La economía nacional ha registrado nuevas y preocupantes señales de debilidad en su sector productivo. De acuerdo con el informe más reciente emitido por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el Índice de Producción Industrial (IPI) correspondiente al mes de mayo registró una caída interanual del 7,5%. Esta cifra representa el descenso más significativo que ha experimentado este indicador desde marzo de 2017, evidenciando un retroceso profundo en la actividad industrial del país.
El análisis de los datos revela que esta contracción es el resultado del desempeño negativo de dos de los tres sectores principales que integran el índice. La magnitud de esta caída ha llevado a los expertos de Clapes UC a emitir proyecciones cautelosas sobre el desempeño general de la economía. Desde dicha entidad explicaron que, dado el peso de estos resultados, ya anticipan una caída mensual del próximo Imacec de mayo, estimando que el indicador podría situarse en torno al 1,5%.
Un aspecto particularmente crítico es la persistencia de esta tendencia a la baja. La caída de mayo no es un evento aislado, sino que constituye la octava contracción consecutiva del índice de producción industrial. Para poner este dato en perspectiva, el reporte detalla que el IPI de abril ya se había contraído en un 4,7%, mientras que en marzo el descenso fue del 3,4%. Esta secuencia de ocho meses en terreno negativo muestra una aceleración en la debilidad del sector productivo durante el último trimestre.
Al desglosar los componentes del índice, el INE detalló que la producción minera (IPMin) fue uno de los motores principales de esta caída, registrando un descenso del 10,6%. Este retroceso se explica fundamentalmente por la menor actividad en la minería metálica, la cual cayó un 13%. El impacto de este sector fue tan severo que restó 11,228 puntos porcentuales a la variación general del índice, consecuencia directa de una disminución en los procesos de extracción y procesamiento de cobre.
Por otro lado, el Índice de Producción Manufacturera (IPMan) también mostró un desempeño negativo, con un descenso del 7,2% en el periodo de doce meses. El organismo estadístico señaló que este resultado se debe, en gran medida, a la baja interanual del 10,9% en la elaboración de productos alimenticios. Esta caída específica en el sector alimentario incidió negativamente en -3,633 puntos porcentuales en la variación del índice general de manufactura.
En medio de este escenario contractivo, el único sector que logró mantener cifras positivas fue el Índice de Producción de Electricidad, Gas y Agua (IPEGA). Este indicador registró un alza del 1,0% frente al año anterior. El crecimiento se debió principalmente a la actividad en el área de la electricidad, que aumentó un 1,7%, aportando 1,255 puntos porcentuales al índice. Según el INE, este incremento fue impulsado por una mayor generación eléctrica, originada principalmente en las centrales solares.
No obstante, el panorama presenta matices cuando se analiza la actividad económica fuera de la producción industrial. El Índice de Actividad del Comercio (IAC) mostró una moderación en comparación con los meses previos, aunque mantuvo una variación positiva del 1,6% interanual. Este crecimiento fue posible gracias a la incidencia positiva de dos de las tres divisiones que componen dicho índice.
Dentro del sector comercial, el Índice de Ventas de Supermercados (ISUP), calculado a precios constantes, registró un incremento del 2,6%. Sin embargo, el crecimiento más notable se observó en el comercio digital; el Índice del Comercio Electrónico Minorista (ICEM), a precios corrientes, experimentó una fuerte alza del 18,5%. Asimismo, se registró un crecimiento significativo en las ventas relacionadas con Actividades Artísticas, de Entretenimiento y Recreativas (IVS), las cuales subieron un 18,4% interanual, contrastando así con la debilidad observada en la producción minera y manufacturera.


