La situación de seguridad en el Estrecho de Ormuz ha alcanzado un punto crítico tras una serie de ataques coordinados y la reanudación de medidas coercitivas por parte de Estados Unidos. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) informó, a través de un comunicado en Telegram, haber "atacado e inutilizado" a dos embarcaciones que calificaron como "supertanqueros rebeldes". Según la versión iraní, los petroleros habrían ignorado las advertencias de las autoridades, desconectado sus sistemas de navegación e intentado atravesar una ruta minada.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de los Emiratos Árabes Unidos confirmó que los petroleros Al-Bahiya y Mombasa fueron alcanzados por misiles iraníes mientras navegaban en aguas territoriales de Omán. El ataque resultó en la muerte de un tripulante de nacionalidad india y dejó heridos a otros seis ciudadanos indios y dos ucranianos. Ambos buques sufrieron daños considerables e incendios que, según el organismo emiratí, ya han sido controlados. El Ministerio de Asuntos Exteriores de los EAU condenó los ataques, señalando que el uso del estrecho como herramienta de presión económica equivale a la piratería y amenaza la seguridad energética global.
En respuesta a la escalada, el Comando Central de EE. UU. (CENTCOM) anunció la ejecución de la tercera noche consecutiva de ataques contra activos militares iraníes por orden del presidente Donald Trump. Las operaciones se han centrado en degradar la capacidad de Irán para atacar el transporte marítimo comercial y a civiles, impactando sistemas de vigilancia costera, capacidades de misiles y drones. Datos de seguimiento de vuelos revelaron una intensa actividad aérea frente a las costas de los EAU, el golfo de Omán y Arabia Saudita, con la presencia de aviones cisterna KC-135R y KC-46A, un avión de alerta temprana E3-B Sentry y un avión de vigilancia marítima Poseidon P-8 de la Marina estadounidense.
El presidente Donald Trump ha descrito estas operaciones como una "escaramuza militar" y ha asegurado que se ha reducido sustancialmente la capacidad militar de Irán. No obstante, el mandatario ha introducido una polémica propuesta económica: el establecimiento de un peaje del 20% sobre el valor de la carga enviada a través del Estrecho de Ormuz. Trump sostiene que Estados Unidos debe ser "reembolsado por la protección" que brinda a aliados ricos en la región, citando específicamente a Israel, Arabia Saudita, Catar y los Emiratos Árabes Unidos.
A este escenario se suma la decisión de EE. UU. de restablecer oficialmente el bloqueo de los puertos iraníes. El CENTCOM instó a todos los marinos a coordinarse con las fuerzas navales estadounidenses al operar en la zona. Esta medida ha tenido un impacto inmediato en los mercados energéticos; el crudo Brent registró un aumento del 9,59%, cerrando en 83,30 dólares por barril, mientras que el WTI subió un 9,4% hasta los 78,14 dólares. Asimismo, los futuros de la gasolina y el diésel experimentaron alzas significativas, influenciadas también por bombardeos ucranianos en refinerías rusas.
Irán ha respondido a estas presiones mediante ataques con drones y misiles de crucero contra instalaciones estadounidenses en Kuwait, incluyendo sistemas de defensa Patriot y depósitos de municiones, además de disparar contra un buque naval de EE. UU. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, se burló de la propuesta del peaje del 20%, afirmando que Irán ha sido y seguirá siendo el "GUARDIÁN" del estrecho, aunque coincidió en que quien brinde seguridad debería ser compensado, sugiriendo que Teherán aplicaría tarifas "justas".
En el ámbito diplomático, el memorando de entendimiento firmado el mes pasado para un alto el fuego y negociaciones nucleares parece haber colapsado. Trump calificó dicho acuerdo como una "prueba" que Irán no superó, admitiendo que el documento "no significó mucho". Simultáneamente, la embajada de EE. UU. en los EAU canceló todas las citas consulares debido a la situación de seguridad regional, manteniendo el estatus de salida ordenada para el personal no esencial.
Finalmente, el presidente Trump notificó al Congreso, mediante una carta al senador Chuck Grassley, que las acciones militares iniciadas el 7 de julio han sido "limitadas y mesuradas", diseñadas para minimizar las bajas civiles y centradas en degradar la infraestructura de mando y control de Irán, sin la participación de fuerzas terrestres.


