Las exportaciones mexicanas registraron un crecimiento sólido durante el mes de mayo, aunque el ritmo de avance mostró señales de moderación. De acuerdo con las cifras más recientes publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), las exportaciones totales del país aumentaron un 25.4 por ciento anual, alcanzando un valor de 69 mil 544.5 millones de dólares. En paralelo, las importaciones también mostraron un incremento significativo del 24.0 por ciento, situándose en 67 mil 285.3 millones de dólares.
A pesar de la solidez general y de haber mantenido alzas de dos dígitos durante los últimos cuatro meses, se observó un menor dinamismo en las ventas de la industria manufacturera no automotriz. Este sector, que representa el 68 por ciento de las exportaciones totales de México, ligó 12 meses con tasas de crecimiento de dos dígitos; no obstante, su avance anual se moderó, pasando de un 45.8 por ciento en abril a un 38 por ciento en mayo.
En el desglose de la industria manufacturera, el crecimiento general fue del 25.1 por ciento, cifra que se sitúa por debajo del 34 por ciento registrado el mes anterior. Un dato relevante es la caída del 2.2 por ciento en las exportaciones de la industria automotriz, lo que contribuyó a la moderación del ritmo global.
Por otro lado, el sector energético y extractivo presentó resultados destacados. Las exportaciones petroleras repuntaron un 18 por ciento, impulsadas principalmente por el petróleo crudo, que registró un avance del 45.2 por ciento, marcando su mayor alza en casi cuatro años. Asimismo, las exportaciones de la industria extractiva crecieron un 88.7 por ciento, superando el incremento del 71 por ciento reportado el mes previo.
En cuanto a las cifras ajustadas por estacionalidad, el comportamiento fue distinto. Las exportaciones retrocedieron un 0.5 por ciento a tasa mensual, representando su primer descenso en un periodo de seis meses, mientras que las importaciones avanzaron un 3.0 por ciento en el mismo lapso.
Desde la perspectiva de los analistas, Alberto Ramos, economista en jefe de Goldman Sachs, subrayó que el desempeño continuo de las manufacturas no automotrices sigue siendo sólido. Ramos atribuye este resultado, en parte, a los efectos indirectos positivos derivados de la fuerte inversión en Inteligencia Artificial (IA) en Estados Unidos, sumado al crecimiento vigoroso de las exportaciones mineras. En contraste, analistas de Monex sugirieron que, tras varios meses de dinamismo, los datos de mayo indican una moderación en el impulso del comercio exterior.
Respecto a las importaciones, el reporte indica que los bienes de consumo crecieron un 6.5 por ciento anual, los bienes intermedios avanzaron un 29.8 por ciento y los bienes de capital subieron un 1.6 por ciento.
En términos de balance comercial, México logró un superávit de 2 mil 259.2 millones de dólares en mayo, cifra inferior a los 4 mil 520 millones obtenidos el mes anterior. Sin embargo, el dato acumulado entre enero y mayo muestra un superávit de 5 mil 767 millones de dólares, la mayor cifra para un periodo similar desde que existen registros disponibles.
No obstante, existen preocupaciones sobre la estructura de este crecimiento. Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, señaló que el perfil exportador de México se ha deteriorado. Siller argumentó que las exportaciones de equipo de cómputo poseen un menor valor agregado en comparación con las de la industria automotriz. La analista advirtió sobre la existencia de una triangulación comercial con transformación, donde se importan insumos de equipo de cómputo desde Asia, se ensamblan en territorio mexicano y se exportan a Estados Unidos, generando poco valor añadido. Según Siller, esto conlleva el riesgo de retornar al modelo de maquiladora de exportación característico de hace 30 años.
Mirando hacia el futuro, la atención de los mercados se centrará en la revisión del T-MEC. Tras la segunda ronda de negociaciones entre México y Estados Unidos, el proceso formal de revisión conjunta iniciará el 1 de julio, seguido por una tercera ronda de negociaciones programada para el 20 de julio en la Ciudad de México. Se prevé que esta revisión se extienda hasta el año 2027, por lo que los acuerdos alcanzados no tendrán un efecto inmediato.
Finalmente, Gabriela Siller identificó retos para el crecimiento exportador este año, tales como el efecto de la alta base de comparación en equipo de cómputo, el bajo nivel de inversión y la posibilidad de que Estados Unidos imponga nuevos aranceles. A pesar de estos riesgos, y bajo el supuesto de que no haya nuevos aranceles y se mantenga el crecimiento no automotriz, la expectativa para 2026 es un crecimiento de las exportaciones del 15 por ciento respecto a 2025.


