El mercado laboral en Chile atraviesa un periodo de fuerte presión y señales críticas. Según los datos más recientes proporcionados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desocupación en el país alcanzó un 9,4% durante el trimestre comprendido entre marzo y mayo de 2026. Esta cifra representa un nuevo máximo para los últimos cinco años, evidenciando un deterioro sostenido en la capacidad de generar puestos de trabajo formales.
El análisis detallado de los datos revela que la tasa de desocupación registró un incremento de 0,5 puntos porcentuales en el periodo de doce meses. Este fenómeno no solo afecta a quienes perdieron su empleo recientemente, sino que se observa un aumento en la cesantía permanente. Asimismo, existe una preocupación creciente respecto a los jóvenes y personas que buscan insertarse en el mercado laboral por primera vez, quienes enfrentan mayores dificultades para encontrar su primer empleo.
Paralelamente al aumento del desempleo, la informalidad laboral se ha consolidado como un problema estructural profundo. La tasa de ocupación informal se situó en un 27%, una cifra que refleja la precariedad de una parte considerable de la fuerza laboral. Este fenómeno afecta de manera desproporcionada a las mujeres, quienes lideran las estadísticas de informalidad. Al desglosar la desocupación por género, se observa que la tasa en las mujeres se mantuvo en un 10,5%, mientras que en los hombres se ubicó en un 8,6%.
En cuanto a las categorías ocupacionales, el incremento de la desocupación fue particularmente visible en dos grupos: las trabajadoras por cuenta propia, con un alza del 5,3%, y las personas asalariadas informales, que registraron un aumento del 7,1%.
Ante este escenario, el ministro del Trabajo, Tomás Rau, ha manifestado que el país enfrenta un desafío complejo. A pesar de las cifras actuales, el secretario de Estado mantuvo la meta gubernamental de reducir la tasa de desempleo al 6,5% para el año 2030. No obstante, el ministro advirtió que los costos laborales podrían seguir aumentando, citando factores como la reducción de la jornada laboral y el impacto de la reforma de pensiones. Sobre este último punto, Rau explicó que dicha reforma significó un aumento de 7 puntos en la tasa de cotización, de los cuales apenas se ha implementado un punto hasta la fecha.
Para combatir esta crisis, la Mesa de Desempleo, un organismo compuesto por nueve expertos, hizo entrega de un documento con 22 propuestas concretas destinadas a fomentar la contratación. Entre las medidas sugeridas destacan planes de capacitación y una reforma integral a la franquicia tributaria. Al respecto, el ministro Rau señaló que el gobierno presentará indicaciones al proyecto de mega reforma la próxima semana, buscando integrar algunas de estas soluciones.
Desde la Mesa de Desempleo, David Bravo, director del Centro de Estudios Longitudinales y vocero del grupo, subrayó que estas propuestas responden a un "deber mayor" y que el objetivo es sortear el actual panorama mediante la integración de una diversidad de opiniones técnicas. Por su parte, la economista Cecilia Cifuentes, también integrante de la Mesa, señaló que, incluso considerando un crecimiento económico bajo, los niveles de empleo actuales están por debajo de lo que deberían ser. Cifuentes hizo especial hincapié en la necesidad urgente de erradicar la falta de certezas jurídicas para los empleadores, ya que la incertidumbre legal actúa como un desincentivo directo para la contratación de nuevo personal.
Finalmente, el reporte del INE añadió datos adicionales que complementan la visión del debilitamiento económico. El Índice de Producción Industrial (IPI) registró una baja del 1,9% en doce meses, rompiendo una racha de cinco meses de avances. Aún más preocupante es la situación del sector extractivo: el Índice de Producción Minera (IPMin) disminuyó un 6,3% en el último año, marcando la caída más pronunciada desde febrero de 2025 (-6,6%) y acumulando tres meses consecutivos de retrocesos.


