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Estados Unidos evalúa imponer nuevo recargo arancelario a productos brasileños por trabajo forzado

O governo brasileiro aguarda para a próxima sexta-feira (24) a decisão dos Estados Unidos sobre uma tarifa adicional de 12,5% [...]

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Estados Unidos evalúa imponer nuevo recargo arancelario a productos brasileños por trabajo forzado
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Brasil aguarda con tensión la decisión de Estados Unidos para este viernes 24, que podría imponer un recargo arancelario del 12.5 por ciento a diversos productos brasileños. De concretarse, esta medida elevaría la carga impositiva total al 37.5 por ciento, sumándose al arancel del 25 por ciento aplicado la semana pasada. Washington justifica la medida basándose en una investigación que acusa a Brasil de no combatir eficazmente el trabajo forzado. Sin embargo, el gobierno brasileño rechaza estas razones y sostiene que el verdadero motivo es la negativa de Brasil a ceder ante demandas irrazonables de Estados Unidos, pese a los intensos esfuerzos diplomáticos realizados.

El gobierno de Brasil se encuentra en un estado de espera ante la inminente decisión que tomarán las autoridades de Estados Unidos el próximo viernes 24. El punto central de esta incertidumbre es la posible implementación de una tarifa adicional del 12,5% que afectaría a diversos productos brasileños. Esta medida, según la información proporcionada por Gazeta do Povo, tiene como fundamento una supuesta falla por parte del Estado brasileño en la implementación de medidas efectivas para combatir el trabajo forzado.

De concretarse esta decisión, el impacto económico sería significativo, ya que este nuevo porcentaje se sumaría a un arancel del 25% que ya fue aplicado el pasado jueves 16. En consecuencia, la tributación total sobre los productos afectados ascendería al 37,5%, incrementando considerablemente la carga impositiva para las exportaciones brasileñas hacia el mercado estadounidense.

El origen de esta disputa radica en una investigación estadounidense denominada "Sección 301", la cual concluyó el mes pasado. El reporte resultante de este proceso señala que Brasil, junto con otros 59 países, no cuenta con los mecanismos considerados suficientes por Washington para impedir la importación de bienes fabricados mediante el uso de trabajo forzado. Sobre este punto, el ministro de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, Márcio Elias Rosa, manifestó en una entrevista colectiva que la expectativa gubernamental es que esta nueva tarifa no sea exclusiva para Brasil, sino que se aplique a la totalidad de los países que fueron objeto de la investigación.

El informe elaborado por el gobierno estadounidense es crítico en sus términos, calificando como "irracional" la ausencia de controles eficaces sobre la importación de mercancías producidas bajo condiciones de trabajo forzado. Según el documento, esta carencia de fiscalización perjudica directamente a las empresas y a los trabajadores dentro de los Estados Unidos, ya que genera condiciones de competencia consideradas desiguales en el mercado. Específicamente, el texto estadounidense sostiene que Brasil aún no ha establecido una prohibición legal efectiva que impida la entrada de este tipo de productos en su propio mercado interno.

En sintonía con el reporte, el representante de Comercio de los Estados Unidos, Jamieson Greer, justificó la propuesta de recargo. Greer afirmó que la supuesta incapacidad de los socios comerciales para gestionar la importación de bienes fabricados con trabajo forzado obliga a los trabajadores estadounidenses a competir en un escenario desigual, lo que motiva la necesidad de implementar estas barreras arancelarias para equilibrar la balanza.

Por su parte, la respuesta del gobierno brasileño ha sido de condena frontal hacia la aplicación del "tarifaço" del 25%. El ministro de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira, expresó que la verdadera razón detrás de la molestia del gobierno de los Estados Unidos no reside en los controles laborales, sino en el hecho de que Brasil no ha cedido ante lo que calificó como "pretensiones desmedidas" y "demandas irrazonables" presentadas durante el proceso de negociaciones.

Vieira detalló que el esfuerzo diplomático ha sido exhaustivo, revelando que se han llevado a cabo más de 30 reuniones con autoridades estadounidenses. Estas gestiones comenzaron incluso antes de la aplicación de un primer arancel del 50% impuesto el año pasado. De ese total de encuentros, 11 se realizaron directamente con el secretario de Estado, Marco Rubio, y con el representante Jamieson Greer, en un intento por resolver las diferencias comerciales y evitar la escalada de las tensiones arancelarias que ahora amenazan con elevarse al 37,5% este próximo viernes.

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