El regreso de los operadores financieros de Wall Street a sus oficinas, tras el feriado por el aniversario de la independencia de Estados Unidos, coincide con la difusión de datos clave sobre la situación política y económica de Argentina. Una encuesta realizada por Atlas Intel y distribuida por la agencia Bloomberg revela un cambio en la percepción pública: la imagen positiva del presidente Javier Milei ascendió del 36% al 40% en los últimos dos meses. En sentido opuesto, Axel Kicillof registró una caída, pasando del 46% al 38%, tendencia que también afecta la imagen de Cristina Kirchner.
Este repunte en la popularidad presidencial se alinea con la evolución del índice de Confianza del Consumidor, elaborado por Poliarquía y la Universidad Di Tella. Durante el mes de junio, dicho indicador registró su segunda mejora consecutiva con un salto del 6,4%, marcando el incremento más significativo desde noviembre del año pasado. Para los inversores, la combinación de una mejor imagen del mandatario y el deterioro de sus potenciales contrincantes electorales representa un escenario favorable. Para el Gobierno, estos datos significan un alivio tras meses de retroceso vinculados a la suba de la inflación a principios de año y al impacto del escándalo que rodeó al ahora ex jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
El panorama actual se ve impulsado por factores concretos. Tras la salida de Adorni del gobierno, la inflación ha mostrado una tendencia a la baja. Se prevé que en junio se consolide la tercera caída consecutiva, con proyecciones privadas que sugieren que el índice podría haber perforado la barrera del 2%. Asimismo, a pesar de las fluctuaciones del dólar en las últimas semanas, es probable que en julio la inflación se mantenga por debajo de esa misma marca. Según el economista Fernando Marull, este fenómeno se explica porque en el segundo trimestre bajó la inflación y repuntaron los salarios, concluyendo que el factor determinante es el bolsillo del ciudadano y no la política.
En cuanto a la actividad económica, aunque los datos del EMAE del INDEC mostraron un abril débil, el Índice General de Actividad de la consultora de Orlando Ferreres indicó un crecimiento del 0,7% en mayo. Este informe destaca que 8 de los 11 sectores analizaron finalizaron el quinto mes con signo positivo. La expectativa es que esta tendencia se fortalezca con mejoras en los niveles de inversión y en los ingresos reales de las familias. De hecho, la actividad mostró una suba del 2,1% en el primer cuatrimestre, y se espera que la recuperación se acelere. Entidades como Balanz han elevado su estimación de crecimiento para todo el 2026, pasando del 2,7% al 3%, una proyección compartida por BBVA Argentina y OJF y Asociados.
Este crecimiento estaría impulsado por los sectores denominados "ganadores", como el agro, la energía y la minería, aunque también se espera el rebote de los sectores "perdedores", entre ellos el comercio, la industria manufacturera y la construcción, aunque estos últimos podrían quedar aún por debajo de los niveles registrados en 2023. En sintonía, el estudio de "ingreso disponible" de la consultora Empiria señala que en abril hubo un incremento mensual del 1%, rompiendo una racha de cuatro meses de caídas, con una estimación de nuevo aumento para mayo. Este indicador, que mide el salario libre tras pagar servicios públicos y gastos fijos, sugiere que el impacto de las tarifas por encima de la inflación empieza a ceder.
No obstante, el crédito no será el motor de este repunte. Los bancos enfrentan una mora que ha alcanzado el 12%, lo que ha llevado a una fuerte disminución en el otorgamiento de nuevos préstamos. Una fintech de crédito al consumo reportó estar un 40% por debajo de los niveles del año pasado, y no se prevé una aceleración en el crédito hasta fin de año. El financiamiento servirá, en todo caso, para sostener la venta de bienes durables como electrodomésticos o motos.
En el plano financiero, el ministro Luis Caputo ha enviado señales de confianza al mercado mediante la refinanciación de una línea crediticia de bancos internacionales por USD 6.000 millones (repo) hasta el 2028. Esta medida despeja vencimientos críticos para 2027 y demuestra que las entidades internacionales confían en la continuidad del Gobierno. A esto se sumaría una línea con garantía de organismos multilaterales por USD 5.000 millones. Con el pago de USD 4.200 millones de los Bonares la próxima semana, existe la posibilidad de que el riesgo país perfore los 400 puntos básicos, especialmente si se combinan reinversiones de fondos y una baja de tasas en Estados Unidos, facilitando el regreso de Argentina al mercado internacional de bonos.


