Un reciente estudio realizado por TransUnion ha puesto de relieve la vulnerabilidad de los consumidores en República Dominicana frente a las amenazas del entorno digital. Según los resultados del Informe Actualización H1 2026: Principales Tendencias de Fraude, el país se posiciona como uno de los mercados con mayor impacto económico por estafas cibernéticas en la región, registrando una pérdida mediana por fraude digital de RD$125,784. Esta cifra representa la segunda más alta entre los países de América Latina analizados en el estudio.
El informe revela que el 6.5% de los intentos de transacciones realizadas por los consumidores dominicanos en 2025 fueron sospechosos de fraude digital. Este porcentaje supera significativamente el promedio global, que se sitúa en un 3.8%, y coloca a la República Dominicana en el segundo nivel más alto de sospecha en América Latina, siendo superada únicamente por Nicaragua.
A pesar de que se observa una tendencia a la baja en la tasa de sospechas de fraude a nivel mundial, los delincuentes han adaptado sus estrategias. En lugar de atacar sistemas de seguridad tradicionales, están recurriendo a tácticas de engaño basadas en la generación de confianza para eludir los controles. Este fenómeno es particularmente crítico en el país, donde el 32% de los dominicanos manifestó haber perdido dinero debido al fraude digital en el último año.
Una de las revelaciones más impactantes del estudio es la prevalencia del ‘vishing’ como la principal causa de pérdidas económicas. El 40% de las personas que reportaron haber perdido dinero señaló que el fraude se produjo a través de llamadas telefónicas o mensajes de voz fraudulentos diseñados para obtener información personal. Este dato sugiere que las pérdidas no ocurren necesariamente porque los usuarios interactúen en entornos de alto riesgo, sino porque los estafadores logran infiltrarse en interacciones que parecen creíbles, familiares y legítimas.
Danilda Almánzar, gerente de TransUnion en República Dominicana, explicó que los delincuentes están aprovechando las relaciones digitales ya verificadas y la confianza existente en las principales plataformas digitales. Según Almánzar, los estafadores tienen éxito allí donde el consumidor espera seguridad y legitimidad, haciendo que sus mensajes fraudulentos resulten familiares y creíbles, lo que incrementa el daño económico para las personas.
El estudio también analiza el ciclo de vida del consumidor digital para identificar en qué momento es más probable que ocurra un fraude. En República Dominicana, la tasa más alta de presuntos fraudes se registró durante el proceso de creación de cuentas, con un 15.8%. Le siguen las transacciones digitales con un 7.7% y el inicio de sesión de cuentas con un 3.5%. Almánzar señaló que los criminales se están moviendo hacia las etapas tempranas del proceso, manipulando la identidad al momento de la incorporación para burlar los sistemas basados en reglas y acumular pérdidas antes de ser detectados.
En cuanto a las preferencias de los usuarios, la seguridad se ha convertido en un factor determinante. El 86% de los encuestados afirmó que la confianza en que sus datos personales no se vean comprometidos es la característica más importante al elegir con quién realizar transacciones en línea. Otros factores relevantes incluyen la simplicidad del proceso de pago (79%) y la facilidad para autenticarse o iniciar sesión (74%). Esta tendencia indica que la seguridad en el mercado dominicano está evolucionando para convertirse en un elemento de diferenciación de marca y confianza.
A nivel regional, el riesgo varía según el sector. Las transacciones dirigidas a entidades gubernamentales presentaron la mayor tasa de sospecha de fraude digital en América Latina, con un 15.9%. Esto demuestra que el fraude no se limita a transacciones monetarias, sino que se infiltra en cualquier interacción digital donde el usuario esté activo.
Para mitigar estos riesgos, TransUnion recomienda a los consumidores proteger estrictamente su información personal, mantener cautela ante mensajes y llamadas no solicitadas y revisar periódicamente sus informes crediticios. Por su parte, insta a las organizaciones a implementar soluciones proactivas basadas en inteligencia que vayan más allá del cumplimiento normativo, especialmente durante la fase de creación de cuentas.
El estudio se basó en una encuesta global realizada entre el 20 de noviembre y el 9 de diciembre de 2025, con una muestra de 12,730 consumidores de 18 países y regiones, incluyendo mercados como Brasil, México, Colombia, Chile, Estados Unidos y Puerto Rico, además de Centroamérica y la República Dominicana.


