila entre los 10 y 15 años.
Uno de los puntos centrales de la discusión fue el financiamiento de este ambicioso plan. Rafael Romeu, presidente de la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana, señaló que los fondos destinados a la reconstrucción de la isla no deberían considerarse como una ayuda humanitaria o donaciones, sino que estarían financiados a través del capital privado, con un énfasis primordial en la inversión proveniente de Estados Unidos.
Romeu detalló además que, para lograr una estabilización inicial tras el comienzo de una transición democrática, se requeriría una inversión de entre 180 y 270 millones de dólares durante los primeros 180 días. Esta cifra representaría el capital necesario para sentar las bases de la estabilización económica inmediata.
En cuanto al sector energético, Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas y experto petrolero, ofreció un diagnóstico crítico sobre la situación actual. Piñón estimó que la recuperación del sector eléctrico en Cuba demandaría una inversión de entre 5.000 y 8.000 millones de dólares, en un periodo de ejecución de tres a cinco años.
El experto subrayó la gravedad del deterioro del sistema electroenergético, advirtiendo que más de una decena de las unidades de generación eléctrica operativas en la isla cuentan con más de 40 años de explotación. Según Piñón, estas plantas se encuentran en un estado de agotamiento y rotura, utilizando tecnología obsoleta y quemando crudo cubano, lo que ha generado un círculo vicioso que continúa deteriorando la red eléctrica. Debido a este estado de precariedad, el especialista enfatizó que la recuperación total requerirá tiempo.
Por otro lado, la infraestructura hídrica también fue analizada durante la conferencia. Josenrique Cueto, quien se desempeñó como director interino del Departamento de Agua y Alcantarillado del condado Miami-Dade, calculó que la reconstrucción del sistema de agua y alcantarillado en Cuba tendría un costo aproximado de 8.000 millones de dólares.
Cueto explicó que, si bien una recuperación inicial del sistema de agua podría ser factible en un plazo de 24 meses, alcanzar un sistema que sea estable, consistente y plenamente operativo tomaría un mínimo de entre 5 y 10 años. Para lograr este objetivo, destacó la necesidad de una inversión masiva y de una amplia experiencia técnica.
Un eje transversal en todas las ponencias fue la condición política necesaria para que estas inversiones sean viables. Marcell Felipe, presidente del Museo Americano de la Diáspora Cubana, afirmó categóricamente que cualquier reforma o inversión fracasaría si no se produce primero un cambio de régimen comunista en la isla.
Felipe destacó que Cuba posee el talento humano y la capacidad necesaria para un futuro brillante, sumado al capital privado del exilio que está dispuesto a invertir de manera inmediata en la reconstrucción del país, sin necesidad de que el gobierno estadounidense participe directamente en esas áreas. No obstante, insistió en que todo este potencial depende del cambio de régimen, asegurando que esto no ocurrirá mientras la familia Castro y la familia Díaz-Canel permanezcan al frente del sistema.
Finalmente, Jesús Tundidor, vicepresidente del Museo Americano de la Diáspora Cubana, manifestó que la comunidad del exilio en Miami se encuentra preparando los planes necesarios para el momento del cambio democrático. Tundidor expresó el deseo de que el gobierno de Estados Unidos y figuras como el secretario Marco Rubio comprendan que el exilio ya cuenta con un plan estructurado, reafirmando su disposición para trabajar por una Cuba libre.


