El Terminal Puerto Coquimbo (TPC) ha logrado fortalecer su constancia operativa a través de una estrategia combinada que integra la disponibilidad física de sus sitios de atraque con la implementación de herramientas tecnológicas de vanguardia. La entidad ha puesto en marcha un sistema basado en inteligencia artificial, el cual se ha convertido en un recurso fundamental para el monitoreo constante de las condiciones climáticas y geográficas de la bahía coquimbana.
La implementación de esta tecnología busca optimizar la toma de decisiones y minimizar los tiempos de inactividad. Según explicó la gerente general de TPC, Laura Chiuminatto, la terminal se caracteriza por mantener un nivel muy bajo de downtime, asegurando que la operatividad se mantenga estable para los diversos clientes que utilizan sus instalaciones. En este sentido, la ingeniera civil industrial destacó la eficiencia de sus puntos de atraque, señalando que los sitios 1 y 2, así como el sitio 3 —este último diseñado específicamente para atender buques de mayor calado—, permanecen abiertos la mayor parte del tiempo.
Esta alta disponibilidad se debe, en gran medida, a que el puerto cuenta con una condición geográfica bien protegida, lo que reduce la vulnerabilidad ante factores externos. Para Chiuminatto, el objetivo central es posicionar al terminal como una solución logística versátil y adaptable, capaz de atender las necesidades específicas de cada cliente de manera medida y eficiente.
Uno de los desafíos más relevantes para la operatividad portuaria son las marejadas, fenómenos que pueden alterar el ritmo de trabajo en el mar. Para hacer frente a esto, TPC ha avanzado en la puesta en marcha de un sistema robusto de monitoreo basado en inteligencia artificial. Esta herramienta permite al terminal analizar las condiciones de la bahía en tiempo real, proporcionando datos precisos que permiten anticiparse a los cambios ambientales. De acuerdo con la gerente general, esta capacidad de previsión es crucial para coordinar las acciones con los clientes y tomar decisiones informadas respecto a la operatividad y el trabajo de los buques en el sitio de atraque.
En cuanto al desempeño comercial y operativo del terminal, Laura Chiuminatto se refirió al dinamismo registrado durante el año 2026. Indicó que el inicio de este periodo ha sido particularmente movido, aunque ha estado marcado por las fluctuaciones propias de la industria agrícola. Al igual que ha sucedido en el resto de Chile, la temporada de fruta se ha percibido como lenta, lo que se tradujo en una disminución en la transferencia de frutas transportadas en contenedores.
No obstante, a pesar de la baja en el segmento de contenedores, TPC reportó un desempeño sólido en la operación de buques cámara. Esta diversificación en la modalidad de transporte ha permitido que el terminal mantenga un flujo de trabajo constante, compensando las debilidades de un sector con la fortaleza de otro.
La gerente general enfatizó el orgullo que representa para la organización servir como un eslabón crítico en la cadena logística de la zona. Para TPC, ser la solución logística para la carga de fruta, calificada como una carga histórica para la región, es fundamental para asegurar que los productos locales lleguen a las estanterías de diversos mercados alrededor del mundo.
Finalmente, Chiuminatto subrayó la importancia de la carga minera, específicamente el concentrado de cobre, que también es considerada una carga histórica para el terminal. Dado que la Región de Coquimbo posee una identidad profundamente minera, el puerto reafirma su compromiso con este sector, integrando la exportación de minerales como parte esencial de su misión operativa y del desarrollo económico de la zona.


