El panorama político de Estados Unidos atraviesa una transformación ideológica marcada por la emergencia de los socialistas democráticos. En el centro de este cambio se encuentra Zohran Mamdani, el alcalde de Nueva York, quien ha propuesto un nuevo relato sobre la identidad nacional y el propósito del país, alejándose tanto del nacionalismo derechista como del purismo académico.
Mamdani no basó su ascenso electoral en las narrativas restrictivas de los movimientos denominados "woke", que a menudo se centran en elevar a grupos específicos a la condición de oprimidos sin movilizar a la mayoría. En su lugar, centró su campaña en problemas locales y en la atención a los sectores más desfavorecidos. Sus propuestas principales incluyen la implementación de guarderías y transporte público gratuitos, el establecimiento de controles de alquileres y la garantía de servicios sanitarios accesibles para la población.
Durante la celebración del 250.º aniversario de la Declaración de Independencia, el alcalde de Nueva York presentó una visión global sobre lo que significa el excepcionalismo estadounidense. Mamdani cuestionó la idea de que Estados Unidos sea excepcional debido a su riqueza, fuerza o poder. Para él, la verdadera excepcionalidad del país reside en que nada está fijado para siempre y en que la tarea de hacer realidad los valores consagrados en la Declaración de Independencia es un proceso permanente que pertenece a todos los ciudadanos, incluyendo especialmente a los inmigrantes recién naturalizados.
Esta visión ha provocado una reacción frontal por parte del sector derechista. El expresidente Donald Trump, en un discurso pronunciado el mismo 4 de julio, calificó al comunismo como una "amenaza mortal para la libertad estadounidense". Según Trump, este peligro representa la mayor amenaza contra la nación, situándola por encima de eventos como la Primera y Segunda Guerra Mundial, el ataque a Pearl Harbor o los atentados del 11 de septiembre.
Sin embargo, Mamdani también ha enfrentado críticas desde sectores de la izquierda radical. La revista Jacobin, por ejemplo, cuestionó sus elogios hacia la Declaración de Independencia y la Constitución de los Estados Unidos. En un comentario titulado con un llamado a "quemar otra vez la Constitución", la publicación argumentó que dicho documento no impidió el ascenso de Trump, sino que lo hizo posible. Estos críticos señalan que la Constitución fue redactada por una élite oligárquica, como George Washington, con el fin de limitar la influencia popular mediante mecanismos como el Colegio Electoral y protegiendo, en sus inicios, la esclavitud.
Desde la perspectiva del filósofo Slavoj Žižek, este conflicto refleja la desintegración del relato unificador del Occidente liberal-democrático que Francis Fukuyama había formulado en los años noventa como el "fin de la historia". Tras el año 2001, este relato fue sustituido por un pragmatismo brutal y el ascenso de un nacionalismo racista que presenta al Occidente cristiano como una civilización amenazada por inmigrantes y activistas.
Žižek sostiene que la propuesta de Mamdani constituye una "ideología en el buen sentido". Al presentar a Estados Unidos como un lugar lo suficientemente fuerte como para aceptar y brindar oportunidades a los pobres, explotados y oprimidos del mundo, el alcalde desarticula la narrativa derechista que ve lo foráneo como una amenaza. Bajo esta óptica, la apertura a los inmigrantes no es un peligro para la identidad estadounidense, sino la fuente misma de su prosperidad y esperanza.
Mientras algunos sectores insisten en que el sueño americano es una falsedad y que la opresión de las minorías y las clases bajas es constante, la visión de Mamdani busca movilizar a millones de personas. Al convertir a los recién llegados en los agentes auténticos del sueño americano, el alcalde de Nueva York posiciona a los socialistas democráticos como los verdaderos patriotas estadounidenses, enfrentando así la visión de los populistas derechistas.

