Una nueva declaración financiera publicada por la Oficina de Ética Gubernamental ha revelado un crecimiento significativo en la fortuna personal del presidente Donald Trump desde que retomó su cargo. El documento pone de manifiesto un aumento récord en los ingresos de sus dos principales complejos turísticos en Florida, evidenciando una estrecha superposición entre sus negocios personales y su actividad política presidencial.
El complejo de Mar-a-Lago y el Trump National Doral han experimentado un repunte financiero notable. En el caso de Mar-a-Lago, el presidente obtuvo casi 77,5 millones de dólares, lo que representa un incremento de más del 50 % respecto al año anterior y triplica las ganancias obtenidas en dicho complejo durante el año 2020. Parte de este crecimiento se atribuye a una decisión estratégica: la elevación de la cuota de inscripción del club a un millón de dólares poco antes de su reelección, una cifra que contrasta con los 100.000 dólares que costaba el acceso antes de las elecciones de 2016.
Por su parte, el Trump National Doral también muestra una recuperación sólida tras el impacto de la pandemia. Mientras que en 2020 los ingresos descendieron a 44 millones de dólares, la declaración muestra que en 2024 la cifra ascendió a 110 millones y alcanzó aproximadamente los 122 millones de dólares en 2025. El presidente ha visitado estas propiedades en más de dos docenas de ocasiones desde principios del año pasado, utilizándolas para organizar cenas de recaudación de fondos, agasajar a dignatarios extranjeros y albergar galas republicanas.
Sin embargo, el crecimiento más disruptivo en la cartera del presidente no proviene del sector inmobiliario o turístico, sino del mercado de activos digitales. Los ingresos provenientes de nuevas empresas de criptomonedas, incluyendo World Liberty Financial —cofundada por sus hijos— y la criptomoneda meme $TRUMP, superaron los 1.400 millones de dólares. En total, los ingresos por criptomonedas declarados el año pasado fueron casi tres veces superiores a los obtenidos por su imperio de hoteles, clubes de golf y complejos turísticos.
Además de estos rubros, Trump declaró ingresos cercanos a los 60 millones de dólares derivados de acuerdos de licencia con empresas inmobiliarias extranjeras. Estos contratos permiten el uso de la marca Trump en rascacielos, campos de golf y hoteles en países como India y Vietnam. Ante los cuestionamientos sobre estas ganancias, el presidente atribuyó el resultado al comportamiento del mercado de valores, asegurando que "todo el mundo está ganando dinero" debido a la subida de la bolsa, y afirmó no intervenir en la gestión del dinero.
Este escenario ha despertado alarmas entre expertos en ética, quienes ven en la confluencia de política y lucro una oportunidad para que intereses especiales accedan directamente al mandatario. Robert Weissman, copresidente de Public Citizen, señaló que el valor de entrar en Mar-a-Lago reside en la cercanía con el presidente, afirmando que "un simple susurro al oído del presidente vale muchísimo, más que lo que pagan para entrar".
En respuesta, la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, sostuvo que ni el presidente ni su familia han participado en conflictos de intereses, asegurando que todas las acciones de la administración se realizan en beneficio del pueblo estadounidense. Para mitigar estos riesgos, Trump transfirió sus activos a un fideicomiso administrado por sus hijos antes de retomar el cargo, comprometiéndose a no involucrarse en la gestión de su empresa homónima.
La actividad en sus propiedades refleja la dinámica política actual. Mar-a-Lago ha sido sede de cenas para MAGA Inc., un super PAC de apoyo al presidente, con costes de un millón de dólares por cubierto y la asistencia de figuras como Elon Musk. Asimismo, el Comité Nacional Republicano (RNC) gastó más de un millón de dólares en Mar-a-Lago y Doral entre 2025 y 2026.
El flujo de visitantes también incluye a entidades corporativas y líderes globales. Empresas como XTI Aerospace y el equipo directivo de Pfizer han organizado eventos en sus instalaciones. En el ámbito diplomático, Trump ha recibido en Mar-a-Lago al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y al presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky. Además, miembros de su gabinete, como el secretario del Tesoro Scott Bessent y el secretario de Comercio Howard Lutnick, han acompañado al presidente en sus visitas al complejo.


