El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado la reanudación del bloqueo naval a los puertos iraníes y ha propuesto una controvertida medida económica: cobrar una tarifa del 20% sobre la carga de los buques comerciales que transiten por el estrecho de Ormuz. Esta decisión se produce en un contexto de intensificación de las hostilidades militares, con el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmando que se han lanzado ataques durante tres noches consecutivas contra activos militares en Irán.
Según el presidente Trump, el objetivo de este cobro es que Estados Unidos sea "reembolsado por la protección" que brinda a aliados en una región rica, mencionando específicamente a Israel, Arabia Saudita, Catar y los Emiratos Árabes Unidos. Trump calificó la actual campaña de bombardeos como una "escaramuza militar" y afirmó que las fuerzas estadounidenses han "demolido" el ejército iraní, reduciendo sustancialmente su capacidad operativa. Aunque inicialmente predijo que el conflicto terminaría en cuatro a seis semanas, reconoció que las operaciones han superado ese plazo, sumando ya cuatro meses de combate.
La escalada de tensión ha tenido consecuencias inmediatas en la seguridad marítima. El Ministerio de Defensa de los Emiratos Árabes Unidos informó que dos de sus petroleros, el Al Bahiya y el Mombasa, fueron alcanzados por misiles iraníes en aguas territoriales omaníes. El ataque resultó en la muerte de un tripulante indio y dejó heridos a otros seis ciudadanos indios y dos ucranianos. El gobierno emiratí condenó los ataques, calificando el uso del estrecho de Ormuz como herramienta de chantaje económico como un acto de "piratería" que amenaza la seguridad energética mundial.
Por su parte, Irán ha respondido con ataques dirigidos. La emisora oficial IRIB informó que drones y misiles de crucero fueron lanzados contra instalaciones militares estadounidenses en Kuwait, impactando sistemas de comunicaciones, tanques de combustible y un sistema de defensa aérea Patriot. Asimismo, la armada iraní afirmó haber disparado misiles contra un buque naval estadounidense en respuesta a las agresiones de Washington.
En el ámbito diplomático, la propuesta del peaje del 20% ha generado contradicciones internas en la administración estadounidense. Mientras Trump defiende la medida, el secretario de Estado, Marco Rubio, había calificado previamente la idea de cobrar peajes en una vía marítima internacional como "inviable" y una "fantasía", argumentando que no existiría un mecanismo factible para hacer cumplir tales pagos sin recurrir a la violencia contra los buques. Desde Teherán, el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, se burló de la cifra propuesta por Trump, aunque coincidió en que quien garantice la seguridad del paso debería ser compensado, asegurando que Irán, como "guardián" histórico del estrecho, cobraría tarifas más "justas".
El impacto económico ha sido severo. Los precios del petróleo se dispararon el lunes; el crudo Brent subió un 9,59% hasta alcanzar los 83,30 dólares por barril, su mayor ganancia diaria en más de seis años. El WTI aumentó un 9,4%, cerrando en 78,14 dólares. Esta volatilidad se extendió a los combustibles, con los futuros de la gasolina subiendo un 6% y los del diésel casi un 8%. Paul Christopher, jefe de estrategia de Wells Fargo Investment Institute, advirtió que mientras la situación en el estrecho no cambie, persistirá la tendencia hacia precios más altos, mayor inflación y volatilidad en las acciones.
En cuanto a la estrategia militar, el presidente Trump informó al Congreso que las acciones iniciadas el 7 de julio son "limitadas y mesuradas", enfocadas en degradar capacidades de mando, control y defensa aérea iraní, sin la participación de fuerzas terrestres. No obstante, funcionarios militares admitieron a CNN que reimponer el bloqueo supone un desafío logístico complejo, ya que no existe un protocolo oficial moderno para una operación de tal magnitud, obligando al uso de aviones de combate para el rastreo de buques.
Finalmente, la tensión ha afectado la presencia diplomática en la región. La Embajada de Estados Unidos en los Emiratos Árabes Unidos canceló todas las citas consulares entre el 13 y el 15 de julio debido a la situación de seguridad, manteniendo al personal no esencial fuera del país. Mientras tanto, el tráfico en el estrecho de Ormuz ha caído drásticamente: solo seis buques comerciales transitaron la zona en las últimas 24 horas, una cifra insignificante comparada con el promedio de 110 buques diarios previos al conflicto.


