La firma automovilística alemana Mercedes-Benz atraviesa actualmente uno de los periodos más críticos de su trayectoria en el mercado chino. La ambiciosa estrategia de transición hacia la electrificación, pilar fundamental de su crecimiento a largo plazo, se encuentra seriamente amenazada debido a las deficientes ventas de sus modelos eléctricos. En particular, el fracaso comercial del modelo CLA ha generado un clima de incertidumbre y serias dudas sobre el éxito del inminente lanzamiento del GLC eléctrico.
Esta situación ha tenido consecuencias directas en la estructura organizativa de la compañía. Desde febrero de 2025, Mercedes-Benz ha implementado dos rondas de despidos en sus instalaciones situadas en China. Estas medidas drásticas son una respuesta directa a la notable caída de los beneficios, impulsada por un descenso continuo y sostenido en el volumen de ventas. A pesar de que la dirección de la marca ha apostado firmemente por estrategias de localización y por intentar mejorar la competitividad de su oferta para adaptarse al gusto del consumidor local, los esfuerzos realizados hasta la fecha no han dado los frutos esperados.
El problema de la marca alemana es doble. Por un lado, Mercedes-Benz ha dependido tradicionalmente de las ventas de vehículos de combustión interna, un segmento que actualmente observa una contracción muy pronunciada en territorio chino. Por otro lado, sus alternativas eléctricas no han logrado conectar con los consumidores, fallando en capturar la atención de un mercado extremadamente exigente y dinámico.
El CLA eléctrico fue presentado en noviembre de 2025 con la promesa de ser el modelo más inteligente y eficiente de toda la gama. Para lograrlo, incorporó tecnologías de vanguardia, destacando la arquitectura MB.OS integrada con el modelo de lenguaje de ByteDance, así como un sofisticado sistema de asistencia a la conducción desarrollado en colaboración con la empresa Momenta. Para intentar acercar el producto al público local, la marca desplegó diversas acciones de marketing, que incluyeron extensas pruebas en autopistas y una presencia destacada en eventos de gran visibilidad como el China Open.
En un intento por ampliar su base de clientes, en abril de 2026 se introdujo la versión de acceso, denominada CLA 260 L. Este modelo se lanzó con un precio inicial aproximado de 29.500 euros y contaba con especificaciones técnicas competitivas: una plataforma de 800 voltios, una batería LFP de 60 kWh y una extensión de 40 milímetros en la distancia entre ejes para mejorar el espacio interior.
Sin embargo, el mercado ha respondido con una frialdad alarmante. Los datos de ventas revelan cifras críticas: en febrero se vendieron únicamente 21 unidades; en marzo la cifra ascendió a 358; en abril cayó nuevamente a 52 y en mayo alcanzó las 161 unidades. Con un total acumulado que no llega a las 5.000 unidades, diversos medios de comunicación chinos informan que la compañía está valorando seriamente la posibilidad de suspender la producción del CLA eléctrico. El objetivo de esta medida sería controlar el stock acumulado y liberar capacidad productiva para priorizar el lanzamiento del GLC eléctrico.
Actualmente, Mercedes-Benz deposita sus esperanzas en el GLC eléctrico, el primer vehículo construido sobre su plataforma dedicada MB.EA. Este modelo fue presentado en el Salón del Automóvil de Pekín en abril y tiene programado su lanzamiento oficial para el próximo 8 de julio, con un precio inicial que se sitúa, al cambio actual, en torno a los 45.000 euros.
A pesar de la expectativa interna, los expertos del sector en China se muestran escépticos. El mercado automovilístico chino está atravesando una fuerte corrección. La Asociación China de Automóviles de Pasajeros (CPCA) ha revisado drásticamente sus pronósticos, elevando la caída esperada del 1% a un descenso del 11%, lo que representa una reducción de casi 2,6 millones de vehículos para este año.
El GLC eléctrico entrará en un segmento saturado y altamente competitivo. Deberá enfrentarse no solo a rivales directos como el BMW iX3 y el Audi Q6L e-tron, sino también a la hegemonía de marcas locales como Aito, Li Auto, Nio, Leapmotor y Xpeng, las cuales continúan acumulando volúmenes de ventas significativos.
La gravedad de la situación se refleja en las cifras recientes: en los últimos doce meses, las ventas mensuales de Mercedes-Benz en China han mostrado caídas interanuales constantes. Tan solo en el mes de mayo, la marca entregó 25.699 vehículos, lo que supone un desplome del 34,9% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este escenario plantea una interrogante fundamental sobre si la firma alemana logrará que alguno de sus modelos triunfe o si se verá obligada a replantearse su presencia en China, siguiendo los pasos de otros fabricantes europeos.


