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Trump pone a prueba la OTAN: amenaza recortes militares antes de la cumbre en Ankara

Mientras el presidente Trump se dirige a Turquía esta semana para una cumbre de la OTAN muy esperada, su furia —y sus amenazas— están poniendo a prueba la alianza de 77 años.

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Donald Trump llega a la cumbre de la OTAN en Turquía en medio de una profunda crisis de confianza con sus aliados europeos. El mandatario estadounidense, frustrado por la falta de apoyo en la operación militar en Irán, ha planteado recortes drásticos de tropas en Europa y cuestiona abiertamente la utilidad de la alianza, asistiendo al evento principalmente por su relación personal con Recep Tayyip Erdoğan. El clima de tensión se refleja en movimientos militares contradictorios entre Alemania y Polonia, así como en roces diplomáticos con líderes europeos. Mientras que las naciones de la UE intentan calmar los ánimos aumentando su gasto en defensa y el apoyo a Ucrania, persiste el temor de que un vacío estratégico de Washington pueda incentivar nuevas ofensivas por parte de Rusia.

La alianza transatlántica se encuentra en un momento de fragilidad mientras el presidente Donald Trump se prepara para asistir a una esperada cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía. La relación entre Estados Unidos y sus aliados europeos atraviesa un periodo de alta tensión, marcado por la frustración del mandatario estadounidense ante lo que considera una falta de reciprocidad y lealtad por parte de las naciones europeas.

El origen de la actual crisis se remonta a una reunión en la Casa Blanca durante la primavera, donde Trump manifestó su enfado debido a que varios miembros de la OTAN se negaron a sumarse a su operación militar en Irán. Según fuentes familiarizadas con el asunto, fue en ese contexto donde el presidente planteó la posibilidad de reducir las fuerzas estadounidenses en Europa en un tercio, cuestionando si tal medida enviaría el mensaje correcto a los supuestos aliados.

Casi simultáneamente a estas reflexiones, el Pentágono ejecutó la cancelación abrupta de dos despliegues militares en Europa y ordenó la evacuación de personal del continente. Se revela que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, tenía previsto anunciar en una reunión de la OTAN en junio recortes aún más drásticos que habrían concretado la reducción de un tercio sugerida por Trump. No obstante, tras consultar con otros altos funcionarios del Gobierno, el plan fue modificado y Hegseth presentó, en su lugar, una revisión de seis meses de las fuerzas estadounidenses en Europa, advirtiendo que algunos países aprobarían la evaluación y otros no.

Esta atmósfera de incertidumbre precede la cumbre en Turquía, a la que Trump ha expresado que asistirá a regañadientes. De hecho, en una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el presidente afirmó que su asistencia se debe principalmente a que el evento es organizado por el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan, a quien considera un amigo. Fuentes cercanas indican que al equipo de Trump se le comunicó en privado que ausentarse de la cita sería interpretado como una falta de respeto hacia Erdoğan.

El escepticismo de Trump hacia la alianza ha crecido en los últimos 12 meses. El mandatario sostiene que los aliados más antiguos no estuvieron presentes cuando fueron necesarios tras el inicio de la guerra en Irán. Ha cuestionado constantemente el valor de la OTAN para Estados Unidos y no ha descartado explícitamente la posibilidad de retirarse de la organización. A esto se suman sus recurrentes amenazas de adquirir Groenlandia, territorio autónomo danés, argumentando que es necesario para la seguridad nacional estadounidense frente a Rusia y China.

En el plano diplomático, la tensión se ha extendido a relaciones individuales. Recientemente, Trump reavivó una disputa con la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, sugiriendo que ella necesitaba una "orden de alejamiento" tras un desacuerdo sobre una fotografía durante la cumbre del G7 en Francia. Por otro lado, Mark Rutte ha intentado mitigar la hostilidad de Trump mediante el uso de datos que muestran un incremento en el gasto de defensa europeo, atribuyendo este avance a la presión ejercida por el propio Trump.

En cuanto a los movimientos operativos, el panorama es confuso. Mientras Trump mantiene la decisión de retirar 5.000 soldados de Alemania, ha enviado 5.000 soldados a Polonia. Esta situación ocurre tras las declaraciones del canciller Friedrich Merz, quien afirmó que Estados Unidos estaba siendo "humillado" en su guerra con Irán, comentario que la administración estadounidense vinculó con la necesidad de revisar su postura militar.

La cumbre también tendrá un componente ucraniano. El presidente Volodymyr Zelensky asistirá a una cena de líderes y mantendrá una reunión individual con Trump el miércoles, aunque no participará en las sesiones principales de la cumbre. Las naciones europeas, conscientes de la retórica de Trump, planean comprometer decenas de miles de millones de euros en apoyo militar a Ucrania para demostrar su compromiso con la financiación del conflicto.

Finalmente, analistas como Stephen Wertheim, de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional, señalan que los aliados europeos necesitan claridad urgente de Washington sobre qué fuerzas se quedarán y cuáles se marcharán. Existe el temor generalizado de que cualquier vacío en la postura militar estadounidense pueda envalentonar a Rusia, cuya ofensiva en Ucrania se encuentra actualmente estancada.

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