Venezuela se encuentra atravesando una situación crítica tras el registro de un doble terremoto el pasado miércoles 24 de junio. Los sismos, que alcanzaron magnitudes de 7,2 y 7,5, han provocado una tragedia humana y material de grandes dimensiones. Según las últimas declaraciones ofrecidas por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, el balance provisional de la catástrofe asciende a al menos 589 personas fallecidas y un mínimo de 2.980 heridos. Mientras las labores de búsqueda de supervivientes continúan activas, la ciudad de La Guaira, situada al norte de Caracas y al este del epicentro de ambos movimientos telúricos, ha sido una de las zonas más golpeadas, con el derrumbe de al menos 100 edificios, incluyendo rascacielos residenciales.
Sin embargo, paralelamente a la emergencia humanitaria, ha surgido una preocupante ola de desinformación en el entorno digital. Diversos usuarios en redes sociales han aprovechado la vulnerabilidad y la incertidumbre del momento para difundir contenidos engañosos. Estas publicaciones utilizan vídeos descontextualizados o imágenes de incidentes previos que no guardan relación alguna con los sismos recientes, atribuyéndolos falsamente a las consecuencias de la catástrofe actual.
A través de la labor de EFE Verifica, se ha podido constatar que gran parte del material visual que circula como prueba de los daños es falso. Entre las piezas más impactantes se encuentran supuestas explosiones, tsunamis, derrumbes de edificios y roturas graves de infraestructuras que, tras un análisis exhaustivo, han resultado ser ajenas a los terremotos del 24 de junio.
Uno de los casos más críticos es un vídeo difundido ampliamente en la red social X, el cual ha superado las 400.000 impresiones. En dicha grabación se muestra una supuesta explosión en el metro de Caracas provocada por el sismo. No obstante, las comprobaciones y las búsquedas inversas de imágenes revelan que el clip corresponde en realidad a una explosión ocurrida en el año 2021, originada por una falla técnica en el sistema del metro caraqueño, varios años antes de los eventos actuales.
De manera similar, se ha viralizado un vídeo que muestra una gran rotura de tubería en el barrio El Cafetal, en Caracas, presentándolo como un efecto del doble terremoto. Si bien es cierto que las imágenes corresponden a dicha zona, el incidente ocurrió realmente a finales de mayo. En aquella ocasión, una avería en una tubería principal de 72 pulgadas provocó la inundación de Santa Sofía y parte del bulevar El Cafetal, ocasionando diversos daños materiales, pero sin relación alguna con la actividad sísmica de junio.
La desinformación ha trascendido las fronteras nacionales al utilizar imágenes de otros países. Se detectó la circulación de un vídeo que aseguraba mostrar un tsunami golpeando la zona de La Guaira, el área más afectada por los sismos. EFE Verifica ha determinado que el vídeo pertenece en realidad a un tsunami que afectó a Japón en el año 2011. A pesar de que inicialmente se emitió una alerta por posible tsunami en Venezuela, los avisos posteriores descartaron cualquier riesgo, y hasta la fecha no existen registros de maremotos en La Guaira ni en el resto del Caribe tras los seísmos.
Asimismo, se difundió la grabación de un edificio desplomándose en una supuesta zona costera venezolana. Las verificaciones indican que estas imágenes no pertenecen a Venezuela ni muestran daños sísmicos recientes, sino que se trata de la demolición de un edificio que había sido afectado por el terremoto ocurrido en Turquía y Siria en 2023.
Por su parte, el medio colombiano Colombiacheck, integrante de la International Fact-Checking Network (IFCN), también identificó otro vídeo fraudulento. En esta grabación se observaba un sismo dentro de una tienda; sin embargo, un detalle técnico delató la falsedad del contenido: la fecha visible en la cámara indicaba que el vídeo fue registrado el 24 de septiembre de 2025.
Este fenómeno de difusión de contenidos falsos responde a un patrón recurrente observado tras catástrofes naturales. Ante la carencia inmediata de imágenes verificadas de un suceso reciente, surge una necesidad social de ilustrar la tragedia, lo que conduce a la propagación de materiales impactantes. Estos vídeos, aunque a menudo son reales en su origen, son descontextualizados para encajar en la narrativa del momento, un comportamiento similar al ocurrido recientemente durante la DANA en Valencia.


