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Sacerdote brasileño sorprende a fieles al vestir poncho paraguayo durante misa

Pa’i esteño decidió vestir un poncho con los colores de Paraguay durante la misa del día de hoy.

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Sacerdote brasileño sorprende a fieles al vestir poncho paraguayo durante misa
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Un momento inesperado transformó una misa habitual en el Convento Capuchino de Ciudad del Este. El sacerdote brasileño Edison Cazali sorprendió a los fieles al quitarse su vestimenta litúrgica para lucir un poncho con los colores de la bandera de Paraguay, desatando una ola de aplausos y profunda emoción en la congregación. El gesto fue un homenaje a la histórica clasificación de la selección paraguaya a los octavos de final del Mundial tras eliminar a Alemania. Acompañado por la banda de la iglesia y la canción de la selección, el clérigo extranjero simbolizó la unión entre la fe y la pasión deportiva que embarga actualmente al país.

En una mañana que comenzó como una jornada litúrgica habitual en el Convento Capuchino de Ciudad del Este, los asistentes a la celebración eucarística fueron testigos de un momento inesperado que fusionó la fe religiosa con el fervor patriótico. El sacerdote brasileño Edison Cazali, quien se encontraba a cargo de la misa, protagonizó un gesto que capturó la atención de todos los presentes y transformó el ambiente del encuentro religioso.

El desarrollo de la ceremonia transcurría con normalidad hasta que el religioso decidió realizar una acción sorprendente. En medio de la celebración, el padre Edison Cazali procedió a quitarse parte de su vestimenta litúrgica, la cual es característica de las funciones sacerdotales, para colocarse sobre sus hombros un poncho con los colores representativos de la bandera de Paraguay. Este cambio de indumentaria, realizado frente a la congregación, rompió con la solemnidad tradicional del acto para dar paso a una manifestación de identidad y alegría.

La reacción de los fieles no se hizo esperar. El gesto del sacerdote fue recibido con una oleada de aplausos y una profunda emoción por parte de las personas que se encontraban en la iglesia. El ambiente, que hasta ese momento era de recogimiento, se llenó rápidamente de entusiasmo, reflejando el sentimiento colectivo que embarga a la ciudadanía en estos momentos.

Este acto no fue un hecho aislado, sino que estuvo directamente vinculado al contexto deportivo que atraviesa el país. La comunidad se encuentra sumergida en un ambiente de ferviente nacionalismo tras la histórica clasificación de la selección paraguaya a los octavos de final de la Copa del Mundo. El impacto de este logro es aún mayor debido a que el equipo nacional logró dejar fuera de la competición a Alemania, un resultado que ha generado una euforia generalizada en todo el territorio.

Para complementar la escena y elevar la emoción de los presentes, la banda de la iglesia intervino en el momento preciso. Mientras el sacerdote lucía el poncho tricolor, los músicos comenzaron a ejecutar la canción característica de la Selección, convirtiendo el espacio sagrado en un punto de encuentro entre la devoción espiritual y la pasión por el deporte nacional. La música sirvió como hilo conductor para unificar el sentimiento de victoria y orgullo que se vivía en el recinto.

A pesar de ser de nacionalidad brasileña, el padre Edison Cazali no es un desconocido para la población local. El religioso es ampliamente reconocido en la zona por su cercanía y el afecto sincero que manifiesta hacia la comunidad paraguaya. Su decisión de vestir los colores nacionales, siendo extranjero, fue interpretada como una muestra más de su integración y del cariño que siente por la tierra y la gente que lo acoge.

El evento en el Convento Capuchino evidenció cómo la alegría por un éxito deportivo puede trascender las barreras nacionales y fusionarse con las actividades cotidianas, incluso en ámbitos tan formales como una misa. La imagen del sacerdote brasileño portando el poncho paraguayo se convirtió en el símbolo de esa unión y del espíritu festivo que predomina tras la hazaña deportiva frente a Alemania.

La celebración terminó siendo mucho más que un acto religioso; se transformó en una manifestación pública de alegría colectiva. Los aplausos y la música de la banda subrayaron la conexión emocional entre el clérigo y los fieles, quienes vieron en el gesto del padre Cazali un reconocimiento al esfuerzo y la gloria alcanzados por la selección en el escenario mundialista. De esta manera, la liturgia de la mañana en Ciudad del Este quedó marcada por un despliegue de colores y sonidos que celebraron la identidad paraguaya.

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