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Gobierno de Trump convoca a 67 países para combatir el “terror de extrema izquierda”

El secretario de Estado, Marco Rubio, y el principal asesor de la Casa Blanca, Stephen Miller, intentaron este jueves pintar un panorama sombrío de la amenaza del “terror de extrema izquierda” para Estados Unidos, al tiempo que instaban a diplomáticos de todo el mundo a “defender” sus civilizaciones contra el “flagelo”.

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Gobierno de Trump convoca a 67 países para combatir el “terror de extrema izquierda”
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Marco Rubio y Stephen Miller encabezaron una cumbre con representantes de 67 países para alertar sobre el terrorismo de extrema izquierda, al que describieron como un cáncer mortal para la civilización. El gobierno de Estados Unidos propone reconstruir la arquitectura antiterrorista global mediante el intercambio de inteligencia y el bloqueo de flujos financieros para desmantelar redes anarquistas y comunistas. Sin embargo, la estrategia ha generado fuertes críticas entre exfuncionarios de seguridad, quienes advierten que el enfoque está politizado. Según estos expertos, los datos indican que el extremismo de izquierda no representa una amenaza tan grave como la violencia yihadista o el terrorismo de extrema derecha, sectores que quedaron fuera de las prioridades actuales.

El secretario de Estado, Marco Rubio, y el asesor principal de la Casa Blanca, Stephen Miller, encabezaron este jueves una sesión en el Departamento de Estado con el objetivo de advertir sobre lo que describieron como la amenaza del “terror de extrema izquierda” en Estados Unidos. Durante el encuentro, ambos funcionarios instaron a diplomáticos de diversas latitudes a defender sus respectivas civilizaciones frente a lo que calificaron como un “flagelo”.

En una intervención centrada predominantemente en la situación interna de Estados Unidos, Stephen Miller utilizó un lenguaje contundente al referirse a la necesidad de combatir el “cáncer mortal de la civilización”. Miller afirmó que el terrorismo de izquierda, si se permite seguir su curso, inevitablemente deriva en la creación de un “gulag”. Asimismo, sostuvo que los sistemas judicial, legal y político del país no pueden funcionar adecuadamente si la amenaza de violencia y terror continúa sin control.

El asesor de la Casa Blanca no ahorró críticas hacia los manifestantes de Antifa, a quienes describió como “deformes”, asegurando que su apariencia externa es una manifestación de un “odio interior”. Miller advirtió que el mayor riesgo actual reside en que las instituciones se han vuelto “demasiado blandas y demasiado cobardes” para defenderse de una amenaza que considera mortal, comparando la defensa de la civilización con la pasión y fuerza con la que alguien defendería su propio hogar ante un intruso.

Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, argumentó que el resurgimiento de esta amenaza es una “realidad innegable”, comparable a los ataques de izquierda registrados en la década de 1970. Rubio rechazó que este fenómeno sea un “delirio febril de la derecha” o una “conspiración fascista”. El funcionario señaló que, independientemente de si los grupos se autodenominan anarquistas, comunistas, marxistas, anticapitalistas o antiimperialistas, el carácter fundamental de la amenaza es el mismo.

Rubio hizo un llamado directo a los países asistentes para coordinar esfuerzos con Estados Unidos en la identificación y cartografía de esta amenaza, proponiendo la reconstrucción de la arquitectura antiterrorista para derrotarla. El secretario de Estado detalló que el plan implica el uso de inteligencia, el intercambio de información, estrategias coordinadas de aplicación de la ley y la interrupción de los flujos financieros para desmantelar estas redes “ladrillo por ladrillo”.

En sintonía con este enfoque, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, informó que su departamento está intensificando los esfuerzos para detectar organizaciones que utilicen estructuras benéficas y entidades sin fines de lucro como vehículos para el financiamiento ilícito del supuesto terrorismo de extrema izquierda.

El evento contó con la asistencia de representantes de sesenta y siete países, principalmente de Europa, además de naciones de Asia y del hemisferio occidental. Israel fue el único país de Medio Oriente presente en la lista proporcionada por el Departamento de Estado. No obstante, se observó que muchas de las delegaciones no fueron encabezadas por ministros de Relaciones Exteriores, sino por embajadores o funcionarios técnicos, debido en parte a que las invitaciones fueron emitidas recientemente, a principios de julio.

A pesar del despliegue oficial, la estrategia ha sido cuestionada por exfuncionarios del Gobierno. Algunos advierten que el tema ha sido politizado y que la amenaza de la extrema izquierda no alcanza los niveles de riesgo que representan grupos como ISIS o los extremistas de derecha; estos últimos, según se señala, estuvieron ausentes en la estrategia antiterrorista publicada por el Gobierno en mayo.

Ian Moss, exsubcoordinador de contraterrorismo del Departamento de Estado durante la administración Biden y actual abogado en Jenner & Block, afirmó que, aunque se analiza todo tipo de terrorismo, los datos indican que el extremismo de izquierda no representa el grado de amenaza que suponen la violencia yihadista o los terroristas de identidad blanca y extrema derecha.

En el mismo sentido, Michael Duffin, exasesor principal de contraterrorismo del Departamento de Estado, señaló que en sus nueve años de experiencia nunca había visto que el extremismo de izquierda aumentara a un nivel que justificara un enfoque de tan alta prioridad o el gasto de los recursos actuales. Duffin formó parte de los funcionarios despedidos el año pasado durante la reestructuración del departamento.

Finalmente, cabe destacar que el Gobierno ha intensificado la presión contra estos grupos, designando en noviembre pasado a cuatro organizaciones antifa europeas como terroristas y calificando a Antifa como una “organización terrorista interna”. Sin embargo, las agencias del orden han manifestado dificultades para definir la estructura, el tamaño y la ubicación de las células de este movimiento amorfo.

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