En la ciudad costera de La Guaira, el panorama es desolador casi una semana después de que dos terremotos devastadores destruyeran gran parte de la zona. Mientras los ciudadanos rebuscan desesperadamente entre los escombros de edificios colapsados utilizando únicamente sus manos, picos y palas, la maquinaria pesada del Estado permanece inactiva. Un ejemplo crítico de esta situación fue observado por CNN: una excavadora del Gobierno se encontraba inmóvil junto a montones de hormigón y acero doblado. Al ser consultado, el operador de la máquina reveló que la razón de su inactividad era la falta de gasolina.
Esta paradoja resulta particularmente alarmante dado que Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo. No obstante, tras uno de los peores terremotos en más de un siglo, la carencia de combustible ha obligado a los sobrevivientes a rescatar a sus familiares y amigos de forma manual, prolongando el tiempo de búsqueda y disminuyendo las probabilidades de éxito en las labores de salvamento.
La respuesta del Gobierno venezolano ha generado crecientes críticas. Carmen Beatriz Fernández, directora de la consultora DataStrategia y analista política, señaló que esta tragedia es el reflejo de otra crisis previa. Según Fernández, el Estado ha desmantelado su capacidad para satisfacer necesidades básicas, dedicando sus capacidades exclusivamente a la propaganda y la represión. En este contexto de tensión, la líder de la oposición, María Corina Machado, informó a Fox News que la gravedad de la crisis la ha motivado a regresar a Venezuela desde su exilio en Estados Unidos, enfatizando la necesidad de unidad entre los venezolanos.
Por su parte, el Gobierno ha defendido su gestión a pesar de admitir un "caos inicial". El legislador Jorge Rodríguez ha promovido una iniciativa para distribuir a los voluntarios según prioridades establecidas. Asimismo, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, instó a la población a confiar en las instituciones y organizarse a través de las comunas y diversas estructuras sociales para identificar a los desaparecidos y precisar las labores de rescate.
La situación en La Guaira es crítica; el aire húmedo está impregnado por el olor a descomposición. Hassel Mendoza, una ingeniera que voló desde Tampa para buscar a su madre, hermana, cuñado y sobrino entre las ruinas de un edificio de nueve pisos, relató a CNN las dificultades extremas de la búsqueda. Mendoza denunció la falta de herramientas especializadas, como taladros o sensores, incluso en los equipos de defensa civil provenientes del estado Aragua. Aunque hubo donaciones de agua, estas resultaron insuficientes para la magnitud de la tragedia.
En cuanto a las víctimas, las cifras oficiales ascienden lentamente. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Ramírez, informó que el número de fallecidos es de al menos 1.943 personas, lo que representa un aumento de unas 200 víctimas respecto al día anterior. Sin embargo, estas cifras podrían ser muy inferiores a la realidad. El Servicio Geológico de Estados Unidos estima que existe una alta probabilidad de que hayan muerto decenas de miles de personas. Ante esta previsión, Gianluca Rampolla, Coordinador Residente y Humanitario de las Naciones Unidas en Venezuela, indicó que la ONU y el Gobierno están adquiriendo 10.000 bolsas para cadáveres.
En el puerto de La Guaira, la tragedia es visible en las morgues improvisadas, donde filas de ataúdes se apilan en los muelles. A pesar del tiempo transcurrido, algunos rescatistas mantienen la esperanza. Jack Thorpe, voluntario de Resource Rescue International proveniente de Carolina del Norte, explicó que algunas personas pueden entrar en un "modo supervivencia" y mantenerse con vida más allá del plazo crítico de tres días.
Entre los testimonios de dolor destaca el de Deivis Ramos, quien ha pasado días excavando el edificio donde se encontraban sus padres políticos, sus suegros y sus dos hijas, Darling Antonella, de siete años, y Dulce María, de dos. Ramos, quien trabajaba en el puerto al momento del sismo, ha evitado llorar para concentrar todas sus fuerzas en remover las piedras. Aunque ha encontrado objetos personales de su familia, como una mesa de costura y la cama de su hija, aún no ha logrado localizar los cuerpos. Ramos expresó su gratitud hacia la ayuda internacional y los voluntarios de otros estados que han llegado con sus propios recursos para colaborar en las tareas de búsqueda.


