El impacto del fenómeno climático El Niño podría trasladarse directamente al bolsillo de los consumidores costarricenses a través de un incremento en las tarifas eléctricas durante el año 2027. Esta posibilidad ha sido advertida por las máximas autoridades del sector energético y regulador, quienes señalan que la reducción de las lluvias y la consecuente disminución de los caudales de los ríos obligarían al país a modificar su matriz de generación inmediata.
Tanto el regulador general, Eric Bogantes, como el presidente ejecutivo del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), Marco Acuña, han coincidido en que el escenario climático previsto presionaría los costos de producción al alza. La razón fundamental radica en que la escasez de agua reduciría los aportes a los embalses hidroeléctricos, forzando al ICE a recurrir con mayor frecuencia a la generación mediante plantas térmicas. Este método de producción, basado en el uso de hidrocarburos, conlleva un costo significativamente superior al de las fuentes renovables.
De acuerdo con las proyecciones climáticas, Costa Rica podría enfrentar temperaturas hasta 2 °C por encima de los niveles normales. Asimismo, se prevé que algunas regiones registren una reducción de las lluvias de hasta un 50% durante el segundo semestre del año 2026, como consecuencia directa de El Niño. Este déficit hídrico es crítico, considerando que el país genera aproximadamente el 70% de su electricidad a base de agua, lo que deja al sistema eléctrico nacional en una posición de alta vulnerabilidad ante cualquier alteración climática.
En cuanto al proceso administrativo para el ajuste de precios, Eric Bogantes explicó que la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) recibe reportes periódicos del ICE sobre el consumo de combustibles utilizados en la generación térmica y otros costos asociados al Costo Variable de Generación (CVG). Con base en esta información, el ente regulador calcula el componente tarifario que reconoce dichos gastos. El regulador indicó que para el próximo año se prevé un posible aumento debido a este gasto en combustibles. Sin embargo, aclaró que será hasta octubre de este año cuando la Aresep pueda estimar con mayor precisión el porcentaje exacto del incremento en las tarifas.
Este panorama contrasta drásticamente con lo ocurrido en el ciclo anterior. Para las tarifas correspondientes al año 2026, la Aresep había calculado un Costo Variable de Generación negativo, alcanzando los -¢34.274 millones. Este resultado fue posible gracias a una menor dependencia de la generación térmica y a un volumen más elevado de exportaciones de electricidad, lo que permitió decretar una reducción en las tarifas eléctricas que osciló entre el 4,9% y el 16,4%. No obstante, la tendencia podría revertirse totalmente para 2027 si el suministro debe garantizarse mediante combustibles fósiles.
Por su parte, Marco Acuña, presidente del ICE, señaló que el comportamiento del clima mes a mes durante el próximo año será determinante para tener un panorama claro, lo cual suele suceder habitualmente entre septiembre y octubre. Para mitigar los riesgos de desabastecimiento, el ICE se encuentra tramitando el alquiler de plantas térmicas por un monto de $415 millones. Esta contratación tiene como objetivo asegurar 273 megavatios de generación durante un periodo de 36 meses, de los cuales 30 serían de operación efectiva. El Instituto ha subrayado que el contrato debe emitirse a más tardar en agosto de este año para asegurar que las plantas estén operativas en enero próximo.
A la crisis climática se suma un desafío operativo interno: una concentración inusual de mantenimientos en las plantas de generación. El ICE verá reducida su capacidad hidroeléctrica debido a que varias instalaciones deben paralizarse total o parcialmente para modernización. El caso más crítico es la hidroeléctrica Reventazón, la cual estará fuera de servicio durante ocho meses, desde el 24 de octubre de 2026 hasta el 30 de junio de 2027. Esta planta, con una capacidad instalada de 305,5 megavatios, es fundamental para el sistema, ya que genera energía suficiente para abastecer a más de medio millón de hogares.
Además de la salida de Reventazón, las hidroeléctricas Cachí y Sandillal operarán a media máquina a partir de este mes. Aunque el ICE acostumbra a programar estos mantenimientos durante la temporada de lluvias para minimizar el impacto, el fenómeno de El Niño ha alterado el escenario habitual, complicando la capacidad de producción necesaria para atender la demanda nacional.


