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Tensión en Venezuela: Pobladores obligan a militares a rescatar cuerpos tras devastadores sismos

Las horas pasan y hay menos posibilidades de encontrar sobrevivientes entre los escombros tras los terremotos. Las cifra de muertos ayer era de 1.450. Estados Unidos envía 200 efectivos y aviones.

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Tensión en Venezuela: Pobladores obligan a militares a rescatar cuerpos tras devastadores sismos
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Venezuela atraviesa una crisis humanitaria devastadora tras sismos que dejaron 1.450 muertos y miles de desaparecidos, siendo La Guaira el epicentro de la tragedia. La tensión social ha detonado enfrentamientos entre civiles y militares, quienes fueron obligados por la población a abandonar sus armas para ayudar en los rescates, mientras la presidenta interina Delcy Rodríguez enfrenta fuertes críticas y abucheos por la ineficiencia del gobierno. El escenario se agrava con una ola de saqueos y robos, algunos atribuidos a las propias fuerzas de seguridad, y la implementación de salvoconductos que dificultan el acceso de médicos y socorristas. Ante el colapso interno, Estados Unidos ha desplegado efectivos del Comando Sur para coordinar la reapertura del puerto y restablecer la operatividad del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar.

Venezuela enfrenta una crisis humanitaria y social profunda tras los recientes sismos que han azotado el territorio, dejando un saldo de 1.450 muertos y decenas de miles de personas desaparecidas. La zona más afectada, el estado costero de La Guaira, se ha convertido en el epicentro de la tragedia y de un creciente conflicto entre la población civil y las fuerzas de seguridad desplegadas en la zona.

En un hecho ocurrido el pasado domingo, en la localidad de Tanaguarena, un grupo de pobladores confrontó a unos 20 militares que se encontraban vigilando el área. La indignación de los civiles surgió al observar que los uniformados permanecían pasivos mientras los voluntarios trabajaban exhaustivamente en el levantamiento de escombros de un edificio derrumbado. Ante los gritos y reclamos de los ciudadanos, los militares se vieron obligados a dejar sus armas, tomar picos y palas, y participar activamente en las labores de remoción de material para buscar sobrevivientes o recuperar cadáveres.

Uno de los testimonios más destacados fue el de Alexander Mijares, un comerciante de 26 años que acudió como voluntario para buscar a una amiga enterrada en los restos de una construcción. Mijares expresó su frustración al AFP, cuestionando la utilidad de los fusiles en una zona de desastre. “¿Por qué no los trajeron con palas y con picos? ¿Por qué los trajeron con fusil y con armas? ¿Dónde está la guerra?”, protestó el joven, enfatizando que la función de los militares debería ser defender al país y ayudar en estas circunstancias.

La desesperación es generalizada en La Guaira, donde algunos ciudadanos han manifestado su temor a que sus familiares sean depositados en fosas comunes debido a la demora en las labores de rescate y la ineficiencia de las autoridades. Esta tensión se extiende al ámbito político; la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien asumió el mando tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos en enero, ha sido blanco de fuertes críticas. Al visitar un edificio desplomado de 22 pisos en Caracas el pasado viernes, Rodríguez fue abucheada por los vecinos, quienes le gritaron que el gobierno no estaba haciendo nada por el pueblo.

La respuesta gubernamental ha consistido principalmente en la militarización de La Guaira, con el despliegue de 14.000 efectivos entre militares y policías. Además, se ha restringido el acceso a la zona mediante el uso de salvoconductos emitidos por el gobierno, lo que ha generado largas filas de médicos, socorristas y paramédicos que intentan obtener el permiso para brindar ayuda.

Paralelamente a la tragedia, se ha desatado una ola de robos y saqueos en las zonas más devastadas. En La Guaira, se han reportado desvalijamientos en supermercados, farmacias y comercios locales. Existen videos en redes sociales que muestran la extracción de electrodomésticos de tiendas colapsadas. Algunos habitantes atribuyen estos hechos al hambre y la necesidad provocada por una crisis crónica, mientras otros lo califican como “turismo de la desgracia”.

Casos alarmantes incluyen denuncias de robos cometidos por policías y militares, incluso contra personas fallecidas. Zulay de Carvajal, de 72 años, relató que le robaron todo, desde ropa hasta utensilios de cocina. Su hijo, Gregory Carvajal, describió la escena como un desastre donde la gente saqueaba mientras ellos intentaban rescatar cuerpos. María Esther Bernal, de 71 años, lamentó que los locales que alquilaba fueran vaciados por completo, afirmando que “no dejaron ni el papel de las paredes”.

Marino Alvarado, excoordinador de la ONG Provea, recordó que un fenómeno similar de delincuencia ocurrió en 1999, cuando lluvias y deslaves dejaron más de 10.000 muertos en la misma región.

En el plano internacional, Estados Unidos ha reforzado su despliegue para apoyar la respuesta a los terremotos. El Comando Sur informó el envío de más de 200 efectivos militares, junto con aviones y helicópteros. Cerca de 100 especialistas de la fuerza aérea trabajan en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar para restablecer la operatividad de los vuelos, mientras que 130 marines han sido desplegados en el puerto de La Guaira para coordinar la reapertura de la terminal portuaria.

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