El misterio en torno al atentado con explosivos perpetrado la semana pasada en el Principado de Mónaco ha dado un giro drástico. Anastasiia Berezovska, la mujer señalada como la presunta autora del ataque contra un oligarca ucraniano sancionado por Kiev, fue hallada muerta y enterrada en territorio ucraniano. El cuerpo de la sospechosa fue localizado el pasado lunes, alrededor de las 23:00 horas, en las inmediaciones de la capital, Kiev, según informaron medios locales el martes.
De acuerdo con los reportes, Berezovska habría muerto producto de cuatro disparos recibidos en la nuca. Esta revelación fue planteada específicamente por el periódico Ukrainska Pravda, mientras que otras fuentes pertenecientes a las fuerzas de seguridad ucranianas confirmaron que ya se han producido dos detenciones relacionadas con este asesinato. Los arrestados serían un oficial en activo de la Dirección Principal de Inteligencia (HUR), servicio secreto dependiente del Ministerio de Defensa de Ucrania, y un exagente de policía.
Anastasiia Berezovska, de 39 años, era la principal buscada por una explosión dirigida contra el magnate inmobiliario de origen ucraniano Vadim Ermolaev, de 58 años, y su familia. El atentado ocurrió el lunes pasado en la calle Padre Louis Frolla, en Mónaco. Berezovska es sospechosa de haber colocado un artefacto explosivo dentro de una bolsa de compras frente al departamento de Ermolaev, detonándolo a distancia en el momento exacto en que el multimillonario de Dnipro regresaba a su hogar junto a sus acompañantes.
Las consecuencias del ataque fueron devastadoras. Vadim Ermolaev se encuentra actualmente en estado crítico. Su amante, Anna Nasobina, de 46 años, lucha por su vida en un hospital de Niza tras haber sufrido la amputación de ambas piernas a causa de la detonación; un testigo relató haberla visto sin los pies inmediatamente después del estallido. Asimismo, el hijo de 13 años de Nasobina resultó gravemente herido en el atentado.
La investigación reveló que la sospechosa había empleado un elaborado disfraz para pasar desapercibida, vistiéndose como hombre y utilizando un sombrero de pescador. Tras el ataque, Berezovska huyó rápidamente del principado, iniciando un periplo que la llevó a través de Francia e Italia hacia Alemania, probablemente transitando por Austria o Suiza en un coche alquilado. Durante su búsqueda, Interpol difundió una alerta que describía a una mujer de cabello oscuro que hablaba alemán y poseía un tatuaje de una serpiente en el brazo derecho, extendiéndose desde el hombro hasta el codo. La policía alemana llegó a allanar su domicilio y su vehículo en Fráncfort, pero la mujer permanecía prófuga hasta el hallazgo de su cuerpo.
La identidad de Berezovska ha sido objeto de controversia. Oficialmente, figuraba como una ciudadana ucraniana y refugiada de guerra en Alemania, con pasado como cazadora. Sin embargo, fuentes ucranianas sugieren que nació en Kazajistán, poseía pasaporte ruso y residía en la Crimea ocupada. Se cree que utilizaba documentación ucraniana para facilitar su residencia y desplazamiento dentro de la Unión Europea, y se la ha señalado como una colaboradora partidaria de Vladimir Putin con vínculos directos con el Kremlin.
Por su parte, el objetivo del ataque, Vadim Ermolaev, es una figura controvertida. Aunque nació en Ucrania, renunció a su ciudadanía en 2019 para obtener un pasaporte chipriota y establecerse en Mónaco. En 2022, fue incluido en una lista de 84 oligarcas ucranianos sancionados por Kiev. El empresario es vigilado estrechamente por las autoridades ucranianas debido a que continúa vendiendo vino proveniente de Crimea tras la anexión rusa de la península en 2014. Además, su familia es sospechosa de estar involucrada en una red de tráfico vinculada a centros de llamadas fraudulentos con base en Dnipro.
Este caso se enmarca en un contexto de tensión sobre los ucranianos adinerados residentes en el principado, conocidos como el "Batallón de Mónaco". Mientras que los fiscales monegascos y franceses investigaban la posible implicación de servicios de inteligencia en el atentado, el fatal desenlace de la sospechosa en las afueras de Kiev deja numerosas preguntas sin respuesta sobre quién ordenó el ataque y quién ejecutó la posterior eliminación de Berezovska.


