El ingreso de divisas al mercado financiero es una de las variables más vigiladas por economistas y analistas, ya que define la capacidad de maniobra del Banco Central (BCRA) y orienta las estrategias de los inversores. En la actualidad, el foco está puesto en el ritmo de liquidación de los exportadores agrícolas, un proceso que, según diversos sectores, avanza a una velocidad menor a la esperada a pesar de contar con una producción significativamente superior.
De acuerdo con los datos analizados, la producción agrícola de la actual campaña, considerando los tres cultivos principales —trigo, maíz y soja—, ascendería a 149 millones de toneladas. Esta cifra representa un incremento considerable frente las 119 millones de toneladas registradas en la campaña 2025/26. Los mayores aumentos relativos se han observado específicamente en los cultivos de trigo y maíz.
Esta mayor disponibilidad de volumen se combina con un escenario de mejores precios internacionales, con la única excepción del maíz. Como resultado, el valor estimado de la campaña actual alcanzaría aproximadamente los 40.000 millones de dólares, lo que supone una diferencia positiva de casi 7.000 millones de dólares respecto al año anterior. Cabe destacar que este monto representa el valor de mercado, mientras que el ingreso real del productor local es menor debido a la aplicación de retenciones a las exportaciones.
A pesar de este panorama productivo y financiero favorable, el ritmo de liquidación de las divisas de exportación muestra señales de lentitud. Al comparar los datos actuales con la campaña anterior y con el promedio de las últimas cinco campañas —excluyendo los periodos de estímulos transitorios como el "dólar soja"—, se observa un desempeño inferior.
Los números a mayo de 2026 reflejan esta tendencia. Si bien se mantiene la estacionalidad habitual para la soja y el maíz, el valor liquidado es menor. En mayo pasado, el complejo cerealero liquidó 2.677 millones de dólares, una cifra que queda por debajo de los 3.054 millones registrados en el mismo mes de 2025 y muy lejos del promedio de 3.531 millones observado entre 2020 y 2025. En términos acumulados para el año 2026, las liquidaciones suman 10.300 millones de dólares, frente a los 11.700 millones del mismo periodo en 2025.
Existen diversos factores que podrían explicar este comportamiento. Desde la consultora Quantum señalan que podrían incidir condiciones logísticas y climáticas, específicamente la humedad del grano de soja, lo que obligaría a los productores a esperar un periodo de secado para mejorar el rinde y, consecuentemente, el valor de la cosecha. Otros factores posibles incluyen la capacidad de los productores para acceder a financiamiento, tanto en pesos como en dólares, o la decisión de mantener el grano en acopio tras haber obtenido ingresos suficientes para cubrir la compra de insumos.
Este escenario es analizado no solo por quienes observan la oferta de divisas para el BCRA, sino también por especuladores que recalculan sus apuestas al "carry trade" basándose en la fluidez del ingreso de dólares. Mientras algunos analistas consideran que el ritmo promedio mensual de 3.000 millones de dólares está dentro de lo esperado, otros mantienen la postura de que la liquidación es lenta.
En cuanto al superávit comercial del primer cuatrimestre, resulta relevante la diferencia entre la "caja" (lo efectivamente cobrado) y el "devengado" (lo vendido). Con datos a abril de 2026, las exportaciones devengadas acumuladas en 12 meses fueron de 92.562 millones de dólares, mientras que las de caja fueron de 91.587 millones. Esta brecha reducida sugiere una normalización en la normativa de liquidación y compensaciones por prefinanciaciones.
Por el contrario, en las importaciones la diferencia es más marcada: las importaciones de caja acumuladas a abril de 2026 fueron de 67.683 millones de dólares, frente a 74.238 millones en el devengado. Según analistas, esto se debe principalmente al financiamiento otorgado por proveedores del exterior o casas matrices, especialmente en bienes de capital.
En conclusión, aunque la liquidación agrícola actual es lenta en comparación con su valor y volumen, se presume que habrá mayores ingresos en los próximos meses. Si bien el crecimiento de las exportaciones energéticas y mineras, especialmente de petróleo y gas, compensa la lentitud del agro, la fluidez de los granos y aceites sigue siendo crucial para proyectar el mercado cambiario y la acumulación de reservas del BCRA para el segundo semestre del año.


